La jueza Syrova anuncia su veredicto, 'gamberrismo por odio religioso', pese al apoyo mundila
Artistas como Madonna, Paul McCartney o Sting también han manifestado su apoyo a las jóvenes
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Las integrantes de Pussy Riot, en el juicio. / Reuters | Atlas
Manifestantes en París se alzan en favor de las Pussy Riot. / Vincent Kessler (Reuters) | Atlas
No ha habido clemencia para Pussy Riot, pese a que los argumentos esgrimidos para condenar a dos años de cárcel a las tres integrantes procesadas no se sostienen desde el punto de vista penal. Ekaterina Samutsévich, María Aliójina y Nadezhda Tolokónnikova, de 29, 24 y 22 años respectivamente y encarceladas desde el pasado mes de marzo, deberán continuar en prisión hasta marzo de 2014 por entonar con sus guitarras eléctricas una plegaria a la Virgen María pidiendo que eche del poder al actual presidente ruso, Vladímir Putin.
Lo hicieron el pasado 21 de febrero en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, templo en donde se celebran las ceremonias religiosas más relevantes, ataviadas con máscaras y vestidos de colores chillones. Algunas se aligeraron de ropa. Pero solicitaron más tarde el perdón de los creyentes que pudiera haberse sentido ofendidos. La defensa de las tres mujeres ya adelantó que veía muy difícil una sentencia absolutoria. La jueza Marina Sírova las ha reconocido culpables de
“gamberrismo motivado por el odio religioso” y las ha condenado a dos años de reclusión. Desde marzo han cumplido ya cinco meses, con los que les queda aún más de año y medio.
La noticia fue acogida esta tarde
con pitidos y gritos de protesta en el exterior del edificio del Tribunal Jamóvniki de la capital rusa, en donde se ha celebrado el juicio. Varios centenares de personas acudieron en apoyo del conjunto punk y se han organizado piquetes en otras ciudades de Rusia. Algunos fueron detenidos, entre ellos el ex campeón de ajedrez, Gari Kaspárov, y el líder del Frente de Izquierdas, Serguéi Udaltsov. Otros artistas como
Madonna, Sting o Yoko Ono, la viuda de John Lennon, también manifestaron su apoyo anteriormente.
El letrado Nikolái Pólozov subrayó que sus defendidas “no cometieron ningún delito penal”. Ellas consideran que el motivo de la persecución judicial en curso es de naturaleza exclusivamente política. Así lo estima también el antiguo patrón de la petrolera Yukos, Mijaíl Jodorkovski, que cumple condena por cargos que muchos consideran “fabricados” por el Kremlin a fin de evitar que siguiera financiando a la oposición.
El proceso contra las Pussy Riot ha dividido profundamente a la sociedad rusa y a la propia Iglesia Ortodoxa. Una mayoría cree que su acción fue reprobable, pero no hasta el punto de merecer la cárcel. Otros, sin embargo, consideran que el escarmiento debe ser ejemplar para evitar “sacrilegios” similares. Entre los prelados hay también quienes piensan que el deber de todo cristiano es saber perdonar. El Patriarca Kiril, cabeza de la Iglesia Ortodoxa rusa, condenó duramente el concierto de Pussy Riot y llegó a decir que una sociedad que ve con complacencia algo semejante “no tiene futuro”.