El alcalde de Voto niega que se maltrate a la gata negra de Carasa

La fiesta de la gata negra se celebrará en Carasa el 16 de agosto.
La fiesta de la gata negra se celebrará en Carasa el 16 de agosto. / DM

El Servicio de Sanidad Animal advierte al Ayuntamiento de que está prohibido usar animales en espectáculos en los que haya daño o tratamiento indigno

A. RUIZ / P. CHATO SANTANDER.

«Estoy asustado. No comprendo lo que está pasando. Todo está basado en afirmaciones tergiversadas, en mentiras (...) Es algo sencillo y muy 'light'. Si hay una fiesta en la que no se maltrata a animales esa es la Gata Negra de Carasa». Más que indignado, el alcalde de Voto, José Luis Trueba, responde estupefacto al «ruido, el circo» creado en torno a la denuncia pública de varias asociaciones y partidos pidiendo la suspensión de esta fiesta que se celebra desde el año 1477 y que está declarada de Interés Turístico Regional. En su relato habla de llamadas constantes al Ayuntamiento y a su teléfono personal, «se ha colapsado la centralita municipal. Nos sentimos acosados y agobiados». Tanto es así que ha pedido a la Delegación del Gobierno la ayuda de la Guardia Civil para evitar cualquier posible conflicto o altercado el próximo miércoles 16 de agosto, día de la fiesta.

Quien también pedirá que esté la Guardia Civil es Equo, partido que firma el escrito de denuncia registrado en el Gobierno y en el Ayuntamiento. Ana Moreno, portavoz de la formación, indicó que si se celebra la fiesta con el gato real quieren que la Guardia Civil sea testigo de lo que ocurre. Al escrito de Equo se ha sumado otro de la plataforma 'La Tortura no es Cultura' en el mismo sentido y el partido animalista Pacma también emitió el miércoles un comunicado pidiendo la suspensión de la fiesta. A estas iniciativas se suma la recogida de firmas de Acción por el respeto Animal en change.org, donde anoche se rozaban las 114.000.

Advertencia de Sanidad

Desde el Servicio de Sanidad y Bienestar Animal, su titular, Ismael Esparza, explicaba que había mantenido una conversación con el alcalde para recordarle que la ley prohibe el uso de animales en espectáculos si se les ocasiona algún sufrimiento o son objeto de un tratamiento indigno (artículo 6 de la Ley de Protección Animal).

Un «preaviso» sobre la prohibición y luego ver qué ocurre realmente el próximo 16 de agosto, donde pedirá al Servicio de Protección de la Naturales (Seprona) de la Guardia Civil que vigile el desarrollo del festejo. Una advertencia «habitual», se insiste desde la Consejería de Ganadería, siempre que hay espectáculos con seres vivos.

Sanidad Animal también habló ayer con Ana Moreno a quien trasmitió garantías de que se hará cumplir la normativa vigente.

El escrito registrado en el Gobierno advierte de la «ilegalidad» de la fiesta, que tilda de «cruel» y asegura que denunciará a las personas y organismos responsables si no se suspende. Moreno insistió en que cualquier veterinario puede atestiguar lo que para un animal como el gato supone salir de su entorno controlado y someterse a la gente y al ruido. No piden que se suspenda la fiesta sino que no se utilice un animal vivo para el rito, que además de la suelta incluye disfraces.

El alcalde no ve esa crueldad por ninguna parte. «Si lo ven , ven que no hay maltrato porque a la gata se la lleva en brazos. Se la trata de forma cariñosa. Ni se la patea, ni se la tira, como he oído que dicen, la lleva una señora en brazos y la suelta y: ¡Viva la gata! y las coplas».

Trueba asegura que lo ha visto personalmente porque ha ido algún año. Admitió que ayer jueves mantuvo una conversación informal con el responsables de Sanidad Animal donde éste le comunicó la ley que se aplica en estos casos. «La interpretación de las normativas es amplia, Pacma (aunque son otros los firmantes del escrito) interpreta una cosa y nosotros otra. Si todos interpretáramos las leyes igual no había necesidad de jueces y abogados»

El papel de la gata consiste en augurar buenas o malas cosechas en función del camino que toma una vez soltada.

Antes el animal era transportado por un burro y escoltado por cientos de personas disfrazadas. Hace años, tras una denuncia de ARCA, la fiesta se suavizó y el gato es ahora trasladado en un transportín y no en un saco como se hacía anteriormente.

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