Los alumnos del IES Besaya estrenan cocina

Foto de familia del equipo educativo y los alumnos de cocina y servicio de sala del IES Besaya./Luis Palomeque
Foto de familia del equipo educativo y los alumnos de cocina y servicio de sala del IES Besaya. / Luis Palomeque

El centro educativo inicia el cuarto curso de FP básica de hostelería y turismo con nuevos y más medios

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOSantander

En el instituto de enseñanza secundaria Besaya, de Torrelavega, están encantados. Han iniciado el cuarto curso de formación profesional básica de hostelería y turismo con una nueva cocina, una inversión que ronda los 30.000 euros y que ha realizado la Consejería de Educación y Cultura. Las nuevas instalaciones serán inauguradas el próximo día 22, con presencia de autoridades regionales y locales.

Así lo ha anunciado el director del centro, Ricardo Pastor, quien explica que la nueva cocina viene a suplir la de «andar por casa» que tenían antes y que les impedía desarrollar con normalidad su actividad. Las clases comenzaron en octubre y esta semana han iniciado el servicio de comedor.

El jefe del departamento, José Pequeño, está muy satisfecho: «Estamos encantados. Hemos ido avanzando todos los años un poco, los números nos dan la razón al tener las matrículas completas y lista de espera, no hay plazas suficientes. El año pasado conseguimos un comedor nuevo, que fue un éxito, pero nos faltaba la cocina, que era de muy andar por casa. El esfuerzo que ha hecho la Consejería es de agradecer y este curso vamos a tener una cocina ya industrial».

Las nuevas instalaciones, financiadas por la Consejería de Educación, se inaugurarán el día 22

Pequeño destaca que también cuentan con dos cocineros, uno más, por lo que el equipo educativo le forman tres personas. Los alumnos de primer curso son 15 y los que han pasado a segundo 7. «Son números normales -indica-, suelen aprobar entre el 40 y el 50%. Los de primer año hacen cocina y los de segundo servicio en sala. Este tipo de formación está distribuida de tal manera que entre el primer año y el segundo, que es el ciclo, hagan las dos especialidades, para que luego si quieren pasar a un ciclo medio sepan por qué decantarse, qué les gusta más, si la cocina o el servicio».

Prácticas en restaurantes

El jefe del departamento recuerda también que abrieron el comedor al público por dos motivos: «Les motiva mucho tener clientes externos, les llama la atención, no se relajan tanto. Y también sirve para recuperar la inversión hecha para realizar las prácticas. Una vez que hemos elaborado la comida no hay marcha atrás. Si la vendemos en el comedor a un precio de coste, sí recuperamos algo de dinero para poder seguir haciendo prácticas».

«Tenemos un grupo bastante majo, el estrés es inevitable»

Xabier Rodríguez, natural de Barakaldo (Vizcaya), es uno de los dos cocineros que imparten clase en el ciclo formativo de hostelería y turismo del IES Besaya. Este joven chef reside y trabaja en Cantabria desde hace 20 años, y ha vivido experiencias parecidas en un centro de adultos y la escuela de hostelería de Laredo, pero el trabajo con los chavales no deja de ser duro. «Acabamos de empezar y tenemos un grupo majo, aunque el estrés es inevitable, contamos con ello. Poco a poco se irán acostumbrando», comenta, mientras de vez en cuando alza la voz para que los alumnos, chicos y chicas, le hagan caso. En otra sala, Julia González es una de las alumnas que ha pasado de la cocina al servicio de comedor, después de superar el primer curso. «Lo llevo bien -asegura-, me gusta más la sala que la cocina, me parece más entretenido. Además, hay buen ambiente y tenemos un profesor estupendo. En abril comenzaré las prácticas en un hotel». Son chavales muy jóvenes que buscan enderezar el rumbo, después de haber fracasado hasta ahora en su etapa formativa.

El menú: siete euros

Y no hay que olvidar que estos chavales tienen un «perfil complicado», recuerda el director del instituto. Tienen entre 15 y 21 años y llegan a este ciclo formativo después de fracasar en la Enseñanza Secundaria y a veces con graves problemas de conducta. «Los objetivos son dos -detalla Pequeño-. Primero que tengan unos conocimientos de un oficio por si tienen que ganarse la vida con él. Salen de aquí con una titulación de ayudante de hostelería en las dos especialidades, tanto cocina como servicio. Pero, sobre todo, lo que procuramos es reconducirles para que sigan estudiando. Lo que pretendemos es que luego vayan a un ciclo medio. Han fracasado en la educación normal, pero queremos que se enganchen a través de los ciclos medios de Formación Profesional. Cuando llegan a nosotros llegan con muchos problemas, pero poco a poco conseguimos que cumplan las normas básicas: puntualidad, asistencia, compromiso con el trabajo...».

Escuela Taller

El regidor municipal recordó la fuerte inversión (177.000 euros) realizada recientemente por el Ayuntamiento para habilitar el aula de cocina en el Centro de Formación, con el fin de facilitar la salida laboral de los alumnos, bien por cuenta propia o ajena. «Sabemos que en este sector hay un nicho de empleo y estamos seguros que muchos de estos jóvenes van a encontrar trabajo», señaló Cruz Viadero.

La concejala del área, Jezabel Tazón, dijo que el primer proyecto de Escuela Taller de cocina y repostería fue posible también gracias al apoyo del Gobierno regional, fondos europeos y la implicación de trabajadores y alumnos.

Torrelavega, golpeada por la crisis, busca una salida laboral para sus miles de desempleados. Las dos cocinas de las que hablamos en este reportaje, la del IES Besaya y la del Centro de Formación de Barreda, son un buen ejemplo de ello. El sector de la hostelería es de los pocos que crecen en Cantabria.

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