Arenas de Iguña acoge a la vecina sin recursos desalojada de Suances

Mercedes Vicente y Pablo Gómez, en la cocina de la vivienda en la que se alojará la mujer mientras duren los trabajos de rehabilitación del edificio en el que reside habitualmente en Suances. /NC
Mercedes Vicente y Pablo Gómez, en la cocina de la vivienda en la que se alojará la mujer mientras duren los trabajos de rehabilitación del edificio en el que reside habitualmente en Suances. / NC

Gesvicán le entregó ayer las llaves del nuevo piso y hoy Reto procederá al traslado de sus muebles y pertenencias del edificio en ruinas

SARA TORRE ARENAS DE IGUÑA.

Mercedes Vicente, la mujer de Suances sin recursos que como todos los demás vecinos del edificio en ruinas del Paseo de la Marina Española debía abandonar su vivienda, recibió ayer las llaves de un piso nuevo en Arenas de Iguña, después del trabajo realizado por el Gobierno regional, desde Emergencia Habitacional para buscar una solución, especialmente acelerado desde el gabinete del presidente, por la persona de Guillermo Blanco, que también es vecino del municipio y que según explican desde el Ejecutivo «ha estado en todo momento pendiente de este caso». Asimismo, Andrés Ruiz Moya, alcalde de Suances, también ha intervenido para facilitar el realojo de esta mujer.

El personal de Gesvicán atendió a la mujer a su llegada a la nueva vivienda, donde también fue recibida por el alcalde del municipio, Pablo Gómez. Allí firmó el contrato de alquiler social sobre el que ella explica que en función de su renta, 368 euros de pensión no contributiva, deberá pagar un porcentaje que será de 76 euros. Además, comenta que le han explicado que se puede acoger a las ayudas al alquiler del propio Gobierno regional.

Se trata de un primer piso, situado en la Avenida General, muy cerca de la estación de Las Fraguas. Cuenta con una cocina amueblada con muebles altos y bajos en la pared izquierda; vitrocerámica, campana extractora, horno y fregadero con grifo. Todo a estrenar. La vivienda consta además de un salón, dos dormitorios y dos baños.

«Es fantástica, estupenda, muy superior a mis posibilidades, es muy buena, tiene todo y es grande», comentaba asombrada la nueva inquilina, que dice que ya está «acostumbrada a vivir en cuchitriles» y que se quedó «alucinada».

«Estoy algo mosca, porque pasar de un desalojo tan repentino a vivir ahora en una casa grande con dos baños, gas natural vitrocerámica...», decía, comparando la vivienda con la que habitaba en Suances, «que está hecha polvo y lo único que tiene son muy buenas vistas». Sobre las condiciones que le explicaron en la mañana de ayer, la mujer detalló que además que le han hecho un contrato de un año, prorrogable hasta un máximo de tres y dice que nos sabe cuánto tiempo estará aquí. También tendrá facilidades para asumir el pago de la luz y del agua, mediante bonos sociales. «Para el gas, no lo sé, estoy en duda», señala.

El alcalde de Arenas de Iguña, Pablo Gómez, le habló brevemente del municipio y le explicó las posibilidades que tendría en la zona, especialmente sobre los espacios para pasear junto a su perrita, de la que no se separa. Se la regalaron hace un mes, cuando falleció su anterior mascota. «Me ha caído muy bien el alcalde y me ha gustado la zona; creo que aquí voy a estar muy bien», concluía la vecina», satisfecha por el buen trato recibido en general: «Me ha tratado todo el mundo muy bien y estoy contenta».

Ahora falta esperar a que terminen las obras del edificio de Suances en el que residía desde hace diez años, para las que se estima un plazo superior al año. «Yo soy de Torrelavega, pero mis hermanos me mandaron a vivir ahí, es una herencia que compartíamos», recordaba días atrás la mujer. Cuando entró había una deuda de 4.000 euros que se ha ido incrementando y a la que habrá que sumar la derrama que tendrán que asumir los vecinos cuando terminen los trabajos. Por eso, en todo momento ha dudado de si podrá volver ahí.

El traslado de todas sus pertenencias desde el piso de Suances al de Arenas de Iguña se realizará hoy y de ello se encargará Reto. Fueron los Servicios Sociales de Suances los que emitieron una ayuda para costear esa mudanza que según explicaba Mercedes había conseguido que le dejasen «a un precio bajo: 350 euros». El resto de vecinos ya ha abandonado el edificio, y en el caso de las segundas residencias, los propietarios han sacado sus muebles y pertenencias, pero sigue funcionando un establecimiento, el bar El Ancla, cuyos responsables pretenden seguir atendiendo a los clientes habituales, cosa que hasta el momento vienen haciendo con normalidad. El Restaurante Sito por su parte, ha suspendido su actividad.

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