El arreglo del edificio desalojado de Suances costará más de 800.000 euros

Los operarios han iniciado la obra y han colocado el andamiaje, evitando tapar la entrada del bar../Sara Torre
Los operarios han iniciado la obra y han colocado el andamiaje, evitando tapar la entrada del bar.. / Sara Torre

La mayoría de los propietarios deberán pagar cuotas mensuales de 1.712 euros durante los doce meses que durará la obra recién iniciada

Sara Torre
SARA TORRESuancesr

Los propietarios de los pisos y locales comerciales del edificio desalojado de Suances por problemas estructurales -el número 3 del Paseo de la Marina Española- deberán pagar por la obra un montante total de más de 800.000 euros, que detrayendo una cantidad que ya se aportó antes de ejecutar los trabajos, se quedarán en 734.000 euros. Las cuotas deberán abonarse mensualmente durante un año y están determinadas en función de los metros cuadrados de propiedad, siendo en la mayoría de los casos de 1.712,69 euros anuales, mientras quienes posean los pisos más pequeños pagarán 1.376, 27 euros. También hay quien deberá aportar más por poseer, además de un piso, un local comercial. Así informó en una reunión el administrador a los propietarios, quienes también recibieron por escrito el desglose de las cantidades a pagar.

Del total de viviendas, 30, hay 7 que están ocupadas todo el año y el resto son segundas residencias, utilizadas sobre todo en verano para disfrutar de las vacaciones. En el caso de las que están ocupadas permanentemente, los habitantes, en general, se verán muy apretados para saldar la deuda. Mary es una mujer viuda con tres hijos y dos de ellos en paro, cuya pensión difícilmente le alcanza para llegar a fin de mes en condiciones normales.

También está Mercedes, la mujer que recibió una vivienda por parte de Emergencia Habitacional, del Gobierno regional, por no poder asumir el alquiler de otra y con una deuda previa sobre el piso del que fue desalojada.

«Aquí hay gente que vive bajo mínimos», explica uno de los vecinos afectados

Hay otros ejemplos, pero la mayoría están tan desalentados que no quieren reflejar su identidad, aunque no evitan expresarse. «No nos queda otra que pagarlo y carretera», comenta uno de ellos, que aún sigue dándole vueltas a cómo serán las condiciones del préstamo en el banco. Otro vecino, explicando el caso, resume la dificultad que tendrán algunos para financiar el coste: «Aquí hay gente que vive bajo mínimos».

Mientras tanto, continúan adelante las obras, sin ningún vecino, pero con la presencia de los responsables del Bar El Ancla, que siguen ofreciendo sus servicios a los clientes habituales, aunque según el alcalde de Suances, Andrés Ruiz Moya, podrían ser desalojados a la fuerza entre este lunes y el miércoles, en función de lo que digan los informes de los técnicos municipales, que están estudiando el caso.

El Ayuntamiento estudia el posible desalojo del bar que sigue funcionando

«El informe externo dice eso, que las obras tienen que tener vía libre para que se puedan agilizar y deben contar con la seguridad garantizada», explica el alcalde, que no obstante recalca que habrá que esperar a ver si coinciden los resultados del informe elaborado desde el Ayuntamiento. La empresa encargada de los trabajos en el edificio ha colocado andamios por fuera respetando la entrada del bar, como exigieron desde un primer momento los responsables.

Obras en marcha

En el otro local, el Restaurante Sito, que Conchi Ceballos llevaba regentando desde hace cuarenta años, las obras empezaron «sin previo aviso», señalaba entonces Ceballos. «Los trabajadores comenzaron a apuntalar la despensa y cuando anunciaron que seguirían por el comedor, tuve que recoger y marcharme. Estoy muy disgustada», matizaba hace unas semanas la propietaria.

Por su parte, los vecinos, esperaron a conocer las indicaciones del administrador sobre los plazos para abandonar el edificio y acto seguido fueron desalojando los inmuebles, llevándose los muebles y los enseres, pues no debía quedar nada en el interior de los pisos.

La vecina que necesitó asistencia social fue la que más tardó en irse y lo hizo al recibir las llaves de un piso en Arenas de Iguña.

Todo empezó tras una revisión técnica, cuando se detectó el mal estado tanto de este edificio como del número 1, que si bien en un primer momento parecía estar peor, finalmente no necesitó el desalojo para subsanar las deficiencias. Ambos fueron construidos por el mismo promotor hace sesenta años. «En aquellos años se hacían las cosas de mala manera. Seguramente, el hormigón se hizo con arena de la playa y el salitre está actuando», ha asegurado el alcalde en varias ocasiones.

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