Susto y tensión en el río Muriago

Susto y tensión en el río Muriago
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A. F. | NACHO CAVIALos Corrales

Un aparatoso accidente, nervios y un rescate más complicado de lo previsto que obligó a intervenir a los bomberos. La historia terminó bien, pero hacia la medianoche del sábado al domingo la escena junto a un puente del río Muriago era de tensión. Un coche boca abajo y un joven conductor aparentemente indemne pero muy afectado por un accidente que quedó en anécdota pero podía haber resultado trágico.

«No tiene nada que ver con el fútbol; el chaval ha tenido un accidente y está todavía con el susto en el cuerpo, pero afortunadamente se encuentra bien y no le han tenido que poner ni collarín», explicaba ayer Roberto Collantes. La referencia no es casual, porque el joven es jugador del Torina, del que Collantes es presidente.

El equipo había jugado a las tres y media de la tarde en Meruelo y algunos jugadores aprovecharon la tarde libre para pasarla en Los Corrales de Buelna. Ya eran alrededor de las doce cuando el grupo se marchó en dos coches. Uno de ellos acababa de incorporarse a la Travesía del Muriago desde la Avenida Cantabria de Los Corrales cuando el conductor, que viajaba solo, perdió el control del vehículo, invadió el carril contrario y sin poder corregir su trayectoria cayó del puente precipitándose al río con la fortuna suficiente para que el piloto y único pasajero quedara indemne.

Sin embargo, el susto no se quedó ahí.Con el coche volcado y las puertas bloqueadas, el agua comenzó a entrar en el habitáculo con la consiguiente tensión. Pronto el resto de la expedición apareció para ayudar a su compañero, nervioso ante el peligro pero lo suficientemente lúcido para desabrocharse el cinturón y colocarse en una posición en la que el agua no le impidiera respirar. El padre de uno de los improvisados rescatadores narraba ayer lo difícil del momento: de haber quedado inconsciente el episodio podía hacer terminado en tragedia, porque ninguno fue capaz de romper las lunas o abrir las puertas.

Ni siquiera con la maquinaria de obra que por motivos laborales tenía otro compañero a quien llamaron pocos minutos después y que llegó casi en el acto, según el relato del familiar. Mientras, el angustiado conductor seguía pidiendo ayuda.

Poco después llegaron ya a la zona dos dotaciones del los bomberos de Los Corrales, que tuvieron que romper la puerta del piloto para excarcelar a la víctima. El susto fue mayúsculo y la tensión similar, sobre todo para el joven, que ayer no quería hablar sobre el asunto y que se vio arropado por su entorno y el propio club. Pero no fue a más. «Salió por su propio pie y no lo tuvieron que dar puntos ni nada», explicaba ayer Collantes, felicitándose porque la odisea terminara bien. «Acababan de salir de un bar de Corrales y llamaron a mi hijo, que fue el primero que les auxilió. Intentaron romper los cristales y no pudieron, así que llamaron a los bomberos», relata el padre de uno de los jóvenes que de inmediato acudieron en auxilio de su compañero.

Acto seguido la víctima fue reconocida en una ambulancia desplazada al lugar del accidente y tras comprobar que estaba en perfecto estado pudo marcharse sin necesidad de más atención médica. Solo con unos rasguños, de nuevo según las mismas fuentes, no fue ni siquiera necesario ingresarle en el Hospital de Sierrallana.

Mayor fue el revuelo que se formó desde primera hora del domingo, en especial en Los Corrales de Buelna ySan Felices, a donde se dirigía cuando sufrió el siniestro. Tanto como para que el joven futbolista optara por no hablar públicamente sobre el suceso, dejando que algunos testigos y el presidente de su club actuaran de facto como representantes aunque estrictamente el episodio no haya tenido nada que ver con el fútbol (el partido había terminado horas atrás) ni con el equipo de Bárcena de Pie de Concha.

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