Cantabria rinde homenaje en el centro de salud de Los Corrales a una enfermera "adelantada a su tiempo"

Asistentes al acto homenaje de María Fernández Pérez. / Nacho Cavia
Los Corrales de Buelna

El edificio toma el nombre de María Fernández Pérez Rasilla por su trayectoria profesional y humana

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales

A María Fernández Pérez-Rasilla (Maruchi) seguramente le habría parecido excesivo el homenaje que Cantabria le brindó este martes a título póstumo, dando su nombre al centro de salud que da cobertura a los valles de Buelna, Iguña, Cieza y Anievas. Como siempre contestaba cuando alababan su labor profesional y social, habría dicho aquello de «no es para tanto». Pero lo cierto es que representantes de la política, de la medicina, de la sociedad y su familia coincidieron en que el reconocimiento hacía «justicia» a su trayectoria profesional y humanitaria, a una mujer «adelantada a su tiempo», como señalaban unos y otros, que pasará a la historia por ser la primera enfermera que da nombre a un centro de salud en Cantabria y en buena parte del territorio nacional, si no en todo.

Muchos han sido los que han homenajeado a Maruchi

La consejera de Sanidad, María Luisa Real, concejales y alcaldes como al anfitriona de Los Corrales, Josefina González Fernández, la diputada corraliega Mercedes Toribio, profesionales de la medicina, representantes de los muchos colectivos en los que participó Maruchi, vecinos, amigos y su familia participaron en el acto que oficializaba el cambio de denominación de ese centro de salud, que ya lleva su nombre.

La consejera destacó su satisfacción por compartir con todos los presentes el homenaje a «una gran mujer adelantada a su tiempo» y resaltó el hecho de que tuviera lugar en el primer centro de salud de la región que toma el nombre de una enfermera. «Como consejera es una satisfacción que el centro lleve el nombre de unos de sus profesionales más queridos, un homenaje permanente a esta gran mujer ejemplo de vocación y servicio público».

La alcaldesa de Los Corrales de Buelna agradeció la presencia de los alcaldes de San Felices de Buelna, José Antonio González Linares, Bárcena de Pie de Concha, Agustín Mantecón, y Cieza, Agustín Saiz, y al resto de regidores de la comarca por su apoyo en los pasos previos al cambio de nombre. Destacó el papel de Maruchi como «una enfermera que luchó de forma activa por su reconocimiento como mujer y como profesional» y recordó que «puso su buen hacer en manos de cuantos la necesitaban». Habló de un triple homenaje: «a Maruchi por haber hecho del pueblo un lugar mejor, a todas las mujeres que han formado parte de nuestra vida y a una profesión como la enfermería».

También intervino Gloria de Alfonso Blanes, enfermera responsable de la investigación sobre la trayectoria profesional y humana de Maruchi e impulsora del reconocimiento. Afirmó que se trataba de «una gran humanista que tuvo claro que ser enfermera es algo más que una titulación, en tiempos en los que quedaba mucho camino por recorrer. Una verdadera adelantada a su tiempo que nos dio a los profesionales uno de los mejores y mayores ejemplo de vocación».

Del desmayo por un pinchazo, a curar a todo el pueblo

Su familia coincidió en dos cuestiones, su poco interés por los homenajes y su gran corazón. Dos sobrinas apuntaron hacia la misma dirección. María Dolores recordaba que «todo lo que hacía era de forma desinteresada» y apuntaba que la familia se sentía «enormemente honrada». Margarita habló de la sencillez, de la «labor callada» de su tía. Y contó una anécdota cuando menos curiosa para una enfermera. Cuando era niña tuvo meningitis. En una ocasión en la que tuvieron que inyectarla medicina Maruchi no aguantó el pinchazo y se desmayó. La madre de Margarita y hermana de Maruchi dudó entonces de que pudiera terminar sus estudios de enfermería. Pero desde luego se repuso, y terminó poniendo inyecciones a medio pueblo en la segunda mitad del siglo pasado. «Seguro que dónde estés pensarás que no necesitas homenajes pero es de justicia este recuerdo, hacerte llegar desde nuestros corazones el cariño, respeto y consideración que tu memoria merece para siempre».

Una de sus primas, Carmen Pérez Rasilla, colaboró con ella en las Aulas de la Tercera Edad, y ayer recordaba que «siempre estaba dispuesta a todo, sin pereza».

El párroco, Francisco Lledías, recordó su paso por Cáritas o Manos Unidas «siempre mostrando un cariño especial por los enfermos, desviviéndose por visitarles en sus casas, por poner su granito de arena en todas las cosas que hacía».

El orgullo de la profesión

La directora de Enfermería de Atención Primaria, Mercedes Carrera, también acudió, orgullosa de que una enfermera y por ende la enfemería tuviera ese reconocimiento, el primero así en la región y uno de los primeros, sino el único, en España. «Es un gran honor», dijo.

También habló el coordinador del centro de salud, José María Cobo, insistiendo en que «es un orgullo para el centro que figure su nombre, por su destacable trayectoria». También aseguró alegrarse del reconocimiento al estamento de la enfermería. «Los centros como este no serían nada sin todo el equipo que trabaja en ellos».

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