Los Corrales pone a prueba a los conductores

La primera dificultad radicó en cruzar marcha atrás un paso a nivel en el polígono industrial de Barros, una maniobra que repetiría en otros puntos del trayecto
La primera dificultad radicó en cruzar marcha atrás un paso a nivel en el polígono industrial de Barros, una maniobra que repetiría en otros puntos del trayecto / DM .
Los Corrales

Un transporte especial con vigas de 30 metros hizo maniobras casi imposibles para llegar a su destino

Nacho Cavia
NACHO CAVIASantander

Con mucha dificultad, pero la futura piscina climatizada de Los Corrales de Buelna ya cuenta con las vigas que harán posible su nueva cubierta. Un transporte especial las acercó esta semana a las instalaciones con mucho sudor de cuantos hicieron posible ese envío por calles, caminos y recovecos que, al final, tras una auténtica odisea, permitieron que el camión, que portaba vigas de 30 metros de longitud, llegara a su destino.

Hasta su entrada al polígono industrial de Barros todo marchó con la relativa normalidad de un transporte de ese tipo. Pero en el polígono la Policía Local tuvo que coger las riendas y establecer un itinerario que permitiera la llegada de las vigas al complejo deportivo, teniendo en cuenta que, dadas las características del porte, en ese trayecto no podía haber rotondas ni curvas pronunciadas y mucho menos giros imposibles como los que se iba a encontrar en el casco urbano.

El conductor miraba sin tener claro el operativo de la Policía Local, complicado, pero el único posible. Las pocas personas que se toparon en su paseo diario con la papeleta del transportista, le compadecían. «Muy bueno hay que ser para esto».

El camión transportaba las vigas de lafutura cubierta de la piscina climatizada

Y es que lo primero que tuvo que hacer fue atravesar marcha atrás el estrecho paso a nivel del polígono de Barros. Rebasado con éxito, el siguiente paso era aprovechar el camino del Tubo, como se conoce en Los Corrales una vía apenas utilizada que comunica, paralela a las vías del tren, con el barrio del Bardalón.

Siempre con la escolta e indicaciones de la Policía Local el largo camión, en el que se notaba el gran peso de las vigas, llegó a la zona de Juan XXIII y, de nuevo con una maniobra compleja y marcha atrás, se dirigió hacia la Escuela Taller, donde otra vez pudo hacer maniobra para volver a circular de frente hacia el aparcamiento de la zona norte de las instalaciones deportivas. Allí, por tercera vez marcha atrás para entrar y facilitar que una grúa depositase las vigas en el suelo.

A la llegada a su destino conductor, colaboradores, empresa y agentes de la Policía Local respiraron tranquilos. En apenas media hora se había ventilado un dispositivo que salió a la perfección.

Entre tanto, los agentes tenían que dirigir las maniobras y explicar a los vecinos que no era uno más de los transportes que a veces se pierden en Los Corrales, cuanto intentan callejear hacia algunas de las empresas de la zona. Más de uno se preguntó por las previsiones de los transportes especiales en un pueblo de calles estrechas y curvas de 90 grados imposibles para esos camiones. Más aún cuando se habla de las instalaciones deportivas, cercadas por dos pequeños puentes.

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