Las Guerras Cántabras luchan contra el paso del tiempo y el difícil relevo generacional

El Circo Máximo tendrá que cambiar de ubicación al no poder contar este año con la finca donde se ha montado en ediciones pasadas/Nacho Cavia
El Circo Máximo tendrá que cambiar de ubicación al no poder contar este año con la finca donde se ha montado en ediciones pasadas / Nacho Cavia

Pierde efectivos y subvenciones, pero mantiene las ganas y la calidad y camina hacia su declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional

NACHO CAVIA LOS CORRALES.

En tiempos de tribulación para grandes fiestas regionales, bien se podría cantar con Silvio Rodríguez aquello de que «el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos», una sentencia que vale para cuantos, hace 17 años, se vistieron en Los Corrales de Buelna con corazas romanas y pieles cántabras ante el estupor de propios y extraños. A partir de ahí, la recreación histórica de las Guerras Cántabras -que se celebra el último fin de semana de agosto y el primero de septiembre- vivió el ascenso meteórico más importante que una fiesta ha conocido. En apenas tres años Fiesta de Interés Turístico Regional y en otros cinco, nacional. Nadie había hecho algo así, añadiendo a ese éxito la 'Q' de Calidad Turística lograda en 2009.

Hoy, luchando contra la falta de relevo generacional y el descenso de subvenciones, mantiene el pulso a la baja de algunos grupos y se defiende atacando la consecución de la catalogación como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

LAS CIFRAS DE LA FIESTA

1.200
son los miembros de la Asociación Guerras Cántabras, organizadora de la recreación histórica.
115.000
euros es el presupuesto anual, lastrado por las últimas reducciones en las subvenciones.
24
tribus y legiones, 11 romanas, dos menos que hace dos años, y 13 cántabras.

En una década, la fiesta corraliega pasó de aunar a 300 locos aventureros a 2.000 fiesteros repartidos entre 13 tribus y 13 legiones. Lejos de temer esa cifra fatídica, se fijó como número máximo para agrupaciones de ambos bandos, dejando muchos grupos en lista de espera. También creció la infraestructura, hasta contar con 50 edificaciones, un templo de Jano a escala o un Circo Máximo con capacidad para más de 2.000 espectadores sentados.

Hace una semana se ha sabido que este año no se contará con la finca en la que se montaba el Circo Máximo

Y la proyección de la fiesta fue imparable, trayendo cada verano a Los Corrales a miles de visitantes deseosos de conocer una historia que hasta ese momento, guste o no, había pasado desapercibida. Un capítulo fundamental en el devenir de Cantabria que llegó a las aulas e incluso a una profusión más que notable de charlas y libros de época.

Pero el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. De aquellos 300 guerreros apenas quedan ya 50 en las filas de la asociación. Hoy, el complicado relevo generacional, la más que difícil complicidad con jóvenes que no acaban de engancharse, ha mermado fuerzas, aunque no ganas, y ha dejado por el camino a muchos fiesteros e incluso, en el último año, dos legiones romanas.

Aun perdiendo miembros, una asociación con más de 1.200 integrantes sigue siendo la envidia de muchas fiestas. Todo ello «sin perder ni un ápice de la calidad que ha hecho grande esta fiesta», dice el presidente de la Asociación Guerras Cántabras, Óscar del Val. De hecho, incidió en que este año se consolida la intención de elevar la categoría de la fiesta a interés internacional, «siguiendo el camino y los consejos» de otra celebración hermanada con la cántabra que lo ha logrado, 'Cartagineses y Romanos'. También es cierto que, como la vieja serie de televisión rezaba, los problemas crecen, y lo hacen en todos los sentidos. Este año, hace apenas una semana, ha sido motivo de preocupación la denegación de la finca en la que se montaba el Circo Máximo, uno de los alicientes principales de la fiesta al acoger más de medio centenar de representaciones históricas en las que participan un centenar largo de actores improvisados. Del Val aseguró que ya se trabaja en varias soluciones.

Las que también han descendido con los años son las cantidades que se reciben como subvención desde el Gobierno regional, más de 17.000 euros de merma entre las que llegan de Turismo y las de Cultura. En 2016 la que aporta Turismo descendió en unos 5.000 euros y en algo más de 12.000 la de Cultura, que pasó de 20.000 euros en 2015 a poco más de 7.000 el año pasado. El motivo, el reparto de la misma cantidad entre más fiestas, algo que ha perjudicado a la recreación corraliega pese a ser la mejor valorada entre las celebraciones regionales.

Con un presupuesto anual de cerca de 115.000 euros, es un descenso en los ingresos que se ha notado, según reconocía Del Val al explicar que se está intentando llegar a un acuerdo con la Consejería de Cultura para que las Guerras Cántabras tengan un convenio propio que establezca una cantidad fija.

También se ha negociado con el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna un convenio nuevo, en este caso para adelantar las subvenciones y poder pagar a proveedores en tiempo y forma. Y en los dos casos con un objetivo: no perder calidad. Con todo, en los próximos años podrían incrementarse algunas subvenciones de la partida que se destinaba a fiestas de Interés Turístico Nacional al haberse reducido a la mitad las que tienen esa catalogación en Cantabria.

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