«Entre los que tienen un instrumento mío está el líder de Supertramp»

Rasio Saiz, con uno de sus rabeles. /Luis Palomeque
Rasio Saiz, con uno de sus rabeles. / Luis Palomeque
Reocín

Tasio Saiz, un apasionado de la música y experto en rabeles, posee una de las mejores colecciones de este instrumento | Toca en el grupo grupo de folk 'A Doble Cambá', que está grabando su segundo disco

José Ignacio Arminio
JOSÉ IGNACIO ARMINIOTorrelavega

Tasio Saiz, vecino de Helguera (Reocín), trabaja en el departamento de obras del Ayuntamiento de Torrelavega, pero su pasión es la música y su especialidad son los rabeles. Tiene una de las mejores colecciones de este instrumento, da clases en su municipio y es integrante del grupo de folk 'A Doble Cambá', que está grabando su segundo disco.

-¿Cómo empezó su pasión por los rabeles?

-Empecé fabricando rabeles antes de tocar. Yo soy de Helguera de Reocín y veía a Velasco y a sus hijos tocando el rabel en las fiestas del pueblo. Por amistad con ellos, el instrumento le pude tener en mis manos desde crío. A raíz de que me regalasen uno, decidí hacerlos yo, aunque nunca había trabajado la madera. Hice seis y me apunté en la Escuela de Folclore de Torrelavega. Con el maestro Esteban Bolado empecé a tocar, he hecho 127 rabeles, toco en el grupo A Doble Cambá y doy clase de rabel en Reocín.

-Creo que también tiene una buena colección...

-Tengo unos 80. Isidro Gómez tiene muchos, casi todos hechos por él. También hay otros como Fernando Gomarín, que tiene algunos muy antiguos. La colección más variada quizá es la mía y algunos los he hecho yo.

-¿Los tiene expuestos?

-En mi casa no, porque no tengo sitio, pero los he expuesto en el encuentro de rabelistas de Olea, en el castillo de Argüeso, en Puente San Miguel... De hecho, el 12 de mayo tendremos en Puente San Miguel la gila, octavo encuentro en el que participarán unos 90 rabelistas.

-¿Qué es una gila?

-Eran los encuentros que se hacían en otoño e invierno, en el tardíu, como ellos lo llaman. Cómo había pocas labores que hacer en el campo, la gente de los pueblos se reunía en las cocinas para cantar y tocar el rabel y la pandereta.

-¿Tienen escuela de folclore en Reocín?

-Sí la tenemos. Ahora el ayuntamiento no subvenciona nada, pero deja los locales para la escuela. Yo imparto clases y esta es la octava gila que hacemos, quizá el mayor encuentro de rabelistas.

-¿Es difícil construir un rabel?

-Hay mucha gente, la mayoría jubilados, que los hacen, pero hacerlos bien no es fácil, hay que saber tocarlos para que afinen bien, las cuerdas no queden altas... Intentamos mantener la forma tradicional introduciendo algunas cosas modernas, pero la caja y el mástil se siguen haciendo de una sola pieza ahuecada. Luego lleva una tapa.

-Pero esta tradición estuvo cerca de desaparecer...

-Estuvo próxima a desaparecer hace unos 30 años, pero con el auge de los grupos de folk igual hay unas mil personas en Cantabria que se han animado a tocarle. No hay ninguna región en la que se haya recuperado tanto. De hecho, el rabel, las marzas y los bolos han sido declarados los primeros bienes de interés cultural inmaterial en Cantabria.

-¿La Escuela de Folclore de Torrelavega ha sido clave en este proceso de recuperación?

-Sin duda, fue la primera escuela, junto a la de Santander, en la que el afamado rabelista Pedro Madrid empezó a impartir clases. De ahí han salido un montón de profesores que han sembrado la semilla.

-¿Nos puede contar alguna anécdota de su ya larga trayectoria?

-La mayoría de los rabeles que hago son para tocar, incluso ya los hago eléctricos. Entre las personas que tienen algún instrumento mío, quizá el más famoso es Roger Hodgson, el líder del mítico grupo británico Supertramp. Cadavieco le dio mi número de teléfono al club de fans y yo le hice un rabel. Se le entregué aprovechando el concierto que dio el año pasado en Laredo.

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