El palacio del Conde Mansilla de Los Corrales, afectado por varias pintadas

El portal de la fachada noroeste del palacio se ha visto de nuevo afectado por pintadas de jóvenes que quedan en ese lugar. /Nacho Cavia
El portal de la fachada noroeste del palacio se ha visto de nuevo afectado por pintadas de jóvenes que quedan en ese lugar. / Nacho Cavia
Los Corrales de Buelna

No es la primera vez que una de las fachadas del histórico edificio sufre el ataque de jóvenes que quedan en la plaza a la que da nombre la familia

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales de Buelna

El histórico palacio del Conde Mansilla de Los Corrales de Buelna se ha unido al triste elenco de bienes del patrimonio cántabro atacados sin piedad por los aficionados a los grafitis. No es la primera vez, pero los responsables del cuidado de esa casona del siglo XVII ya están hartos de limpiar las pintadas que los jóvenes que quedan en la fachada que da al noroeste hacen en lo que fue uno de los accesos al interior del edificio.

Esta vez han pedido incluso la implicación del Ayuntamiento de la localidad, como bien patrimonial que es (Bien de Interés Local desde 2001) y espejo del casco barroco del municipio, una de las visitas guiadas incluida en el programa cultural de la Concejalía de Educación, Cultura y Ciudadanía.

Pilar Bollada Pérez, guardesa del palacio, está a partes iguales triste y enfadada por las pintadas. Tanto como aburrida de que los jóvenes hayan encontrado en ese palacio la diana constante de sus pintadas. Porque recuerda que ya el año pasado se vieron en una situación semejante. Entonces se pudo determinar quiénes eran los autores de las pintadas y el asunto se resolvió bien.

Tras limpiar aquellos grabados se adecentó todo el exterior antes de una boda familiar que se celebró en el interior del palacio. Pero la alegría no duró mucho. No hace demasiado, cuando se acercaba al edificio por la mañana, como hace siempre, Pilar se encontró con las primeras pintadas. Han ido a más, y no descarta que sigan pintando las paredes si no se pone remedio.

La cuestión se centra en quién tiene que borrar esas pinturas. A instancias del seguro del inmueble han requerido al Ayuntamiento que lo haga, apoyándose en que son jóvenes del pueblo que quedan a beber y fumar en ese portal y terminan emborronando las paredes. Pero no parece que por ahí llegue la solución.

«Yo lo comprendo, son chiquilladas», decía Pilar, pero insistía en que hay que hacer algo para evitarlo, «porque son cosas que terminan afectando al palacio y afeando su imagen, como también la de Los Corrales de Buelna».

A la espera de una solución que tarda en llegar, cada mañana, sobre todo tras los fines de semana, comprueba si hay algún añadido al triste álbum de letras y dibujos en que se ha convertido ese portal.

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