Santander desaloja a los ocupantes de la vivienda social que tiene en Rinconeda

Las ratas campaban a sus anchas entre la basura acumulada en el jardín de la vivienda. /DM .
Las ratas campaban a sus anchas entre la basura acumulada en el jardín de la vivienda. / DM .
Polanco

La acumulación de suciedad ocasionó una plaga de ratas, que afectó a otros inmuebles de la zona y provocó las quejas de los vecinos

Sara Torre
SARA TORREPolanco

El Ayuntamiento de Santander, a petición de la concejalía de Servicios Sociales, desalojará a los arrendatarios de la casa de Rinconeda (Polanco) cuya falta de salubridad causó una plaga de ratas que hizo precisa la contratación de un servicio de desratización y a quienes se les requirió en varias ocasiones para acondicionar el lugar.

Los arrendatarios deberán dejarla libre de enseres en el plazo de 15 días naturales desde la notificación. Esto se ha aprobado, junto a la resolución del contrato con J. J. H. y su familia, en la Junta de Gobierno Local la semana pasada, a tenor de una serie de circunstancias que se unen a la falta de salubridad.

Entre los incumplimientos del contrato que se hacen constar destaca que la arrendataria y su familia no residen de manera permanente en la vivienda de propiedad municipal como se ha comprobado tanto por el Ayuntamiento de Santander como por el de Polanco.

Los arrendatarios no residían de forma permanente en la casa, según los informes

Además, esto se ha comprobado también por los recibos del suministro de agua, pues la casa no tiene consumo, lo que demuestra fehacientemente la no residencia habitual de la citada familia y este hecho es por sí solo un motivo de resolución del contrato por tratarse de una vivienda social que se entrega a una familia necesitada de ella y por una renta mensual mínima, en este caso de 20 euros, y que no se puede utilizar como segunda residencia.

Siempre fuera de casa

«Un funcionario de este ayuntamiento fue ocho o nueve veces a distintas horas en el plazo de quince días y nunca había nadie», explica la alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz, que ha valorado «positivamente» la resolución y ha deseado que, teniendo en cuenta que no se estaba utilizando como primera residencia, «ahora se pueda adjudicar a gente que realmente lo necesite». Además, la alcaldesa recuerda que después de haberse realizado la mencionada desratización, «se estaba volviendo a acumular basura, hecho que se puso en conocimiento del Ayuntamiento de Santander».

Por otro lado, a la vista de los informes y de las fotografías del expediente se aprecia un importante deterioro del inmueble, lo que supone un menoscabo económico para el Ayuntamiento de Santander por la depreciación del edificio, algo que también se contemplaba en el contrato de arrendamiento que expresa que el deterioro de la vivienda que se produzca por su uso debe ser arreglado por el inquilino y que «la inquilina no ha reparado nada del edificio, ni siquiera la entrada de agua por el tejado, lo que, a la larga, va a perjudicar hasta la estructura del edificio», como se explica en el documento aprobado en la junta.

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