El Camino de Santiago por el mar vuelve a triunfar en su segunda edición

Los participantes del Camino Náutico posan a su llegada a la Catedral de Santiago de Compostela.
Los participantes del Camino Náutico posan a su llegada a la Catedral de Santiago de Compostela. / Hector Herrería

La iniciativa, que cumple su segundo año, duplicó el número de embarcaciones afianzándose como una de las mejores rutas para llegar a la Catedral

ALEXANADER AGUILERA Camargo

Lo que el pasado año se inició con cierta incertidumbre, en 2017 se ha confirmado como una ruta jacobea muy atractiva para los peregrinos. El puerto de Marina de Santander, enclavado en Camargo, fue testigo de la salida de numerosos veleros a los que más tarde se les unirían los de Asturias y Galicia. Así lo señaló Federico Fernández - Trapa (coordinador del proyecto): «otro aspecto positivo de este año con respecto al anterior ha sido la participación de las cuatro comunidades. El año pasado, casi todas las embarcaciones eran asturianas y gallegas, pero en 2017 se han unido vascos y cántabros por lo que la idea de surcar el mar con destino a la catedral va gustando cada vez más».

Se duplicaron el número de embarcaciones con respecto a 2016, llegando a un total de 32 por lo que ha sido un éxito rotundo, algo que nos confirma el coordinador: «en la travesía de este año hemos duplicado el número de embarcaciones y estamos muy satisfechos. Además, ahora estamos empezando a recibir las encuestas de satisfacción de los participantes y les ha encantado». Por suerte, el buen tiempo acompañó todos los días menos la mañana en la que navegaron hacia Vivero: «fue muy malo, mucha lluvia, olas de dos o tres metros y cerca de 14 horas de navegación. Teniendo en cuenta que normalmente navegamos entre ocho y nueve horas, se puede decir que lo pasamos mal», comentó Francisco Muñiz, peregrino de uno de los barcos.

Las inclemencias del tiempo no fue lo único que provocó problemas a los barcos ya que las averías y algunos desperfectos propiciaron que solo 26 de los 32 barcos que comenzaron la ruta pudiesen llegar hasta Santiago. Entre los tripulantes hubo gente de todas las edades, desde niños hasta personas de 70 años y de muchas comunidades. Uno de ellos fue Ignacio González, que además de subirse a bordo en uno de los barcos en el Puerto Deportivo de Raos, colabora activamente en el proyecto: «Hubo gente de Madrid, de Extremadura o de Burgos, parece que vinieron buscando agua y la encontraron ya que algunos días la mar no dio ni un pequeño respiro».

El objetivo para el medio plazo pasa por alcanzar las 500 embarcaciones participantes

En cuanto a la expansión de este proyecto a nivel internacional, Federico Fernández - Trapa, coordinador de este proyecto, lo tiene claro: «ya hemos contactado con diferentes clubes de Irlanda. Además, ahora empieza la campaña de salones náuticos por lo que durante los meses de septiembre y octubre empezaremos a movernos por Francia, Inglaterra y Alemania. Con la ayuda de la Agencia de Turismo Española y de España Verde, esperamos cerrar junto con las agencias de turismo de estos países la travesía para 2018».

Varias paradas

La ruta, que comenzó en Hondarribia, tuvo numerosas paradas en pueblos como San Vicente de la Barquera, Coruña o Muxía hasta llegar a la Catedral de Santiago donde fueron recibidos con mucho cariño. El paso de estos barcos no dejó indiferente a nadie ya que en numerosos pueblos como Muros tuvieron una recepción digna de reyes con coros y comida convirtiendo un simple alto en el camino en una gran fiesta para los tripulantes.

«Entre la gente que viene del pueblo y todos nosotros llegamos a juntarnos 300 personas en algunos puertos para pasar un rato divertido y, al final, esto es lo que importa», comentó Ignacio. Todo aquel que prueba la ruta del Camino de Santiago por el mar, repite. De hecho, como dice él mismo ya han quedado todos para el año que viene y espera que con cada ruta por el mar los peregrinos se animen y así puedan llegar incluso a 500 barcos porque es algo muy divertido. «A la gente de Santander, incluso salir de la Bahía le cuesta si va solo, pero yendo acompañado se anima y no le importa ir hasta Gijón o hasta donde sea. Por eso animo a todos a probar esta nueva experiencia».

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