«El corazón tiene neuronas y es nuestro tercer cerebro»

«El corazón tiene neuronas y es nuestro tercer cerebro»

La profesora Alma Dyvia ayuda a manejar el estrés en la Escuela de Salud de Camargo

María Causo
MARÍA CAUSOCamargo

En un realidad de ritmo frenético, Alma Dyvia, profesora de Arqueología en la Universidad de Cantabria y profesora de Yoga, ayuda a controlar y manejar el estrés en su taller de la Escuela de Salud de Camargo, gracias a las técnicas que expone en su libro 'Clara-Mente. Una guía sencilla y eficaz para aprender a meditar'.

–¿Qué es el estrés?

–Es una herramienta que puede ser útil si hablamos de diestrés (estrés útil) o puede ser malo, al que estamos más sometidos. El estrés útil es ese con el que vas a cruzar la calle y, de repente, te sale un coche y das un brinco enorme porque inyectas la hormona del cortisol en sangre y la adrenalina se dispara. Si haces este gesto pero después no recuperas tu situación normal, lo que se produce es el estrés malo, que es mantenerse con un nivel de tensión en el que la adrenalina está constantemente activada. Esto altera todo: las vísceras, la sangre, nos lleva a patologías…

–¿Cómo se puede utilizar el estrés bueno a nuestro favor?

–Cuando vas a hacer algo que te impone, por ejemplo, dar una charla. Al principio, sientes nervios y respeto y eso es bueno porque significa que estás presente en el momento y estás concentrado en lo que vas a hacer. Eso es el estrés bueno. Luego, al terminar la charla, te relajas porque no puedes estar con esta tensión todo el día, ya que te llevaría a sufrir algún problema.

–¿Qué efectos tiene el estrés en la vida cotidiana?

–Muchos. Desde que hiperventilas y no puedes respirar adecuadamente porque inspiras y exhalas a nivel clavicular, eso te produce nerviosismo y un montón de enfermedades o patologías. El estrés, por ejemplo, puede derivar en ansiedad.

–En el taller, ¿qué herramientas enseñas para manejar el estrés?

–Enseño a utilizar el estrés útil para que se relajen mentalmente. El estrés es un 'producto de la mente y yo doy a mis alumnos una herramienta para que la utilicen día a día y respeten así su cuerpo y mente. Les enseño a meditar que, como dice mi libro, es la única solución al estrés.

«En mi libro explico que meditar es la única solución definitiva para acabar con el estrés»

–¿Qué beneficios tiene meditar?

–Meditar mejora la capacidad intelectual, se sabe ya que las neuronas son plásticas y que crean nuevas redes cada vez que aprendes cosas. También aumenta la concentración, desarrolla la memoria, potencia la intuición... Además, gracias a la estimulación, se activa el sistema nervioso parasimpático que actúa sobre las sensaciones placenteras y de calma y disminuye el nivel de cortisona en sangre, por lo que, a su vez, reduce el estrés porque libera el cortisol. Y es que también fortalece el corazón, evita el insomnio, refuerza el sistema inmune, merma los dolores… Lo tiene todo.

–¿Es difícil meditar?

–Para nada. Simplemente es conectar contigo misma. No es dejar la mente en blanco como dicen, es vitalizar el cuerpo energético y que la mente se relaje. Todo ello con técnicas de respiración. En mi libro lo explico muy bien. Es muy breve, de 120 páginas, divididas en dos partes. La primera es más práctica y habla de los beneficios de meditar y sus distintas partes y la segunda es eminentemente práctica.

–¿Qué recomendación harías en un momento de nervios?

–Cuando estás nervioso, yo recomiendo sentarse, estar tranquilo unos instantes y respirar. Nada más allá de conectar con nuestra propia respiración vital. Y volver a empezar de nuevo de forma más lenta. Tenemos que tener en cuenta que todo lo que hagamos, tenemos que hacerlo a diario. Respirar tiene que formar parte de nuestra dinámica del día porque nos ayuda a estar tranquilo y a conocer nuestro cuerpo. No somos solamente una cabeza. Tenemos que aprender a bajar de la mente al corazón porque éste es el tercer cerebro, detrás de los intestinos. Ya se ha descubierto que tiene 60 neuronas.

–Quizá el más conocido de todos sea el estrés laboral ¿por qué?

–Es el más común pero no el único. Además, tiene la misma solución que cualquier otro estrés: meditar. Meditar el cuerpo y trabajar las emociones. Es exactamente igual para todo el mundo. Si te centras en estas técnicas, cada vez es más fácil ser consciente de lo que haces y lo que sientes. Se trata de despertar y de crear un compromiso contigo mismo. Un compromiso necesario para sentirse a gusto en el día a día.

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