Revilla se despide de su párroco

El párroco Jesús González dejará Revilla de Camargo tras 17 años. /DM
El párroco Jesús González dejará Revilla de Camargo tras 17 años. / DM
Camargo

Pesar entre los vecinos por el traslado de Jesús González, tras una trayectoria de 17 años en la localidad camarguesa

SAMIRA HIDALGO Revilla de Camargo

Tras 17 años en Revilla, el párroco Jesús González ha sido destinado a dar misa en cinco parroquias del municipio de Bárcena de Cicero, un cambio visto como positivo por el propio González, quien asegura estar muy contento, a pesar de «la pena que da separarse de los feligreses, vecinos y amigos». Sin embargo, el cura no cuestiona la decisión adoptada por el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monje, ya que considera que «es la voluntad de Dios y hay que obedecer. Aunque se coge cariño a la gente, los cambios son buenos para la creatividad y para regenerarse a uno mismo y a los feligreses».

A sus 53 años, el párroco ha señalado que le hace ilusión la partida, «como cuando era más joven» y llegó a Revilla. Si bien es cierto que el párroco ha indicado que deja «buenos recuerdos» y «experiencias apasionantes» que no olvidará.

Se trata de una decisión firme, «difícil de aceptar», como ha indicado Raquel Cuerno, portavoz de la Junta Vecinal de Revilla, quien ha mostrado públicamente su disconformidad con respecto al cambio de sacerdote que va a sufrir la parroquia a mediados del próximo mes de septiembre.

«Es más que un cura. Es un amigo» alcaldesa pedánea, Raquel Cuerno

Cuerno ha explicado que el sentir de los feligreses, amigos y vecinos de González ha sido en primer lugar asombro, después incredulidad, más tarde enfado y movilización y, por último, tristeza. «Es más que un cura. Es un amigo que se implica en la vida de la parroquia y que deja un gran legado», ha comentado la portavoz de la Junta Vecinal de Revilla, quien asegura que «no se ha tenido en cuenta la opinión del pueblo» y que, a pesar de respetar la decisión del obispo, no la comparten. Cuerno ha señalado que están en su derecho de exponer esa disconformidad, ya que se sienten «decepcionados».

La portavoz ha asegurado que desde el Obispado «han ordenado al cura cambiar de parroquias» y que le han «arrancado de Revilla». Además, ha indicado que, aunque González confirme que está contento, no es así, porque «para él ha sido un golpe de repente».

Por su parte, el párroco espera que el pueblo de Revilla acoja con cariño al cura que ocupará su lugar, y Cuerno confia en que el nuevo cura no venga con miedo, ya que le van a recibir «con los brazos abiertos».

Aunque los vecinos están preparando un homenaje para el día 8 de septiembre en el que participarán varios sacerdotes, González dará su última misa en Revilla dos días después.

Necesidad de la diócesis

Según indicaron fuentes del Obispado, la medida obedece al próximo curso pastoral. Las decisiones de este tipo se toman en función de las necesidades de la Diócesis, por lo que puede haber cambios de párrocos. A este motivo hay que sumarle que, según comenta el Obispado, actualmente la edad media del clero es de 68 años, por lo que hay defunciones y pocas vocaciones, lo que implica un reajuste para cubrir las necesidades pastorales que se demandan. «Se trata de solventar la situación lo mejor que se pueda, no de perjudicar a nadie, aunque es comprensible que para los fieles cambiar de párroco puede ser una situación difícil por el cariño que se crea, pero es algo que tienen que entender porque el barco tiene que seguir navegando y hay que atender las mismas necesidades con el clero que hay. Los feligreses tienen que pensar que no va a haber falta de atención pastoral», explicaron.

Un cambio que en la localidad deberá ser asimilado poco a poco, pues los vecinos de Revilla tenían a González como uno más. A buen seguro que la última misa del próximo 10 de septiembre hará resbalar las lágrimas por el rostro de varios de los fieles que se den cita para escuchar la homilía.

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