Al son de la pandereta

La Asociación Cultural La Cagiga de Reinosa promueve el aprendizaje de este instrumento y el baile tradicional campurriano

Componentes de la Asociación Cultural Grupo de Danzas y Pandereteras La Cagiga. /Daniel Pedriza
Componentes de la Asociación Cultural Grupo de Danzas y Pandereteras La Cagiga. / Daniel Pedriza
Blanca Carbonell
BLANCA CARBONELLSantander

Un grupo de cerca de cuarenta mujeres y niñas, forman la Asociación Cultural Grupo de Danzas y Pandereteras La Cagiga de Reinosa. Esta entidad, cuyo objetivo principal es promover el folclore campurriano, nació ahora hace dos años y desde entonces no ha dejado de crecer. La pandereta y el baile tradicional campurriano son las principales disciplinas que promueve este grupo, impartiendo clases tanto para mayores como para las niñas.

Así, a lo largo de cada semana, las componentes de La Cagiga se esfuerzan por aprender. Las más veteranas enseñan los pasos a las más jóvenes, así como a tañer su pandereta. Especiales son las clases destinadas a las más pequeñas, algunas de ellas de muy corta edad, que ya se desenvuelven con soltura en los sones y las danzas campurrianas. Los resultados de este aprendizaje y la evolución del grupo se pueden comprobar en las diferentes actuaciones, en fiestas y eventos de distinta índole, que ofrece el grupo, no sólo en Campoo, sino en muchos otros lugares a los que ya les invitan con frecuencia.

Poco a poco, la asociación va creciendo. Aproximadamente la mitad de sus componentes son niñas. Y esta misma semana han comenzado su aprendizaje dos miembros nuevos del grupo infantil.

Para Rocío de la Peña, presidenta de la asociación, esta paridad generacional es positiva porque «los niños son los que tienen que continuar con las tradiciones el día de mañana».

Además de sus ensayos y actuaciones, La Cagiga promueve el conocimiento de las tradiciones campurrianas en distintos ámbitos. Imparten clases de pandereta en la Asociación de Mujeres de Campoo de Suso ‘Campoo en Marcha’ y pronto tienen previsto comenzar a ofrecer un taller tanto de baile como de pandereta en la Asociación de Mujeres de Pesquera.

Por otro lado, a lo largo del año pasado, La Cagiga ha tenido la oportunidad de actuar en distintos escenarios. Además de las tradicionales citas en la comarca, fiestas de pueblos, el Día de Campoo o el Mercado Campurriano entre otros, La Cagiga actuó en lugares como Pontevedra, La Rioja, Francia o la Fiesta del Orujo de Potes. «Ha sido un año en el que nos hemos movido bastante, sobre todo si tenemos en cuenta el poco tiempo que llevamos. La verdad es que no esperábamos tanto», comenta la presidenta de la asociación.

Durante las pasadas fiestas de San Sebastián, esta agrupación presentó a su grupo de baile infantil, la Peque Cagiga. Dice Rocío de la Peña que esta puesta de largo, «nos hacía mucha ilusión porque las mayores ya estamos orientadas. Estamos traspasando a las pequeñas lo mucho o poco que sabemos, y ellas serán las encargadas el día de mañana de traspasárselo a las más jóvenes para que no se pierda».

Para esta entidad, comenta Rocío, «es muy importante conservar las tradiciones». Explica que, «la inmensa mayoría de lo que se conserva ha sido a través de la tradición oral. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías ya hay mucho recogido, pero la mayor parte se adquiere preguntando a los abuelos. Eso que nos trasmiten, que llega del boca a boca, es lo que nosotras enseñamos a las pequeñas».

Los martes y los viernes son los días en que las niñas aprenden tanto a bailar como a tocar la pandereta. Los viernes incluso acuden al taller dos niñas de Santander. Sin embargo, es complicado compaginar horarios, «tenemos que jugar mucho con las extraescolares, las particulares, la catequesis y demás. Hoy en día es complicado»; apunta Rocío de la Peña.

Ascensión Aguado es rabelista. Comenzó este verano en el grupo, a instancias de su presidenta, que le animó a participar con él en su actuación en el festival Pozu Jondu de Santander, «desde entonces estoy adoptada», bromea. Así, Ascensión está aprendiendo ahora a tocar la pandereta y a bailar, mientras enseña a sus compañeras la técnica para tocar el rabel. «Es raro ver a una mujer tocar el rabel, pero a mí me gusta mucho por su sonido antiguo y el raca-raca. Es muy bonito».

Por su parte, Patricia Gandarillas que forma parte del grupo desde sus inicios asegura que, «yo creo que la evolución del grupo está siendo bastante rápida». Para ella hay futuro en el folclore campurriano porque, «cada vez vienen más niñas. Para ellas es importante que pierdan el miedo a cantar a tocar y a bailar en público».

Dice que a las pequeñas, «al principio les da respeto pero luego se les da fenomenal», dado que, explica, «son como esponjas. Todo lo que les vas enseñando lo aprenden con facilidad, mucho más rápido que las mayores». Para ella, «no hace falta tener un talento especial para cantar, tocar la pandereta y bailar. Lo que hay que tener es ganas. Yo creo que lo que hace falta es que te guste, tener constancia y sobre todo pasarlo bien».

Constancia tiene Candela Gómez, de diez años, que lleva ya cuatro bailando y dice que, «lo que más me gusta son las actuaciones, bailar frente al público y los aplausos del final».

Su compañera de baile y pandereta, Noelia Cabezón, de doce años, está aprendiendo además a tocar el pito, en la Banda de Música de Reinosa para, de esta manera, ampliar el abanico instrumental con el que cuenta la agrupación, «yo creo que al grupo le vendrá bien tener a alguien que toque el pito y, si puedo seré yo», apunta.

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