Un testigo pone en duda que dos hombres agredieran y robaran a un vecino de Reinosa

Un testigo pone en duda que dos hombres agredieran y robaran a un vecino de Reinosa

El hombre, que supuestamente se encontraba en la misma casa en el momento de los hechos, confirma que vio a su amigo «igual que siempre» y que éste no le dijo «nada» de que le hubieran agredido

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Primero lo amenazaron, luego lo retuvieron en su casa y lo robaron. Lo dice la denuncia que relata cómo dos hombres entraron en la casa de un vecino de Reinosa el 19 de mayo de 2015, lo golpearon y lo robaron tras llevarle bajo amenazas a dos cajeros para sacar dinero. «En principio no vi nada raro», ha declarado este martes un amigo de la víctima, que supuestamente se encontraba en el inmueble en el momento de los hechos. «Pero cuando bajaron a la calle, pasó tanto tiempo», que llamé a la Policía Local», recuerda el testigo. De regreso a casa, «vi a mi amigo igual que siempre» y él no dijo «nada» de que le hubieran agredido.

Lo ha dicho en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Cantabria, en el que ha comparecido después de ausentarse en la anterior vista, fechada el pasado día 16. «No vine porque no tenía dinero», ha explicado al inicio de la sesión.

Según el escrito provisional de la Fiscalía, el 19 de mayo de 2015 los dos encausados se dirigieron a la vivienda de la víctima, de 65 años, dieron fuertes golpes a la puerta y consiguieron que les abriese amenazándole de muerte. Según ellos, solo fueron a «pedirle vino».

Los hechos

En la vista, en la que las partes han elevado a definitivas sus conclusiones, los dos procesados (que se enfrentan a seis años de cárcel) no han ejercicio su derecho a la última palabra. El testigo ha explicado que el día de los hechos estaba en casa de su amigo porque a la mañana siguiente tenía que ir al Hospital Tres Mares, y como no tiene coche, prefería ir andando desde Reinosa.

En un momento dado de la noche, cuando estaba viendo la televisión, llamaron a la puerta, que abrió el dueño de la casa, que entonces tenía 65 años y que murió el pasado mes de octubre. A continuación, entraron los dos acusados, familiares -primos y de etnia gitana- y con los que este testigo no tiene «ni amistad ni enemistad». Según su versión, le dijeron que querían hablar con él, y se fueron los tres a la cocina mientras él siguió viendo la tele.

Durante un rato, «fueron y vinieron» por la casa, como «catorce veces» ha comentado, para apuntar después al respecto que «es una forma de hablar». En cualquier caso, él no vio «nada extraño», ya que no observó a los implicados en la causa coger cosas de la vivienda o provocar algún daño, ni tampoco oyó voces o golpes, aunque tenía la televisión «muy alta». Por eso cree que si hubiera habido algo «fuerte», lo habría oído.

Este testigo, que ha dicho no recordar muy bien lo sucedido porque sufrió un ictus y le falla la memoria, ha manifestado que cuando sucedió todo vio a su amigo «igual que siempre», sin notarle preocupado. Tampoco sabe si los visitantes usaron un tono amenazante, aunque «seguramente sí», ha reflexionado.

Luego se «llevaron» a su amigo, y más tarde él llamó a la Policía Local, cuyo número conocía porque, ha dicho, fue teniente alcalde en el Ayuntamiento. Telefoneó porque había pasado ya «mucho tiempo», aunque no tiene «ni idea» de cuánto, y más que por «miedo», lo hizo «por si era necesario».

De regreso a la vivienda, la víctima le dijo que le habían llevado al banco a sacar dinero, pese a que «no tenía» y no podía extraer cuantía alguna, pero no le comentó «nada» de que le hubieran agredido.

Alcohol y dilaciones

Uno de los abogados defensores -el del acusado más joven, que en el momento de los hechos tenía 18 años- ha solicitado que se tengan en cuenta los atenuantes de estar bajo los efectos del alcohol y la de dilaciones indebidas, y que a su patrocinado se aplique la Ley del Menor, para que la cárcel sea sustituida por trabajos en beneficio de la comunidad.

A este letrado le resulta «curioso» lo ocurrido tras hechos «tan graves» como los denunciados, como que no hubiera detenciones inmediatas, registros, o que agentes no recogieran la denuncia porque «olía a alcohol» el afectado, que ofreció declaraciones «cambiantes» y «contradictorias» entre sí en el cuartel y durante la fase de instrucción.

«Imprecisiones» y «contradicciones» en el testimonio de la víctima que también aprecia la defensora del procesado más joven, que cree que el hombre fue «voluntariamente» al banco. Para esta abogada, hacen falta pruebas que acrediten los hechos, por lo que pide la libre absolución.

El representante del Ministerio Público ve por su parte «notables contradicciones» en las versiones ofrecidas por los acusados durante la instrucción y en el juicio.

Y ha aludido también, entre otras cosas, al parte de lesiones de la víctima, que son «compatibles» con los hechos, y especialmente a las grabaciones de seguridad de los cajeros, en las que se ve a una persona de avanzada edad acompañada por otras dos que «llevan la voz cantante», y que tienen «atemorizada» a la primera, que «trata de colaborar». El juicio ha quedado visto para sentencia.

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