Los vecinos de El Quintanal sostienen que el saneamiento originó las grietas

Apertura del terreno para realizar una de las catas en la calle El Quintanal/B. CARBONELL
Apertura del terreno para realizar una de las catas en la calle El Quintanal / B. CARBONELL
Reinosa

Los técnicos contratados por los propietarios de las viviendas del barrio reinosano refuerzan la hipótesis de que el problema se encuentra en la red de aguas

B. CARBONELL REINOSA.

Los vecinos de las calles El Quintanal, La Nevera y Travesía La Nevera, de Reinosa, mantuvieron ayer, viernes, una reunión con sus técnicos para realizar un primer análisis de las catas que se han estado realizando durante toda la semana con la intención de descubrir cuál es la causa de los daños estructurales que afectan a los edificios de esta zona. El geólogo Aureliano Fernández, que lleva estudiando esta situación desde hace tres años, contratado por el propietario de uno de los inmuebles afectados que comenzó prematuramente a presentar las grietas, y el arquitecto de los vecinos, José Alberto Martínez Velasco, fueron los encargados de resolver las dudas de los afectados y realizar un primer análisis, a falta del resultado de los sondeos que se han realizado durante esta semana a iniciativa de los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente.

Ambos profesionales, a petición de los vecinos, han estado presentes en las labores de investigación, supervisando especialmente la realización de las catas, si bien, coinciden en que «no hemos sido bien recibidos por los técnicos de la Administración».

La primera conclusión que han anunciado es que la situación de los edificios no está estabilizada, aunque los fisurómetros, que consideran fundamentales para medir y cuantificar los movimientos que se producen en una fisura en función del tiempo o de la temperatura, para comprobar si siguen produciéndose movimientos en el terreno o la situación ya está estabilizada, y cuya colocación ha solicitado Martínez Velasco, aún no han sido instalados.

Explica el arquitecto que en la primera toma de contacto del lunes, cuando se abrieron pequeños huecos de treinta centímetros, «ya se observaba que había humedad».

Los mayores indicios, según sus indicaciones, los encontraron en la última cata que realizaron en la confluencia de la Travesía La Nevera con la calle El Quintanal, que fue impedida el martes por una trasversal de gas, pero que se repitió el jueves a petición de Martínez Velasco. Según él, «al bajar a los 2,60 metros se observó que la tubería perdía». Los técnicos explicaron además que debajo de la zona húmeda se encontraron aguas fecales, lo que lleva a considerar que el problema «viene de la red de abastecimiento» y que «está localizado en ese punto». Para corroborarlo han solicitado a la Administración fotografías de los sondeos que han realizado paralelamente a estas catas, para llegar a una conclusión definitiva.

Por su parte, Aureliano Fernández explicó que ha realizado mediciones cada día durante un año a través de un fisurómetro que él mismo colocó en uno de los inmuebles, realizando comparaciones con el índice de pluviometría, comprobando que la fisura que estaba analizando «se abría cada vez que llovía». En su opinión, «todo apunta a que eso es extrapolable al resto de edificios». Señala, por otro lado, que «cuando se ha abierto, hemos visto que las tuberías tienen lavado en los niveles granulares. Eso significa que por ahí corre el agua que por algún lugar accede a los muros de las casas». En este sentido explica que los edificios «que están sobre materiales menos erosionables como las arcillas van a sufrir menos, pero en el resto, el agua provoca una pérdida de material en los cimientos y eso hace que aumenten las grietas».

El geólogo llega a la conclusión de que «si hay agua corriendo fuera del tubo es porque hay pérdidas que probablemente vengan de aguas arriba», es decir, de la zona de la Plaza de la Libertad. Añade Fernández sin embargo que este extremo «llevará tiempo demostrarlo porque hay que integrar los datos y esperar a los informes del Ayuntamiento y de la Consejería y añadir alguna prueba».

Los técnicos de los vecinos mantienen la versión de que los daños estructurales en estas calles son provocados por las obras, que fueron ejecutadas en la zona en el año 2015 y que, con un periodo de ejecución de tres meses, se alargaron hasta los seis por un problema de la empresa adjudicataria del contrato. La actuación pretendía terminar con los problemas de inundaciones, que en los días en que llovía copiosamente afectaban a los bajos y locales de la zona. Para ello se sustituyó el colector que discurría por las calles La Nevera y El Quintanal que era de hormigón, tenía un diámetro de 400 milímetros y estaba muy deteriorado debido a su antigüedad. Según ellos, el nuevo colector que fue instalado tenía un diámetro similar, mientras que el llegaba de la Plaza de la Libertad es de 500 milímetros. Explicaron además que el colector de la calle La Nevera, se desvió por la travesía yendo a desembocar en El Quintanal, punto que tanto Martínez Velasco como Fernández han dado en considerar como el foco del problema.

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