Los dos acusados de dejar tuerto a un hombre en Castro lo niegan, pero se contradicen en sus versiones

Uno de los acusados declara mientras el otro, escoltado por dos policías, escucha./Antonio 'Sane'
Uno de los acusados declara mientras el otro, escoltado por dos policías, escucha. / Antonio 'Sane'
Castro Urdiales

La Fiscalía pide para cada uno de ellos 9 años de cárcel y solicita que indemnicen al agredido con más de 120.000 euros

DM .
DM .Santander

Los dos acusados de haber golpeado a un hombre en Castro Urdiales, al que dejaron tuerto, han negado ser los autores de la agresión, aunque no han coincidido en sus versiones. Por su parte, la presunta víctima ha relatado que junto con los dos procesados estaba otro individuo pero no ha podido precisar quién de ellos ni cuántos le pegaron porque estaba de espaldas pero «cree» que fueron los tres porque recibió «muchos golpes».

Así lo han relatado este lunes las partes en el juicio que se ha celebrado en la Audiencia Provincial, que ha quedado visto para sentencia después de que tanto la Fiscalía, como la acusación particular y las dos defensas, hayan elevado sus conclusiones provisionales a definitivas.

La Fiscalía ha pedido para cada uno de los acusados una pena de 9 años de cárcel por un delito de lesiones y ha solicitado que indemnicen al agredido con más de 120.000 euros por las lesiones y las secuelas, mientras que la acusación particular mantiene esa cuantía pero eleva a diez su petición de prisión para los dos procesados. Las defensas reclaman la libre absolución de sus representados.

Versiones contradictorias

Los dos acusados son AM.O.C, vecino de «toda la vida» de Castro Urdiales, y NC.T, de nacionalidad rumana. Inicialmente había implicada una tercera persona, también rumana, pero fue desimputada por las dudas que planteó el agredido respecto a su identidad en la rueda de reconocimiento.

Los hechos ocurrieron en la madrugada el 20 de noviembre de 2012 , en las inmediaciones de un pub de Castro Urdiales, cuando, según la versión del denunciante, él se encontraba sentado «tranquilo» fuera del bar tomando una cerveza. Según su relato, los dos acusados y esa tercera persona a la que ha citado se le acercaron, le pidieron un cigarro, él «les dijo que no» y «nada más» girarse y darles la espalda empezó a recibir golpes.

Aunque ha reconocido no haber visto quién comenzó a golpearle, ha insistido en que «cree que fueron ellos» porque la agresión se produjo nada más girarse y eran «los únicos que estaban» allí, fuera del bar. Además, sostiene que «serían» los tres porque considera que recibió «demasiados» golpes como para ser de una sola persona.

Por su parte, uno de los acusados, AM.O.C, ha relatado haber estado esa noche dentro del pub con el otro procesado y esa tercera persona no imputada y, después, también fuera del bar con la víctima, que, según su versión, «estaba muy ebrio». Ha explicado que al salir solo del bar se lo encontró fuera y mantuvo una conversación «normal y corriente» con él y luego se marchó, dejándolo allí, con lo que no participó ni vio la agresión.

NC.T, por el contrario, ha ofrecido otra versión de lo ocurrido y ha relatado que estuvo con el otro acusado dentro del bar y con el otro hombre de nacionalidad rumana que no está imputado y en un momento dado salieron juntos del local y vieron a la víctima. Ha explicado que «de repente» vio cómo su compatriota dio dos puñetazos al denunciante, que quedó inconsciente y los tres se marcharon por separado, dejándole allí. Este acusado ha reconocido haber presenciado la agresión de su compatriota pero ha insistido en que el no participó ella. «No me voy a comer el marrón si no pinto nada aquí», ha afirmado.

Los dos acusados han asegurado no entender por qué la víctima les señala a ellos y, como posibilidad, A.M.O.C ha mencionado que éste quiere que alguien «se coma» lo ocurrido para ser indemnizado. De hecho, ha asegurado que el propio agredido así se lo ha reconocido en una conversación mantenida tras la agresión.

En el juicio también han declarado como testigos la que era mujer del agredido en esos momentos -ahora están separados-, que ha explicado que fue su marido el que le llamó por teléfono diciéndole que había sido agredido y que «necesitaba su ayuda».Ella le recogió en la calle del pub y le llevó al centro de salud de Cotolino y, posteriormente, al Hospital de Cruces, en Vizcaya.

Esta versión, según ella ha reconocido, no coincide con la que ha mantenido en la denuncia y durante la instrucción, en la que dijo que fue una tercera persona la que recogió a su marido y le llevó al centro de salud. Para justificar esta diferente declaración ha explicado que lo hizo porque no quería verse implicada.

También han declarado dos médicos forenses, que han explicado que «es posible» que la lesión en el ojo pudiera haberse producido de un solo golpe y no fruto de una agresión con varios puñetazos y patadas, aunque tampoco han descartado esta versión.

En la fase de informes, tanto la Fiscalía como la acusación particular han aludido a las «contradicciones» mantenidas por los acusados, algo que también han apreciado las defensas en el relato de la víctima.

Así, mientras el Ministerio Fiscal considera que el relato del denunciante es «persistente», las defensas insisten en que no ha sido así y han mantenido que la versión de la denuncia es «radicalmente distinta» a la que ha dado en el juicio. Además, creen que no existe prueba de cargo suficiente para condenar a sus defendidos y, por ello, piden la libre absolución. Una de ellas, la de NC.T solicita que, si no se le absuelve a su cliente, se le condena a la pena mínima.

Por su parte, la Fiscalía, aunque reconoce que no hay «mucha» prueba cree que es «suficiente» para dictar sentencia condenatoria contra ambos acusados mientras que la acusación particular insiste en que tuvieron que ser ellos porque «no había nadie más».

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