Un argayo pone contra las cuerdas la rehabilitación del cargadero de Dícido

Imagen del desprendimiento de piedras tomada desde el interior del túnel. /Castro Punto Radio
Imagen del desprendimiento de piedras tomada desde el interior del túnel. / Castro Punto Radio

El Ayuntamiento ha reforzado el vallado que impide llegar a la infraestructura y a los dos túneles ante el peligro que hay para las personas

Abel Verano
ABEL VERANOCastro Urdiales

La rehabilitación del cargadero de mineral de Dícido, situado en Mioño (Castro Urdiales), se ha topado con un obstáculo de importantes dimensiones que pone en cuestión un proyecto millonario que está siendo sometido a un estudio en estos momentos. Y es que hace apenas unos días un argayo ha tapado prácticamente una de las bocas de los dos túneles que transcurren junto al cargadero y que están cerrados al paso de personas desde hace varios años, debido a los desprendimientos.

Este último argayo ha obligado al Ayuntamiento de Castro Urdiales a reforzar el vallado que se colocó en su momento para impedir el acceso de personas a esa zona. De hecho, a finales de 2010 un derrumbe interior obligó a cerrar uno de los dos túneles que se ubican junto al cargadero. Casualmente el desprendimiento se produjo un mes después de que el por entonces delegado del Gobierno en Cantabria, Agustín Ibáñez, inaugurara las obras de acondicionamiento del entorno, en las que se invirtieron 740.000 euros.

Esas obras consistieron en la conservación, restauración y mejora de las históricas obras de ingeniería y su zona de entorno, y la recuperación ecológica integral del área, mediante la conservación de los hábitats naturales existentes y la restauración y mejora de las áreas degradadas. También se acometió el acondicionamiento de las infraestructuras existentes para uso y esparcimiento público, posibilitando la divulgación de los valores históricos, arqueológicos y naturales que encierra el área y la dotación en el área de equipamientos de uso público de bajo impacto. En los túneles y galerías se empleó un pavimento de hormigón y dado que las antiguas vías del ferrocarril minero recorrían los mismos, «la superficie del pavimento representa esta histórica infraestructura, mediante el dibujo de sus elementos constructivos».

«La zona está muy peligrosa y lo primero son las personas», dice el concejal de Obras

Hace «dos o tres años» el Ayuntamiento de Castro cerró el acceso a todo el entorno (los dos túneles y el cargadero) ante el riesgo de los desprendimientos, que han vuelto a sucederse. Ayer el concejal de Obras de Castro, José Arozamena (CastroVerde), se trasladó hasta ese punto, acompañado de un vigilante de Costas, para comprobar el estado del cierre que impide el paso de peatones. «La zona está muy peligrosa. Mientras estábamos allí seguían cayendo piedras. No sé qué va a pasar con esa zona ahora mismo». Arozamena reconoce que llevar a cabo allí una rehabilitación que supone una inversión millonaria, es cuanto menos «complicado». «Una cosa es lo que el corazón te dice como castreño que quieres conservar tu patrimonio y otra lo que ves allí ahora mismo. Yo no me atrevería a pasar, a pesar de ser una persona aventurera. Está realmente peligroso y lo primero son las personas».

Así las cosas, el concejal de Obras, que no descarta que sigan produciéndose más desprendimientos, se mostraba ayer «preocupado» por que se respeten los cierres que se han colocado para impedir el acceso de vecinos y visitantes. «El problema es que hay gente a la que le dan igual las advertencias y prohibiciones, y corren ciertos riesgos».

Estudios previos

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte adjudicó el pasado mes de octubre a la empresa Ines Ingenieros Consultores, por un importe de 35.695 euros y un plazo de ejecución de un año, los estudios previos para la rehabilitación del cargadero de Dícido, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1996, con la categoría de monumento, por el Gobierno de Cantabria. A la espera de obtener los resultados de dicho estudio, la entonces directora general de Cultura del Gobierno de Cantabria, Marina Bolado, estimó el pasado mes de mayo esta actuación puede costar entre «dos y tres millones de euros fácilmente» por su complejidad técnica.

Ahora, este proyecto sufre un duro revés como consecuencia del riesgo que hay para acceder a la infraestructura.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos