Los bomberos de Castro denuncian destrozos en su embarcación

La embarcación apareció un día sin sus asientos.
La embarcación apareció un día sin sus asientos. / DM

La barca apareció un día sin los asientos y el pasado viernes la encontraron deshinchada y habían defecado en su interior

IRENE BAJO CASTRO URDIALES.

Los bomberos de Castro Urdiales han denunciado varios actos vandálicos que se han cometido contra la embarcación que tienen amarrada en el muelle de Don Luis. Los hechos se han sucedido con menos de una semana de diferencia y también se ha registrado actividades similares, aunque de menor importancia, en otra embarcación de la DYA de la ciudad.

Según relató el responsable del servicio de bomberos de Castro Urdiales, José Manuel Tena, los primeros daños en la embarcación se detectaron el lunes 28 de agosto.

Mientras se realizaba la revisión rutinaria de la embarcación -que realizan cada día o cada dos días- se comprobó que los asientos habían desaparecido. Estos actos fueron denunciados en el cuartel de la Guardia Civil al día siguiente por el propio Tena, que indicó que «no nos había desaparecido nada más».

Sin embargo cuatro días después y de nuevo, en una revisión de la nave, los bomberos se encontraron con la embarcación -que es semirrígida- deshinchada. Alguien había retirado los tapones de la parte hinchable y había dejado salir el aire. Además «se habían encargado de dejar la sorpresa en la cubierta de la embarcación». De esta manera relataba el bombero como los vándalos habían defecado en la nave, por lo que se volvió a ampliar la primera denuncia por estos hechos.

El desinflado de la nave podría retrasar una salida de emergencia de los bomberos

Se da la circunstancia de que el mismo viernes, la embarcación de playas de la DYA también apareció con excrementos en su interior, aunque no se hallaron desperfectos en la misma. Asimismo, Tena apuntó que si bien «no sabemos si es el mismo autor», a finales de julio «apareció un vídeo en un red social en el que un individuo tiraba al suelo las torretas de los socorristas de la playa de Ostende».

La zona no cuenta con cámaras de vigilancia y en principio, aunque el guardamuelles se ha ofrecido a cambiarles de amarre si quedase alguno libre en el interior del puerto, lo cierto es que la zona es la más cercana al parque de bomberos y de fácil acceso con un vehículo para ellos.

Lejos de ser una gamberrada, lo cierto es que de producirse una emergencia en el mar, estas actuaciones pueden suponer en un retraso importante en la actuación de los bomberos, que al acudir a un rescate y encontrarse con la embarcación deshinchada tendrían que acudir al parque en busca de un bomba de inflado para acondicionarla, «retrasando esa salida y con la consecuente problemática».

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