Castro inicia los trámites para abrir en octubre la cafetería del Castillo-Faro

La cafetería del Castillo-Faro está la parte más alta del edificio, desde donde hay unas vistas inmejorables. /Abel Verano
La cafetería del Castillo-Faro está la parte más alta del edificio, desde donde hay unas vistas inmejorables. / Abel Verano
Castro Urdiales

El Ayuntamiento tendrá que firmar un convenio con la Autoridad Portuaria, propietaria del edificio, para explotar la instalación

Abel Verano
ABEL VERANOCastro Urdiales

El Ayuntamiento de Castro Urdiales ha iniciado los trámites necesarios para abrir al público, «a partir del próximo mes de octubre», la cafetería del Castillo-Faro, una instalación que lleva cerrada a cal y canto desde que la empresa Cenavi llevará a cabo unas obras de rehabilitación que fueron adjudicadas en 2001 y, sin embargo, estuvieron paralizadas entre 2004 y 2008, año en el que concluyeron.

Desde el equipo de gobierno de CastroVerde quieren ser prudentes con esta iniciativa, ya que no es la primera vez que se pretende poner en marcha este servicio. De hecho, el anterior concejal de Turismo, José Ucelay, también realizó varias gestiones, durante la pasada legislatura, y mantuvo diversos encuentros con el presidente de la Autoridad Portuaria de Santander -propietaria del Castillo Faro- para poder abrir la planta superior del edificio, donde está ubicada la cafetería.

Cronología

Año 2001
El Ayuntamiento de Castro Urdiales adjudica a la empresa Cenavi las obras de rehabilitación del Castillo-Faro.
2004-2008
Las obras está paradas por desavenencias entre el equipo de gobierno y los grupos de la oposición.
2008
El edificio abrió al público con esa exposición de moda, organizada por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
2011
El concejal de Turismo, José Ucelay, pretende abrir la planta de arriba del edificio y cobrar una entrada por la visita.
2012
El Ayuntamiento abre la planta superior pero sin habilitar el ascensor, deteriorado por falta de uso.
2017
El Ayuntamiento salda la deuda con Cenavi de 706.123 euros por las obras de rehabilitación del edificio.

En el año 2011, al entrar en el equipo de gobierno, Ucelay anunció la intención del Ayuntamiento castreño de abrir la planta superior y cobrar una entrada por ello. Fue entonces cuando el PSOE, por entonces en la oposición, sacó a la luz un convenio firmado en 1998 entre el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria, por el que el Consistorio tendría que entregar a esta entidad parte de lo que recaude si cobra por acceder al Castillo-Faro.

En base a ese documento, la Autoridad Portuaria, titular de las instalaciones, cedía el uso de las mismas al Ayuntamiento con fines cívico-culturales pero establecía una serie de condiciones. Entre ellas, se recogía que «si la utilización con fines sociales y culturales del faro no fuera en algún momento de libre acceso o gratuita, dicha utilización devengará a la Autoridad Portuaria un canon, cuya cuantía se determinará por ambas partes».

Del mismo modo, esta entidad debería recibir parte de lo que se recaude con la puesta en marcha de la cafetería que alberga el monumento ya que el acuerdo firmado en 1998 dejaba claro que «si se requiriera la puesta en marcha de actividades complementarias, tales como hostelería, se precisará el otorgamiento de la oportuna concesión administrativa por parte de la autoridad, que fijará el canon correspondiente por su utilización».

El problema con el que se encontró el por entonces edil de Turismo fue con la deuda que Cenavi reclamaba al Consistorio castreño, 844.000 euros, por la obras realizadas en el edificio. Esta reclamación impedía la apertura al público de la planta superior, y, por tanto, la explotación de la cafetería.

Después de anunciar que el Ayuntamiento intentaría llegar a un acuerdo con la empresa constructora para saldar la deuda a plazas, y poder así abrir la instalación, Ucelay intentó que la Autoridad Portuaria renunciara al canon, pero no pudo ser porque el convenio firmado en 1998 entra ambas instituciones, y del que se quería eliminar el artículo por el que se fijaba dicha tasa, «era alegal» tras la entrada en vigor en 2004 de una nueva normativa que regulaba los faros en Cantabria. De este modo, Castro tendría que pagar una tasa de ocupación y otra de actividad que se fijaría tras una medición del edificio.

La fecha

2008
es el año en el que finalizaron las obras de rehabilitación del Castillo-Faro.

En julio de 2012, el Ayuntamiento se topó con un nuevo percance. Había que reparar el ascensor del edificio, que daba acceso a la cafetería debido a tu deterioro por falta de uso. Pero, a pesar de este percance, se abrió al pública la planta superior, con la condición de que había que acceder por la escalera. De su lado, la cafetería no se podía abrir hasta que no se resolviera el pleito con Cenavi.

Recepción de la obra

Y ha sido el actual equipo de gobierno el que ha saldado la deuda con Cenavi y ha recepcionado la obra. En total, el Ayuntamiento castreño tuvo que pagar el pasado año 706.123 euros en concepto de indemnización. A partir de ese momento, el Consistorio castreño tuvo total libertada para iniciar los trámites de apertura de la cafetería. Según detalló ayer el edil de Turismo, Humberto Bilbao, «estamos a la espera de firmar un convenio con la Autoridad Portuaria para ver durante cuantos años podemos licitar la cafetería y que canon habría que pagar». Por otro lado, el edil de Urbanismo, Eduardo Amor, está a cargo de otros trámites que hay que llevar a cabo. Eso sí, no se quiere cobrar entrada por acceder al edificio.

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