Condenado a 13 años el acusado de apuñalar a un camarero del mesón El Marinero de Castro

Condenado a 13 años el acusado de apuñalar a un camarero del mesón El Marinero de Castro
Antonio 'Sane'

Atacó a su víctima con un cuchillo de cocina e hirió al hermano que acudió a auxiliarle | La Audiencia Provincial le considera responsable de un delito de intento de asesinato

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a trece años y medio de prisión al hombre que intentó acabar con la vida de un antiguo amigo asestándole varias cuchilladas por la espalda cuando se disponía a abrir la puerta de su vivienda. Su hermano, que acudió en su auxilio, también fue acuchillado por el condenado, E.H.R., de 48 años, que durante el juicio pidió perdón a sus víctimas, a las que dijo que se le había «ido la pinza».

La primera víctima, de 51 años, era empleado desde hacia 14 años del Mesón El Marinero de Castro Urdiales, y el suceso causó gran conmoción en la localidad. El día de los hechos había terminado su turno y se había dirigido a su casa en la calle Arturo Dúo Vital, a unos tres minutos a pie.

El camarero llegó al portal del piso donde residía con su hermano, su mujer y sus tres hijas. Según relata la sentencia, acababa de abrir la puerta de su vivienda cuando el acusado, «que se encontraba oculto esperándole, de forma sorpresiva e inesperada y con ánimo de acabar con su vida se acercó por su espalda y le asestó una primera cuchillada». Acto seguido, ambos entraron en la vivienda, donde «siguió propinándole varias cuchilladas», mientras el agredido gritaba pidiendo auxilio. El ruido de la trifulca alertó a los vecinos y al hermano de la víctima, con el que vivía, que salió para ayudarle recibiendo también varias cuchilladas. También acudió la esposa, pero ninguno de los tres lograron arrebatar el cuchillo al acusado, que finalmente abandonó la vivienda con el arma.

Cuando salía del portal, dice el fallo judicial, se encontró con la hija de la víctima que había salido a pedir ayuda, y el agresor le dijo que «le tenía que cobrar a su padre». El agresor era un antiguo amigo de la víctima con el que había roto amistad años antes.

DM

La Audiencia considera al acusado autor de un delito de asesinato en grado de tentativa y otro de lesiones agravadas por uso de armas. Junto a ello, y dado que los hechos se iniciaron en el rellano de la escalera y continuaron en el interior de la vivienda de los agredidos, también se le imputa un delito de allanamiento de morada. Además, se le condena a alejamiento de los dos agredidos durante veinte años y se establece una medida de seguridad de diez años de libertad vigilada tras su salida de la cárcel. La sentencia se completa con una indemnización total de 28.647 euros, que deberá abonar a los dos hermanos agredidos y al Servicio Cántabro de Salud por los gastos ocasionados durante la curación de los lesionados.

La primera víctima sufrió dos heridas en la región lumbar, otra en el muslo y otra en una mano, y su hermano, lesiones en un brazo, en la zona del esternón y en una mano.

Estado psicológico del agresor

Según la sentencia, en el momento de los hechos el condenado «no presentaba sintomatología psicótica ni se encontraba en una situación que precisara ingreso psiquiátrico», aunque reconoce que sí tenía un «diagnóstico compatible con un trastorno adaptativo mixto y un probable trastorno de la personalidad de tipo mixto, patología que limitaba de forma leve las bases de su imputabilidad».

Sin embargo, para la Audiencia «no ha quedado acreditado que tuviera anuladas o gravemente limitadas sus facultades intelectivas o volitivas a consecuencia de la previa ingesta de barbitúricos, alcohol o sustancias estupefacientes», como alegó su abogado durante el juicio.

En cualquier caso, el tribunal aplica una atenuante analógica de alteración psíquica, pero rechaza la eximente completa o incompleta alegada por la defensa.

La Audiencia también ha rechazado aplicar la atenuante de arrebato u obcecación solicitada por la defensa porque no ha quedado acreditada.

Para el tribunal, la agresión al que fuera amigo del acusado constituye un delito de intento de asesinato (y no de homicidio), si bien no concurre la circunstancia agravante de ensañamiento, pretendida por la acusación particular. Cree que el ataque fue «directo, sorpresivo, inesperado y reiterado, dirigido frente a una zona anatómica en la que se albergan centros y estructuras vitales, empleando además para su causación un medio de gran capacidad lesiva para la vida».

Esta sentencia no es firme y cabe recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.

Fotos

Vídeos