«El Coso Blanco está herido de muerte»

La carroza ‘Mare Nostrum’, de José Antonio Uriarte, se partió durante el desfile y se quedó sin premio
La carroza ‘Mare Nostrum’, de José Antonio Uriarte, se partió durante el desfile y se quedó sin premio / Antonio 'Sane'
Castro Urdiales

El Ayuntamiento de Castro Urdiales trabaja en la refundación de una fiesta «que ha tocado fondo»

VERANO

Desde que finalizó el pasado Coso Blanco, hace ya nueve días, el concejal de Festejos de Castro Urdiales, Humberto Bilbao (Castro Verde), ha mantenido diferentes reuniones con el objetivo de dar con las claves que permitan «refundar» una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional que está «herida de muerte» y que «ha tocado fondo». El responsable de la concejalía encargada de organizar este desfile-concurso de carrozas asume ciertos fallos relacionados con el transcurso de la fiesta, aunque considera que el declive del Coso Blanco viene de años atrás.

El pasado lunes, los ganadores de esta edición, Francis-2, manifestaron su malestar al considerar que la fiesta había sido «bastante patética» y «decepcionante» por la baja calidad de las carrozas y los problemas organizativos que se sucedieron a lo largo de la noche. Esta crítica de los vencedores fue significativa, pero no es la primera, ya que en otras ocasiones han advertido de la decadencia de la fiesta. Sin ir más lejos, en una entrevista concedida hace dos años a este periódico, los dos representantes de esta agrupación, aseguraban que «el Coso Blanco estaba en la UVI» y apostaban por introducir en los centros escolares actividades relacionadas con las carrozas y aumentar los premios, «que no cubren el coste de sus obras».

Pero el concejal de Festejos no cree que la gota que ha colmado el vaso tenga que ver únicamente con la organización del evento. Humberto Bilbao cree que los carrocistas tienen una gran parte de responsabilidad. De hecho considera que son los que «están hiriendo de muerte a la fiesta». «Y es que este año hemos tenido que dejar sin premio dos carrozas por falta de calidad. Puede ser la primera vez que ocurre algo así en la historia de esta fiesta».

El edil de Festejos sigue en periodo de reflexión. A las cinco reuniones mantenidas esta semana con los propios carrocistas, técnicos municipales, jurado y colaboradores, se sumarán otras como la que se desarrollará esta misma semana con los organizadores de la Batalla de Flores de Laredo, una fiesta que podría servir como referencia al Ayuntamiento de Castro.

«Estamos valorando la posible refundación de la fiesta. Tenemos una marca comercial que es ‘Coso Blanco’ y que hay que relanzar de una manera u otra. Por eso estamos analizando, en las diferentes reuniones que hemos mantenido, qué tenemos de positivo en la fiesta y en qué hemos fallado. Desde luego que hay que modificar muchas cosas», señala Bilbao.

El responsable del área de Festejos reconoce que todavía no tienen claro si hay que volver a los orígenes de la fiesta –en la que participaban grupos o cuadrillas con sus carrozas– relanzar el concurso desde el punto de vista tecnológico o dar más cancha a las actividades paralelas que puedan desarrollarse durante todo el día. Porque lo que se preguntan en el Ayuntamiento es si merece la pena desplazarse hasta Castro para ver un desfile de dos horas de duración. «Quizá habría que organizar un Coso Blanco Infantil durante el día y luego otro semiprofesional por la noche», apunta.

El concejal de Festejos se reunirá con los organizadores de la Batalla de Flores para una puesta en común

La creación de una Escuela de Carrocistas es una de las propuestas que está encima de la mesa y que podría servir como base para que crezca y se renueven los grupos participantes. A partir de hay, y según reclaman los carrocistas, sería necesario habilitar locales para la confección de las carrozas, otra de las principales carencias de la fiesta.

«Tomaremos las decisiones después de reflexionar. Lo que tenemos claro es que vamos a tomar nosotros las riendas de este tema, independientemente de los intereses de los carrocistas», aseveró Bilbao.

«Renovarse o morir»

Entre todos los carrocistas participantes en la edición de este año hay uno, Javier Carrasco, que a sus 68 años, conoce mejor que nadie esta fiesta. Lleva participando más de 40 años en el concurso y ha visto cómo ha sido la evolución de la misma. Tras el problema surgido el pasado año por el error del jurado a la hora de conceder los premios, una circunstancia que le perjudicó a su agrupación, este veterano carrocista no quiere entrar en más polémicas.

Lo que sí cree es que el Coso Blanco necesita un cambio. «Renovarse o morir». Así de claro se muestra, al tiempo que deja caer que este pasado concurso haya sido el último en el que salga a escena. «Es necesario crear una cantera de carrocistas. Una escuela en la que se forme a los jóvenes. Además, habría que confeccionar unas nuevas bases que perduren en el tiempo. Pero para conseguir todo esto, el Ayuntamiento tiene que marcar las pautas».

Por su parte, Gaizka Antuñano, integrante de Colococos Castro, la agrupación más joven, cree que además de los carrocistas y el Ayuntamiento, «los hosteleros también deberían implicarse más en esta fiesta porque también se benefician de ella». Este joven carrocista considera que el Coso Blanco debería volver a sus orígenes y lamenta que se haya perdido el factor sorpresa que había hace años cuando las carrozas no se exponían un día antes del certamen en el Parque Amestoy.

Respecto al desfile cree que debería haber más comparsas y animación, «pero con el dinero que hay no da para más». «Nosotros no hacemos una carroza para ganar dinero, sino para garantizar la celebración de la fiesta», concluye.

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