Encuentran dentro de un trastero de Castro Urdiales un cadáver momificado

Imagen tomada anoche, cuando los trabajadores de la funeraria retiraban el cuerpo. /A. Aguilera
Imagen tomada anoche, cuando los trabajadores de la funeraria retiraban el cuerpo. / A. Aguilera

El conserje del edificio La Sirena, que realizaba una ronda por el sótano, entró a la estancia en la que se hallaba el cuerpo al ver la puerta abierta

A. AGUILERA/D. MARTÍNEZ CASTRO URDIALES.

Santiago Cabezas, el conserje del edificio La Sirena, de Castro Urdiales, tiene por costumbre dar una vuelta por los sótanos antes de concluir su jornada laboral. Una tarea rutinaria que ayer se convirtió en extraordinaria. Él fue quien, de manera fortuita, localizó en uno de los trasteros de este bloque de la calle Ataúlfo Argenta el cadáver de una persona. Según contó a la Guardia Civil y posteriormente relató a este periódico, por su aspecto debía de llevar mucho tiempo muerta. Según los agentes, estaba momificada; «totalmente gris», describió el trabajador, muy impactado por el hallazgo.

La Policía Judicial intenta averiguar la identidad del cadáver y descarta, a falta de los datos que revele la autopsia, que se trate de una muerte violenta. La Guardia Civil no ha revelado el sexo de la persona fallecida. Según la Policía Local de Castro alguna documentación encontrada en el trastero se suma a las pesquisas para confirmar la identidad del cadáver.

El lunes, Cabezas pasó delante del trastero en el que se encontraba el cuerpo y se sorprendió al ver la puerta entreabierta. «No es la primera vez que entra gente ajena a la urbanización al sótano con la intención de robar. Fuerzan la puerta y se llevan lo que encuentran, y no me extrañó mucho. Por eso entré a ver qué habían hecho», detalló el conserje. Pero en lugar de cajones por los suelos o armarios abiertos descubrió un cuerpo, que estaba tumbado sobre una cama. Aparentemente, no mostraba signos de violencia, sino que, por su posición, «parecía como si se hubiera quedado dormida porque estaba tapada casi hasta arriba», describe Cabezas.

«No creo que sea una muerte violenta, porque la puerta estaba cerrada por dentro», comentó. En su opinión, es más factible que alguien llegara con la intención de robar al trastero y, antes de huir del susto, se encontrara con el cuerpo momificado rodeado de cajas. Los pocos segundos que el conserje estuvo dentro de esa estancia del sótano -1 del edificio La Sirena fue tiempo suficiente para comprobar que, por las dimensiones del cuerpo y «aunque la cara era más parecida a la de un niño», se trataba de una persona adulta. Eso sí, no fue capaz de concluir si se trataba de un hombre o una mujer.

El trabajador -fue él mismo el que dio aviso a la Guardia Civil- confirma que el trastero estaba vinculado a un apartamento del bloque que fue vendido hace dos décadas. Los nuevos propietarios, un matrimonio de Madrid, adquirió el piso, pero no el almacén del sótano, que seguía perteneciendo a la antigua dueña. Aunque oficialmente no hay ningún dato sobre el cadáver, los vecinos ya tienen su propia hipótesis, pues esta señora hacía más de diez años que no pagaba las cuotas de la comunidad. Además, desde entonces había sido imposible contactar con ella. También lo intentaron los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local que se desplazaron ayer hasta el lugar de los hechos, pero fue imposible.

Hasta la avenida Ataúlfo Argenta de Castro Urdiales se acercó personal judicial para instruir diligencias antes de dar la autorización a la empresa funeraria para trasladar el cuerpo, que será sometido a pruebas forenses.

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