Finaliza el estudio de monitorización de la iglesia de Santa María de Castro

Los paramentos exteriores de la girola fueron rehabilitados hace cinco años. /Abel Verano
Los paramentos exteriores de la girola fueron rehabilitados hace cinco años. / Abel Verano

A la espera de las conclusiones, el Ministerio ya avanzó que el templo «no tiene problemas estructurales»

ABEL VERANO CASTRO URDIALES.

El estudio de observación y monitorización remota de la iglesia de Santa María de Castro Urdiales, una actuación dotada con 124.624 euros por parte del Ministerio de Cultura y que se ha prolongado durante 44 meses y tres días (más de tres años y medio), ha llegado a su fin a falta de unos detalles. Según ha confirmado a este periódico el gabinete de prensa de la Secretaría de Estado de Cultura, «aún quedan cuestiones técnicas que cerrar del trabajo de campo que se ha llevado a cabo en la iglesia, tras lo que se solicitará su recepción oficial». Razón por la que, en estos momentos, «no hay todavía conclusiones».

No obstante, la jefa de Servicio de Arquitectura del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), Olga Roldán, ya avanzó el pasado mes de mayo de 2017 que el templo castreño «no tiene problemas estructurales, ya que los movimientos detectados coinciden con los cambios de temperatura. Es decir, con el calor la estructura se dilata, y con el frío, se contrae».

Esta es la principal conclusión a la que llegó entonces el Ministerio de Cultura tras recabar los datos ofrecidos por el sistema de observación y monitorización que se instaló en marzo de 2015 con el objetivo de conocer si existía algún tipo de desplazamiento que pudiera diagnosticar problemas estructurales. La Oficina Técnica de Estudios y Control de Obras (Ofiteco), con sede en Madrid, fue la encargada de la instalación de este sistema, formado por unos cuarenta sensores, que, repartidos por diferentes puntos estratégicos del templo castreño, apenas se apreciaban si uno no se fija con detenimiento.

«Quedan cuestiones técnicas que cerrar del trabajo de campo», detalla el Ministerio

Según explicó la jefa de Servicio de Arquitectura del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), Olga Roldán, los sensores instalados en el templo realizan unas mediciones tanto en horizontal como en diagonal para ir haciendo una lectura cada hora de los posibles movimientos de la estructura de la iglesia. Además, se colocaron dos estaciones meteorológicas en el exterior del edificio para controlar la temperatura y la humedad. «El objetivo es ver si la acción del viento está afectando a la iglesia y si hay movimientos que se corresponden con esos cambios de temperatura y humedad».

Roldán aseguró que, cada mes, la empresa responsable del estudio les remite un informe que va adelantando el balance de lo que está pasando. «En los dos primeros años se ha visto que no parece que haya problema estructural y que los movimientos detectados han coincidido con los cambios de temperatura. De forma que hay dilataciones con el calor y contracciones con el frío».

La jefa de Servicio de Arquitectura del IPCE señalaba, además, que el viento no está afectando de ninguna manera por la consistencia del edificio, «y, en principio, no hay ningún dato que haga pensar que la iglesia pueda tener un problema estructural». «No hay ninguna alarma», tranquilizaba Roldán, a la espera de tener en sus manos el balance definitivo de este estudio.

Tres años y medio de estudio

Aunque la instalación de los sensores se produjo en marzo de 2015, el Ministerio de Cultura firmó el acta de inicio de este estudio en junio del año 2014, fecha desde la que se cuentan los 40 meses del plazo de ejecución de esta actuación. Posteriormente, se aprobó una ampliación del plazo de cuatro meses y tres días, con lo que el estudio se ha dado por concluido el pasado 14 de febrero, hace prácticamente un mes. Una vez que se solventen unas cuestiones técnicas para cerrar el trabajo, la empresa Ofiteco presentará las conclusiones y el Ministerio procederá a la recepción oficial de la actuación, que se suma a la que se llevó a cabo en 2013, que consistió en la reforma de los paramentos exteriores de la girola.

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