El promotor Jon Loroño pretende evitar el derribo del Hotel Miramar

El Hotel Miramar está vallado por la parte trasera ante el estado de deterioro que presenta / Abel Verano

El gerente de Inmobiliaria Izarra mantendrá un encuentro con el alcalde de Castro para analizar las opciones que hay para salvar el inmueble

ABEL VERANO CASTRO URDIALES.

Dos días después de que el Boletín Oficial del Estado anunciara que el 13 de noviembre se procederá al levantamiento de las actas previas de ocupación de los bienes y derechos afectados por la expropiación forzosa para la ejecución de la demolición del Hotel Miramar de Castro, siguen sucediéndose las opiniones de aquellos que están en contra del derribo de un inmueble emblemático y que podría tener otro uso para evitar su desaparición.

Después de que el alcalde de Castro Urdiales, Ángel Díaz Munío (CastroVerde), dejara claro que el «Ayuntamiento ha hecho todo lo que estaba en su mano para salvar el edificio» y que, si no se ha podido evitar el derribo, ha sido por «falta de apoyo de Costas y del Gobierno de Cantabria», el gerente de Inmobiliaria Izarra (empresa conocida popularmente como Promociones Paraíso), Jon Loroño, colaborador y patrocinador de diferentes clubes deportivos del municipio, salió a la palestra para, una vez más, como hiciera en su momento con la adquisición de las Banderas de La Concha que le embargaron a La Marinera, ofrecer su colaboración para salvar el hotel.

«La idea que tengo es convertir el edificio en un centro cultural que cuente con restaurante y alguna tienda»

«El conocido hotel Miramar de Castro Urdiales se muere... nadie lo puede ni quiere salvar de su mal. Como si fuera un descomunal cuerpo de una ballena del Cantábrico varada en la playa de Brazomar, agoniza sin que nadie se acerque a curarla, esperando su defunción, ya con los días contados. Pero, yo me pregunto, al margen de las leyes urbanísticas, de contenciosos y de sentencias firmes y dictámenes de juiciosos arquitectos, si realmente era necesaria y beneficiosa para el bien común su desconcertarte desaparición».

Loroño recuerda que es de sobra conocido por su empresa de promociones y que siempre se ha dedicado a construir y «no a destruir». Por esta razón, lanzó «una propuesta económica generosa a quien corresponda y tenga el poder y la competencia todavía de poder salvar a ese edificio de un incomprensible derribo». «Quiero salvar esa 'ballena' de hormigón, a la que se le puede dar muchos usos para disfrute público, por ejemplo culturales y como salas de exposiciones, de las que no estamos precisamente sobrados en nuestro pueblo».

El promotor asegura que si se relee aquel documento previo y de información que se redactó en su día, para un avance de la futura revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Castro, «que tanta falta hace redactar», «sabemos que la ciudad castreña, que tanto ha crecido estos últimos años, está a falta de equipamientos y servicios públicos urbanos».

Loroño subraya su compromiso con el patrimonio edificado de los muchos 'Paraísos' construidos y con el bienestar de todos los castreño. Por eso propone a los distintos poderes públicos de Cantabria y a las autoridades competentes en el asunto, establecer de común acuerdo un «plan económico de salvamento» de esa «ballena agonizante», porque sencillamente «creo que vale la pena para todos».

El alcalde coge el guante

Tras lanzar este mensaje a través de los medios de comunicación, el alcalde de Castro se puso en contacto con Loroño, según manifestó este último, para instarla a una reunión la próxima semana en que la ambos abordarán las posibilidades que hay para evitar el derribo, en primer lugar, y después darle un uso compatible al edificio con lo que marca Costas.

Y es que el promotor castreño tiene muy claro que la prioridad ahora mismo es «salvar el edificio». A partir de ahí, su idea es que el inmueble tenga un uso de carácter público, no privado. «Podría habilitarse una sala de exposiciones o un centro cultural que contase, además, con una cafetería y alguna tienda para poder rentabilizar la inversión y el mantenimiento del inmueble».

Por su parte, el alcalde de Castro valoró este miércoles «muy positivamente» que los ciudadanos, en este caso Loroño, estén interesados en evitar el derribo del hotel. Es por esto por lo que ha emplazado al constructor a una reunión en la que le podrán sobre la mesa todas las gestiones que el Ayuntamiento ha realizado hasta el momento y la situación en la que se encuentra el expediente. «Si hay alguien que puede cambiar el criterio de Costas estoy encantado». Y es que el Estado señaló que el edificio «únicamente podía tener una ocupación para actividades o instalaciones que, por su naturaleza, no pudieran tener otra ubicación».

Fotos

Vídeos