Los Corrales revisará el proyecto de reordenación del tráfico

El Ayuntamiento reducirá el ancho de las aceras proyectadas. ::/Nacho Cavia
El Ayuntamiento reducirá el ancho de las aceras proyectadas. :: / Nacho Cavia

El equipo de gobierno modificará el ancho inicial de las aceras para permitir el paso y cruce de grandes transportes por los nuevos viales

Nacho Cavia
NACHO CAVIALos Corrales

El concejal de Obras y Urbanismo de Los Corrales de Buelna, Luís Ignacio Argumosa, ha explicado que la obra de reordenación del tráfico que se está ejecutando desde enero entre los barrios de Lombera y Juan XXIII sufrirá una reforma «menor» para evitar «en la medida de lo posible y dentro de la legalidad» problemas a los conductores de autobuses y camiones. Lo dijo después de la celebración de una Junta de Portavoces en la que los técnicos municipales y de la empresa adjudicataria explicaron las actuaciones que se están llevando a cabo.

Tras la reunión, Argumosa avanzó que en la carretera que se dirige a Juan XXIII se reducirá el ancho de una acera. Inicialmente se había diseñado de tres metros para poder recoger las tuberías de servicios como el saneamiento o el alumbrado. Eso imposibilitaba el cruce de dos grandes transportes en las zonas que seguirán siendo de doble sentido y en las próximas a las intersecciones, con lo que ahora la acera pasará a la anchura que fija el Plan General de Ordenación Urbana: dos metros. En el otro margen se reducirá la zona de protección al mínimo exigido para la recogida de aguas. En el nuevo vial, la bifurcación de la calle Ramón y Cajal en sentido Norte, se pintará la zona destinada a peatones sobre el asfalto, una solución que también se aplicará a la calle original. El edil reconoció que «no es la solución ideal, pero permitirá continuar el proyecto».

Incidió especialmente en que «más que cambiar las obras hay que cambiar la mentalidad de los vecinos» de cara, dijo, a lo que será una reorganización del tráfico mucho más completa».

Argumosa coincidió con la alcaldesa, Josefina González, al señalar que «hay que empezar a pensar también en el peatón, no solo en los vehículos», aseguró la regidora. «Debemos encontrar el equilibrio entre la presencia en las calles de vehículos y peatones, siempre garantizando la legalidad y la seguridad». Afirmó que «desde el primer momento dimos prioridad a la opinión de vecinos y profesionales», y terminó recordando que «la intención es eliminar un punto negro del tráfico en el que solo el pasado año se registraron 33 accidentes».

La popular Mercedes Toribio dijo estar «decepcionada» tras la reunión y afirmó que hasta que el PP «no dio un golpe sobre la mesa» el gobierno no reaccionó «ante un proyecto que no era el más adecuado». Ahora espera que se replantee la ejecución.

Por otra parte, la concejala de IU, Elsa Salas, mostró su «asombro» por el hecho de que los técnicos hayan redactado un proyecto de obra sin prever los problemas que iba a generar la estrechez de las calles, «algo incomprensible», explicó. La cuestión parece que se centra en las exigencias de un PGOU con el que IU «nunca estuvo de acuerdo», aseguró.

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