La Escuela Infantil de Guarnizo cierra y deja a 21 niños con plaza sin servicio

La Escuela Infantil de Guarnizo cierra y deja a 21 niños con plaza sin servicio
S.I.

El Ayuntamiento de El Astillero, que no ha podido ofrecer alternativas a las familias, ya trabaja en un nuevo pliego para convertir el servicio en guardería

SHEILA IZQUIERDO EL ASTILLERO.

«Estamos indignados. Disgustados. El Ayuntamiento de El Astillero dice que no ha podido hacer nada por darnos una solución, que jurídicamente no tiene opciones a su alcance y echa la pelota sobre el tejado de la empresa. De acuerdo. Pero se ha llevado a 21 niños 'por delante'». Lo dice uno de los padres afectados por el precipitado cierre de la Escuela Infantil de Cors, ubicada en el polígono de Morero (Guarnizo), que echó el pasado martes, día 31, el cerrojo, después de que la empresa que lo gestionaba, Desarrollo Integral de la Infancia Cors S.L., se declarara en concurso de acreedores. El cese de la actividad ha dejado truncada la expectativa de las familias y los trabajadores para este curso, pues unos y otros han tenido que hacerse a la idea en cuestión de días de que la sociedad que gestionaba desde hacía ocho años el servicio se iba a pique.

«Estamos en 'shock'. Teníamos contrato hasta 2019 pero nos han dado la carta de despido y a la calle. Sin la liquidación. Sin el dinero correspondiente a las vacaciones. Ni el abono del último mes. No sabemos cuándo lo podremos cobrar y, tampoco, si, en el caso de que venga otra empresa, se puedan subrogar nuestros contratos». Como uno de los padres afectados por el cierre, una de las tres educadoras infantiles que trabajaba en el proyecto educativo prefiere no desvelar su identidad para poder hablar con libertad de lo «precipitado» que ha sido todo. «Yo estaba de baja por maternidad. Me incorporaba el día 2 y el centro se cerró días antes. El futuro se presenta ahora muy incierto», comentaba a este periódico la trabajadora, vinculada a la empresa desde 2012.

Y es que, según relatan padres y trabajadores, la noticia del cierre les llegó apenas unos días antes de que se llevara a efecto. «Nos lo dijo el centro y no dábamos crédito. Tuvimos que apresurarnos a buscar otro en el municipio donde nuestros hijos pudieran continuar el curso. Algunos, de hecho, siguen todavía intentando encontrar un lugar que tenga plaza o que les encaje», comenta el padre que se ha convertido en portavoz de las familias. «Esto ha sido un disgusto muy grande, porque no solo nuestros hijos tienen que pasar ahora otro nuevo periodo de adaptación, sino porque supone el abono de otra matrícula nueva, material escolar, equipación...», añade.

Ruptura con el Ayuntamiento

De hecho, según apuntó ayer el primer teniente de alcalde y concejal de Hacienda y Gobernación, Salomón Martín, el Ayuntamiento ya trabaja en nuevos pliegos para poder dar salida, mediante concurso, a la gestión de las instalaciones. La idea es, según apostilló, cambiar el modelo educativo por uno más flexible. «Lo que pretendemos es poder abrir el centro no como una Escuela Infantil, que exige un ratio determinado de profesores, un proyecto educativo minucioso y un número de actividades determinadas, sino como una guardería. Creemos que mediante esa fórmula se pueden dar unas prestaciones más idóneas».

Preguntado respecto a la subrogación de los contratos a la que aspiran los trabajadores despedidos, Martín aseguró que sigue estando dentro de las posibilidades de cara al futuro y que se estudiará dentro de los marcos legales.

Pese a la buena voluntad que asegura el equipo de gobierno (PRC-PSOE) haber tenido en torno al mantenimiento de este servicio, las críticas y el malestar por el cierre no han dejado de estar presentes. De hecho, una de las cuestiones que más ha molestado a padres y empleados y que han servido de arma arrojadiza a los grupos de la oposición, PP e IU, ha sido «la inacción» del equipo de gobierno ante los informes técnicos que advertían desde hace años del déficit del servicio.

«El servicio de intervención emitió varios informes, uno en 2012 y otro en 2016, sobre la situación de la escuela infantil. Pero en ellos, también se recogía que existía la voluntad de seguir adelante y, por tanto, que se podía continuar con el servicio pese al déficit», aseguró el primer teniente de alcalde.

Días antes del cierre de las instalaciones, el centro colgó en la puerta de la escuela un cartel a modo de despedida, y agradeciendo a padres y madres el apoyo y cariño recibido en todos estos años. Ahora, la empresa ha remitido una carta al Ayuntamiento de El Astillero solicitando una reunión a tres bandas, en la que pretende sentar a representantes de la Administración, padres y trabajadores afectados. «El daño ya está hecho», concluye uno de los damnificados, que se confiesa harto de ver cómo el asunto se aborda, tanto por parte de la empresa, como del Consistorio, echando todos balones fuera.

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