Los milagros de Nuestra Señora de Muslera

Iglesia de Muslera a principios del siglo XX.
Iglesia de Muslera a principios del siglo XX. / Colección Ángel Ibaseta
Astillero-Guarnizo

Escritos y leyendas hacen referencia a dos hechos extraordinarios que tuvieron como protagonista a la imagen de la Virgen que se venera en Guarnizo

JESÚS MARÍA RIVASAstillero

Dentro de unos días, a mediados de agosto, el municipio de Astillero celebra sus fiestas de verano, dedicadas a Nuestra Señora de Muslera, en honor de la Virgen cuya imagen se venera en la iglesia dedicada a Santa María de Muslera en Guarnizo, la parroquia en donde se celebraron los oficios religiosos durante el tiempo que se mantuvo la construcción naval en el Real Astillero, situado en la ladera de Potrañés. A partir de que el astillero se fue trasladando hacia La Planchada, ya en el siglo XVIII, se construye una Iglesia dedicada San José.

La imagen de la Virgen de Muslera está vinculada a ciertos milagros de los que tenemos conocimiento por algunos escritos y leyendas. El primero de ellos, luego hablaremos de un segundo milagro, está datado en 1552 y consta recogido en los libros más antiguos de la parroquia de Guarnizo, como cuenta el historiador Miguel de Asúa y Campos. Este habla precisamente de cómo se trasladó milagrosamente la imagen de la Virgen de Muslera desde Pontejos a Guarnizo, cruzando la ría y siendo trasladada luego a la ladera de Guarnizo en la iglesia que tomó su nombre.

El Abad de Monte Corbán, Fray Francisco de Villanueva, como responsable de la iglesia de Muslera –recordemos que Muslera dependía de los frailes jerónimos de Monte Corbán–, enterado de las creencias que corrían por el pueblo, mandó hacer un acta oficial al protonotario de Su Santidad, Francisco de Prado Calderón, para que tomara nota de los sucesos acaecidos e intentara aclarar todo lo acontecido.

El notario se traslada al pueblo de Pontejos donde entrevista a numerosos vecinos que atestiguan como, ya de antiguo, existía en el barrio de Palacio, junto a las Llosas, una ermita dedicada a Nuestra Señora de Muslera. Esta ermita estaba a cargo de una frayla y, muy cerca, habitaba un hombre al que llamaban Perión y este «...tuvo ayuntamiento con la dicha frayla» así lo recoge el acta notarial.

A Nuestra Señora no le gustó nada el comportamiento de su sirvienta, de manera que no quiso seguir por más tiempo en aquella ermita y tomó la decisión de trasladarse a Guarnizo, de tal manera que aprovechó la bajamar para posarse en una peña y cuando subió la marea pasó en un arebo al monte marítimo de Guarnizo (hoy Astillero) y de aquí fue trasladada la imagen a la iglesia de Santa María de Muslera, confirmándose el milagro que comentamos.

A Nuestra Señora no le gustó nada el comportamiento de su sirvienta, de manera que no quiso seguir por más tiempo en aquella ermita y tomó la decisión de trasladarse a Guarnizo

El notario insiste en su acta que son muchos los testimonios de gentes de Pontejos y Guarnizo, que aseguran haber escuchado de antiguo este acontecimiento y cómo la ermita de Pontejos se abandonó y quedó sólo en sus muros. En el misma acta de Francisco de Prado, fechado en el mes de septiembre de 1552, se relatan otros milagros realizados por la Virgen de Muslera mientras estuvo en su ermita de Pontejos.

La estrecha vinculación que siempre existió entre los dirigentes del astillero de Guarnizo, los marineros y en general los trabajadores de la construcción naval, con la iglesia de Muslera, nos lleva a otro pequeño milagro que protagonizó Nuestra Señora.

En un documento de la parroquia de Astillero, se menciona que en 1678, el navío ‘Santa Rosa’, construido en los Astilleros de Guarnizo, no podía efectuar su botadura; así que el prior de Monte Corbán, que había acudido como responsable religioso a bendecir el acontecimiento, recogió la imagen de la Virgen de Muslera, se situó con ella en la popa de la nueva embarcación y ésta se deslizó por la ladera Guarnizo hacia el mar, produciéndose una botadura milagrosa.

No hemos podido comprobar que el navío ‘Santa Rosa’ fuera construido en Guarnizo en esa época, al menos no para la armada real, aunque pudo ser para un armador o asentista privado, porque también se construyó en Guarnizo para particulares, pero, en cualquier caso, no ponemos en duda que el milagro pudo tener lugar, después de todo es una cuestión de fe.

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