Los caballeros de Laredo pelean ante Carlos V

Tras desembarcar el viernes en la villa pejina, el emperador ha recibido este sábado a sus hermanas, Leonor de Francia y María de Hungría, antes de presidir el torneo

Roberto Ruiz
ALMUDENA RUIZSantander

Más de diez mil personas, según los organizadores, acudieron ayer a Laredo para disfrutar de la segunda jornada del Último Desembarco de Carlos V, una fiesta que, año tras año, se ha consolidado en el calendario pejino como una cita ineludible para quienes quieren disfrutar de una recreación histórica que sitúa al visitante en una villa del Renacimiento.

Desde que a las doce del mediodía abrían sus puertas el mercado imperial y el campamento renacentistas y hasta la medianoche, laredanos y visitantes llenaron las calles de la villa para participar en alguna de las numerosas actividades que se desarrollaron en distintos puntos de la villa. El acto central de la jornada volvió a tener como escenario El Palenque, en la playa Salvé, a donde llegaron las hermanas de Carlos V, las reinas María de Hungría y Leonor de Francia, que fueron recibidas por el Emperador.

Aunque mucho antes, desde el mediodía, niños y adultos pudieron disfrutar con los espectáculos de títeres y los cuentacuentos que se presentaron en la Alameda Miramar. También durante la mañana la música y el jolgorio llenaron las calles de alegría con los cómicos y los juglares que junto a los saltimbanquis animaron la vida callejera en un sábado soleado que colaboró a poner un broche de oro en la jornada.

Tras el consabido descanso para el buen yantar, los artesanos del imperio con su amplia oferta de productos volvían a abrir las puertas del mercado a las seis de la tarde, al tiempo que lo hacia también el campamento renacentista. Este año, el campamento ha incorporado un rincón infantil que ha tenido una gran demanda entre los más pequeños que no quisieron perderse las actividades organizadas.

Los músicos y danzantes acompañados de los malabaristas y de los personajes de época recorrieron las calles de la villa antes del inicio del desfile imperial que, a las ocho de la tarde, partía de la calle Menéndez Pelayo y pasaba por López Seña para terminar en El Palenque. Hasta allí acudió el emperador Carlos V para recibir a sus hermanas, las reinas María de Hungría y Leonor de Francia, que en la jornada de hoy acompañarán al Sire en su retiro al monasterio de Yuste.

Nuevos personajes se han incorporado este año al desfile imperial recuperando así algunos de los trajes y los elementos del vestuario que se utilizaban en Cantabria en la época de Carlos V. Así, tanto en el desfile del viernes como en el que tuvo lugar ayer participaron un grupo de mujeres ataviadas con un gorro blanco. Este tocado, típico de aquella época en Cantabria, era el que distinguía a las mujeres casadas de las que no lo estaban. En honor al emperador, se interpretaron también por primera vez algunas danzas del Renacimiento.

El emperador recibió ayer a sus hermanas en El Palenque donde también se dieron cita las más de 4.000 personas que ocuparon los graderíos instalados para seguir la recreación histórica. Pero fueron muchos también los que no pudieron entrar en El Palenque y siguieron el desarrollo de la recreación desde el exterior del recinto y a través de una de las dos pantallas gigantes instaladas en el Paseo Marítimo.

Tras las entrañables palabras de afecto del Emperador, fue la concejala de Festejos, Charo Losa, quien en nombre de la autoridad local y de todos los laredanos manifestó la alegría por la presencia de las reinas en la villa. Tras la llegada de las hermadas del Sire, dio comienzo el gran torneo de época en honor de la familia imperial. La fiesta concluyó con el espectáculo nocturno de música y fuego en la Alameda Miramar.

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