Parto en la A-8

Imagen facilitada por el O61 de la recién nacida/
Imagen facilitada por el O61 de la recién nacida

Una mujer dio a luz a su tercera hija en una ambulancia a la altura de Gama

Abel Verano
ABEL VERANOLaredo

La autovía A-8, en ocasiones triste protagonista de accidentes de tráfico, fue testigo en la noche del pasado jueves de un alegre acontecimiento: el nacimiento de una niña. Una mujer de origen sudamericano, de 30 años, fue la protagonista de esta historia, junto a los técnicos de transporte sanitario de la Unidad de Soporte Vital Básico de Santoña, que, en un primer momento, se desplazaron hasta San Miguel de Meruelo, donde reside la joven, para recogerla y trasladarla al Hospital de Laredo.

Inicialmente, los técnicos de la ambulancia informaron a los sanitarios del Centro de Salud de Santoña de que el parto de la mujer no estaba en curso, con lo que decidieron trasladarla al centro hospitalario pejino, pero, a mitad de camino, a la altura de Gama, tuvieron que parar en el arcén porque el alumbramiento se precipitó. Aunque nunca habían asistido un parto, los técnicos se las arreglaron para atender a la mujer y a su hija, con las indicaciones que recibieron del médico del centro coordinador. Una niña, la tercera de la familia. Los padres habían decidido en su momento no saber el sexo de su nuevo vástago.

Inmediatamente se trasladó hasta el lugar la Unidad de Soporte Vital Avanzado, que al llegar comprobó que «la niña estaba en perfecto estado con el cordón umbilical cortado», según detalló ayer Begoña Fernández, coordinadora Asistencial del 061, que viajaba junto a un enfermera en la ambulancia que socorrió a los técnicos de Santoña. «Cuando llegamos vimos a nuestros compañeros muy contentos y emocionados al ver que todo había salido bien».

Begoña asegura que a su llegada vieron que la madre estaba tranquila, a la vez que mostraba cierta «timidez». «No sé si era por el susto, el postparto o el hecho de haber tenido a su hija en una ambulancia». Durante el viaje hasta el Hospital de Laredo la enfermera y la coordinadora asistencial conversaron con la mujer «para que se olvidara del dolor que tenía por no haber expulsado aún la placenta». La joven fue trasladada a la sala de partos. Y, poco después, apareció el marido con sus otras dos hijas, que fueron informados de que todo había salido bien.

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