1.826 días para un nuevo Año Santo

El monasterio de Santo Toribio volverá a abrir la Puerta del Perdón en 2023

Un instante del espectáculo 'Apocalipsis Beato' que recorrió las calles de Potes en la clausura del Año Jubilar. /Palomeque
Un instante del espectáculo 'Apocalipsis Beato' que recorrió las calles de Potes en la clausura del Año Jubilar. / Palomeque
DANIEL MARTÍNEZSantander

La última vez que se vio en Santo Toribio de Liébana una ceremonia como la de ayer fue el 22 de abril de 2007. Con el mismo ritual, las autoridades políticas y religiosas recibieron a los últimos peregrinos y se dio por concluido aquel Año Jubilar. Incluso había en el templo algunas caras repetidas, como la del arzobispo de Madrid, el cántabro Carlos Osoro –responsable en aquel momento de la Diócesis de Oviedo–, o la del presidente regional, Miguel Ángel Revilla, que como el resto de asistentes repetidores tuvo que aguardar una década para ver de nuevo abierta la Puerta del Perdón. Todos ellos saben que la próxima vez la espera no será tan larga.

En 2023 se iniciará un nuevo Año Jubilar, el número 74 en los últimos cinco siglos, 1.826 días después del que acaba de celebrarse. El monasterio de Camaleño volverá a recibir a peregrinos en busca de la indulgencia plenaria el 16 de abril. Todo por un antojo del calendario. Porque ese día, el de la Festividad de Santo Toribio, volverá a caer en domingo. Según la bula papal otorgada al templo por Julio II en 1512 esa es la condición para que un año fuera jubilar. Y sólo cuando esa jornada coincide con el Domingo de Resurrección, como ocurrió en 2017 o en 2006, los 365 días de júbilo comienzan a contar a partir del 23 de abril.

El motivo de esa bula papal no es otro que la presencia en el monasterio del Lignum Crucis, la reliquia que Toribio de Astorga había traído de Tierra Santa, el trozo de la cruz de Jesucristo más grande que aún se conserva y que ha convertido a la comarca en uno de los cinco –y no cuatro, como acostumbra a decir el presidente regional– lugares santos de la cristiandad junto a Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz, que lo es desde 2003. Por esto mismo a sus peregrinos se les conoce también como 'crucenos' o 'cruceros'.

El objetivo es que el Lignum Crucis siga siendo un foco de atracción

Mientras que llega el 2023 y con él un nuevo Año Jubilar, el objetivo del Obispado de Santander es que el Lignum Crucis continúe siendo un foco de atracción de fieles durante este periodo de espera. «Con la clausura de la Puerta del Perdón no se cierra Santo Toribio», explicó la pasada semana Ricardo Alvarado, vicario pastoral de la diócesis.

La opinión es coincidente con la del Gobierno de Cantabria, que ha manifestado su intención de «consolidar» a lo largo de los próximos cinco años la ruta de peregrinación. Que aunque los fieles –o simplemente amantes del patrimonio, la historia y los paisajes de esta comarca– no puedan pasar por la puerta para que sus pecados sean perdonados, por lo menos sí lleguen hasta ella.

«Se va a seguir trabajando en el proyecto turístico Camino Lebaniego para que también cuando no sea Año Jubilar el camino siga siendo transitado por peregrinos», señaló el consejero de Industria, Francisco Martín, quien defendió que el objetivo del Gobierno era que este Año Jubilar «dejara un poso para revitalizar el turismo de peregrinación de cara al futuro».

Asimismo, y mientras llega el nuevo Año Santo, el Ejecutivo autonómico se ha comprometido a potenciar todas aquellas actividades que sirvan para dinamizar la ruta del Camino Lebaniego. Y es que el Gobierno cántabro hace especial hincapié en que el Año Jubilar concluye, pero el monasterio de Santo Toribio de Liébana continúa custodiando el Lignum Crucis, símbolo del perdón de Cristo hacia los hombres mediante su muerte en la cruz.

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