El abuelo de Heidi, desahuciado

La casa, un regalo de la productora de la película rodada en Liébana hace dos años, sigue deteriorándose en una nave industrial

La cabaña del abuelo de Heidi es hoy un montón de maderos apilados en palés./Pedro Álvarez
La cabaña del abuelo de Heidi es hoy un montón de maderos apilados en palés. / Pedro Álvarez
NACHO GONZÁLEZ UCELAY

El regalo que recibieron de la productora de la película 'Heidi, reina de las montañas', una reproducción a escala real de la cabaña del Viejo de los Alpes aceptada por el pueblo como una irrenunciable oportunidad de negocio, se ha convertido en un dolor de cabeza para los vecinos de Pendes, que a la vuelta de dos años largos no han encontrado para ella un lugar mejor que el rincón enmohecido de una pequeña nave industrial. «Ahí está, por si a alguien le interesa...», anima el alcalde pedáneo, Francisco de la Vega.

Parece que no, porque todos los intentos por tratar de sacar partido a ese legado, públicos o privados, han fracasado. Levantada en una finca particular de Pendes (Cillorigo de Liébana) como parte del decorado de la película, la cabaña del abuelo de Heidi -una casa típica de la pradera alpina de cuarenta metros cuadrados- fue donada a los vecinos de la localidad por uno de los productores de la cinta, el indio Sheetal Talwar, en una muestra de agradecimiento por la ayuda prestada en los meses que duró el rodaje.

Ese gesto de Talwar, que en realidad ya no la necesitaba para nada, le dio a los habitantes de Pendes (y a los de todo el valle lebaniego) la oportunidad de fabricarse un interesantísimo proyecto turístico sostenido sobre la imagen de Heidi y catapultado a nivel mundial por la filmación y el posterior estreno de una película que no se rodó allí por casualidad.

Ello en torno a la famosa cabaña, sanctasanctórum de una iniciativa que, además de visitas a la casita, contemplaba una espectacular ruta por toda la escenografía de la cinta -desde Pendes hasta Mogrovejo- de la que se beneficiarían comerciantes y hosteleros de la comarca y que pondría a Liébana en el mapa-mundi cinematográfico.

«Esa era la idea, sí», dice Francisco de la Vega, presidente de la Junta Vecinal de Pendes y, en consecuencia, el albacea de la herencia. «Pero, por desgracia, no es viable económicamente».

Recuerda De la Vega que el decorado se instaló en una finca particular, 'El Coterón', cuyo propietario, que firmó un contrato temporal con los productores de la película, rechazó una proposición para mantener allí la estructura más allá del tiempo que se había estipulado en aquel documento.

Por las circunstancias que fueran «aquella propuesta no le interesó», de manera que la junta vecinal decidió desmontar y guardar la instalación en tanto estudiaba las alternativas posibles. Dos.

La primera, tomar la iniciativa. «Miramos la posibilidad de instalarla en otro lugar, allá en El Habario, pero eso requería una inversión que no nos podíamos permitir. Había que pagar las licencias, había que montar la cabaña y reforzarla con los materiales adecuados a la climatología porque es madera fina y cartón-piedra, había que habilitar el recinto, había que contratar servicios, personal...». Inasumible.

Y la segunda, dejar la iniciativa en manos privadas. «Por eso, en concejo celebrado en marzo del año pasado, la Junta Vecinal de Pendes acordó sacar a subasta el arrendamiento de la cabaña por un plazo de cinco años renovables anualmente y bajo algunas condiciones».

La cabaña debía montarse en el municipio de Cillorigo de Liébana con todos los permisos oportunos, los gastos de transporte y montaje correrían a cuenta del arrendatario, que pagaría un canon de 500 euros por esos cinco años del contrato, asumiría la responsabilidad por su uso indebido y la devolvería a la junta vecinal en buen estado una vez transcurrido el periodo de arrendamiento pactado. «Recibimos una oferta», recuerda de aquello Francisco De la Vega. «Pero luego el hombre se echó atrás», añade lacónico. Por lo que explica el interesado, un holandés arraigado en Tama, razones no le faltaron.

«Muy costoso»

«Me presenté a la subasta con el propósito de musealizar la cabaña», cuenta al respecto Pieter Hol Thuis, que decidió poner el freno a su proyecto en cuanto vio la factura que le iba a suponer.

«Esa cabaña no está preparada para soportar el clima de aquí. Está hecha de madera de pino y cartón-piedra. A la intemperie iba a durar un mes», dice Pieter, que consultó con un carpintero de la zona lo que podría costar montarla con los refuerzos necesarios. Cuando éste le dijo que entre 30.000 y 40.000 euros se le pusieron los pelos de punta. «Eso, el montaje».

'La reina de las montañas', en los tribunales

'Heidi, reina de las montañas', la película que revolucionó la vida en la comarca de Liébana, sigue sin asomarse a los cines dos años después de su rodaje. Donde parece que sí la han visto es en los tribunales.

Según asegura la web de noticias 'Hollywood Reporter', allí se estarían dirimiendo las demandas por impago interpuestas por varios trabajadores del equipo de filmación contra el productor indio Sheetal Talwar, que, en su descargo, sostiene que esas deudas no llegan a las 200.000 libras y afirma haber invertido 3,75 millones de dólares «en una región desfavorecida» de España.

Además, Pieter, que piensa que habría que hacer una cabaña nueva porque el 80% del material con el que se construyó no es reutilizable, debía hacer frente a una pesada carga burocrática que no sabía si iba a poder levantar.

La imposibilidad de devolverla a su lugar original, su primera opción, de llevarla a la campa del Habario, su segunda opción, y de colocarla en los espacios comunes de Pendes, su tercera y ya casi última opción, acabaron por desanimar al hombre, que antes de instalarla en un terreno situado junto a la carretera decidió claudicar. Si para la Junta Vecinal de Pendes el proyecto no era rentable, para él lo era menos aún.

«Se echará a perder»

Y «ahí está, por si a alguien le interesa». Ocupando espacio en el interior de una nave industrial de Tama propiedad de Juan Manuel Gómez, que, todo amabilidad el hombre, aceptó guardarla en sus dominios hasta que la Junta Vecinal de Pendes, el Ayuntamiento de Cillorigo, un emprendedor, un coleccionista o quien sea llame un día a la puerta y se la lleve de allí.

De momento, en buen estado. «Pero como siga pasando el tiempo esto se va a echar a perder», advierte el dueño con cierta aflicción. «Es que da mucha pena verla así». Arrinconada, despiezada, polvorienta, en pleno proceso de deformación y, lo que es peor todavía, desvalijada por la falta de un proyecto lo suficientemente sólido como para devolverla a la montaña.

Icono de una serie infantil que marcó a la generación de los setenta, la cabaña del abuelo de Heidi no tiene sitio en los Picos de Europa, donde el Viejo de los Alpes se ha quedado sin casa.

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