Ultimátum a los dueños de cabras en el Desfiladero

Ultimátum a los dueños de cabras en el Desfiladero
Javier Cotera

Medio Rural da diez días para que se recojan y se identifiquen los animales ahora «descontrolados»

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

Diez días. Ese es el plazo que ha dado la Consejería de Medio Rural a los propietarios de las muchas cabras que en estos momentos se encuentran «descontroladas» y sin identificación en el último tramo del Desfiladero de La Hermida, entre las localidades de Lebeña y Castro Cillorigo. Si no hay respuesta, los animales serán «incautados». Con este ultimátum, el Gobierno de Cantabria quiere poner fin a los dos principales problemas que causan estos ejemplares en la zona:el riesgo de que provoquen accidentes de tráfico cuando entren en la N-621 –una carretera muy transitada– y la posible propagación de enfermedades. «Si el ganado está sin identificar lo más posible es que tampoco esté saneado. Eso puede generar un peligro para el resto de la población», explica el director general de Medio Rural, Antonio Lucio.

«El problema no son los animales, sino los dueños», destaca Lucio, pero en algunos casos serán las cabras quienes paguen más cara la imprudencia de sus propietarios. Como se ha hecho en otras ocasiones, los trabajadores de la Consejería se encargarán de su incautación y su traslado a otro lugar siempre que sea posible. Lo que ocurre es que las características del terreno, muy complejo desde el punto de vista de su orografía, lo hará inviable en muchos de los casos. Entonces, la intervención directa obligará a sacrificar al animal en el terreno «por incumplimiento de la normativa sanitaria o de identificación vigente». Como el dueño se desconoce, es imposible multarle, así que el castigo será la pérdida del animal.

Antes de tomar ninguna medida, la Consejería ha decidido informar a los posibles propietarios del ganado caprino cursando avisos a través de los ayuntamientos de los municipios afectados. El problema se repite periódicamente. En los últimos años «se han dado circunstancias como ésta en varias ocasiones y siempre se ha procedido igual».

El ganado que no se retire será «incautado, siempre que el terreno lo permita»,o sacrificado en el lugar

Aunque el último tramo del desfiladero entre Lebeña y Castro Cillorigo es el que concentra más ejemplares de ganado caprino descontrolado, no es el único en el que se da este problema. La Dirección General de Medio Natural explica que si ahora se interviene únicamente en aquella zona se debe a que es donde el peligro es mayor. En el resto de áreas en las que se han detectado cabras sin identificar correctamente, según se recoge en un informe elaborado por los técnicos y la guardería de montes, los animales se encuentran al otro lado del río Deva y no son una amenaza directa para la circulación. Aun así, la Consejería no descarta intervenir más adelante para evitar problemas de índole sanitario.

Sin cifras exactas

Lo que no aparece en ese informe encargado por el departamento que dirige Jesús Oria es el número de ejemplares que se encuentra en situación irregular: «Es imposible dar una cifra exacta porque son unos animales que están en continuo movimiento. Lo importante es que se han establecido los lugares en los que la presencia de cabras sin identificar es un problema».

En cualquier caso, lo que es difícil de evitar es que las cabras, que por su naturaleza se mueven con libertad por esta zona, entren en la carretera y desencadenen un accidente de tráfico. Lo que ocurre es que, si están perfectamente identificadas, se podrá pedir responsabilidades a su propietario. También es imposible evitar que el ganado provoque desprendimientos de rocas hacia la calzada cuando caminan por zonas altas. Para ello, en distintos puntos en los que el terreno es más sensible se han instalado mallas protectoras para frenar los cantos.

Esta intervención sobre las cabras sin identificar se producirá cuatro meses antes de que el Desfiladero se cierre al tráfico tres semanas –de lunes a viernes– para que Fomento lleve a cabo la primera fase de las obras en la carretera nacional. En concreto, la mejora de dos puentes sobre el río. Los representantes del Gobierno central y los alcaldes de la zona acordaron que el cierre se produjera en noviembre, justo después de la celebración en Potes de la Fiesta del Orujo y antes del puente de la Constitución con la idea de que el perjuicio sea el menor.

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