La Puerta del Perdón, sellada hasta 2023

Momento en el que Sánchez Monge cierra la Puerta del Perdón. / Luis Palomeque

Después de una Misa del Peregrino, que no se repetirá hasta dentro de cinco años (2023), idéntica a todas las que se han celebrado a lo largo de los últimos 365 días, el prelado ha procedido a la colocación del candado, gesto con el que se clausura el Año Jubilar Lebaniego 2017-2018

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSanto Toribio de Liébana

«Hoy, 22 de abril de 2018, Domingo IV de Pascua, yo, Manuel Sánchez Monge, por la gracia de Dios y de la Sede Apostólica, Obispo de Santander, declaro clausurado este Año Santo en el Santuario de la Santa Cruz de Santo Toribio de Liébana». En el mismo momento en que el máximo responsable de la diócesis cántabra ha pronunciado esas palabras y ha sellado con un candado la Puerta del Perdón, a eso de las 13.30 horas, ha concluido el Año Jubilar Lebaniego 2017-2018.

Después de una Misa del Peregrino, que no se repetirá hasta dentro de cinco años (2023), idéntica a todas las que se han celebrado a lo largo de los últimos 365 días, el prelado ha procedido a la colocación del candado. Todo mediante un ritual solemne y cargado de fervor religioso que se lleva repitiendo en el monasterio desde hace más de cinco siglos.

Alrededor de un millar de personas, algo menos que en la edición de 2007, se han acercado hasta el templo de Camaleño para seguir desde el lugar un acto religioso que comenzó alrededor de las 11.45 horas. Muchos a pie o en bicicleta desde Potes y otros en los autobuses lanzadera habilitados por el Obispado, ya que la carretera de acceso estaba cerrada desde primera hora. El evento y la subida a Santo Toribio se ha desarrollado con total normalidad gracias al trabajo de los voluntarios que se han encargado de la organización, un operativo de cerca de un centenar de efectivos de la Guardia Civil de Cantabria, Asturias, Madrid y León.

Ver más

Cántabros, pero también vecinos de otras comunidades autónomas e incluso de otros países se han acercado en el último día de júbilo hasta el monasterio para recibir la indulgencia plenaria por la que, según la tradición cristiana quedan perdonados todos los pecados a aquellos que recen el Padrenuestro, el Credo, una oración por el Papa, confiesen sus pecados -un grupo de sacerdotes se encargaba de esta labor in situ- y tomen la comunión.

Después de que los padres franciscanos que custodian el edificio desde la década de los 60 dieran sus credenciales a los últimos peregrinos, han comenzado a repicar las campanas de Santo Toribio y acto seguido ha arrancado la procesión bajo palio del Lignum Crucis, el trozo más grande de la cruz de Cristo y el motivo por el que la Iglesia Católica otorgó a Liébana la condición de lugar santo de la cristiandad, donde la Cofradía de la Santísima Cruz ha tenido un papel protagonista.

En la comitiva clerical han participado también el cardenal y arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y Manuel Herrero, obispo de Palencia (ambos cántabros) y los obispos de Oviedo, León y Astorga, los mismos que también han concelebrado la eucaristía. Ya frente a la Puerta del Perdón, el abad del monasterio, Juan Manuel Núñez, se ha dirigido a los presentes: «Esta no es una puerta mágica. Esta puerta es el símbolo del perdón que ha permitido que durante este Año Santo todo aquel que ha llegado al monasterio ha aprendido algo. Pasar por ella significa que Dios está abierta para nosotros, pero también que nos pide que nosotros nos abramos a él».

Tras los representantes religiosos e institucionales, han podido entrar al pequeño santuario varias decenas de personas que han abarrotado el edificio. Los que se han quedado fuera han podido seguir la ceremonia religiosa desde la pantalla gigante colocada en el exterior y las cámaras de televisión instaladas en el claustro. Desde allí también han escuchado los cánticos del coro de cámara Solvay Ensemble. Una vez concluida la ceremonia religiosa, los fieles han podido acceder a la capilla donde se custodia el Lignum Crucis para besar la reliquia.

La clausura de la Puerta del Perdón ha contado con la presencia del presidente regional, Miguel Ángel Revilla, el delegado del Gobierno en Cantabria, Samuel Ruiz, y los consejeros de Presidencia, Obras Públicas y Turismo, así como los alcaldes de Potes y Camaleño y el presidente de la Mancomunidad de Liébana.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos