Las avispas asiáticas atacan a un vecino de Ucieda mientras segaba una finca

Javier Gómez señala el nido, que se encontraba en el suelo de una de las fincas de Ucieda, en el municipio de Ruente. :: JAVIER ROSENDO/
Javier Gómez señala el nido, que se encontraba en el suelo de una de las fincas de Ucieda, en el municipio de Ruente. :: JAVIER ROSENDO

Los insectos tenían su nido en el suelo de una ladera del prado en el que estaba trabajando el hombre, que tuvo que ser atendido en el centro médico

LUCÍA ALCOLEA RUENTE.

Ahora hay que tener más cuidado y andar alerta, porque las avispas asiáticas ya no solo crean sus nidos bajo los tejados o en los árboles, sino que también los hacen en el suelo o bajo tierra y puede ser peligroso toparse con ellas y molestarlas sin querer. Es lo que le sucedió a un vecino de Ucieda (Ruente) mientras segaba su finca. «Estaba segando con el dalle, cuando de repente se acercó a una zona donde las avispas tenían el nido», narra su hijo, Javier Gómez. Al escuchar el sonido, las avispas se sintieron atacadas y en seguida salieron a picarle. Le picaron tres, una en la cabeza, otra en un brazo y una tercera en la pierna. El padre de Javier salió corriendo despavorido y acudió al consultorio médico, «temblando, donde le aplicaron corticoides y una inyección de antihistamínico». No hubo que lamentar mayores daños y, «aunque lo pasó muy mal, y eso que mi padre es de aguantar el dolor», este vecino se fue recuperando. El problema, alerta el hijo, «es que un día le vuelva a suceder lo mismo en otra finca y no llegue al médico, o que le suceda a un niño pequeño», casos en los que las consecuencias pueden ser muy serias si es alérgico a la picadura.

Cómo actuar si encuentras un nido

Después de lo que le sucedió a su padre, lo primero que hizo Javier fue acudir al Ayuntamiento y comunicárselo al alcalde, Gabriel Gómez (PRC), que a su vez se puso en contacto con la empresa Sercant Anti-Velutina, que se encarga de acabar con los nidos de avispas asiáticas, entre otras cosas. Acudieron el domingo al mediodía y localizaron la entrada al nido, «muy pequeña, como de un nido de grillos», explicaba ayer a este periódico el propietario de la empresa, Isidro Herrera. Cuando se hizo de noche, atacaron el nido y acabaron con él. Lo hacen «por la noche porque es la única manera de garantizar que acabas con el cien por cien de la colmena, con la reina y las obreras». Isidro recordaba ayer que no es el primer nido que se encuentra bajo tierra. «En lo que va de mes, nos hemos encontrado tres nidos bajo tierra en Cantabria».

La semana pasada, le llamó un concejal de Piélagos porque a un señor le habían picado «tres avispas asiáticas en un prado, mientras cortaba varas de avellano». Lo más común, explican tanto Javier, que también entiende de colmenas, como Isidro, es que en esta época del año las avispas estén en los conocidos como nidos primarios, «en zonas bajo techo, como aleros o tejados». Luego, en septiembre u octubre, «cuando tienen un número mínimo de población, emigran y hacen un nido de mayor volumen en árboles de hoja caduca». Son los nidos secundarios. El problema con los nidos que están enterrados bajo tierra, «algo no muy común aquí, aunque sí en Asia», es que «te los puedes encontrar mientras podas el césped o desbrozas y no sabes por dónde te pueden venir».

Asegura Isidro que, por regla general, estos insectos «no te atacan o te pican si no les molestas», pero a veces la molestia se realiza de forma involuntaria, como en el caso de estos dos vecinos. Para acabar con este problema, o al menos reducirlo, explica el experto, «lo fundamental es colocar trampas». «Si hacen un trampeo del quince de marzo al treinta de mayo, acaban con las reinas que construyen los nidos primarios y secundarios». Javier está muy de acuerdo: «Lo ideal sería trampear en primavera y en otoño para capturar el mayor número de reinas, porque cada una de ellas construye un nido con una población determinada de avispas».

Según Isidro, «una picadura de avispa asiática se corresponde con tres picaduras de abeja». «Si le pican a un niño que es alérgico, hay que tener cuidado, y lo mismo sucede si es una persona mayor». «La vibración de la maquinaria que utilizamos para cortar setos les excita y si tocas el nido sin querer, prepárate», advierte este profesional.

También ha influido la climatología en la gran cantidad de nidos que se van encontrando este año. «El hecho de que no haya llovido este invierno y que nos encontremos en un clima más seco, a ellas les viene muy bien, y su proceso de creación de nidos está muy adelantado», advierte. De hecho, «el pasado viernes nos encontramos un nido en un eucalipto a 23 metros de altura», lo que indica este adelanto en la construcción de nidos secundarios. «Lo que nos espera no es poco», anuncia Isidro, preocupado por esta realidad.

Por su parte, Javier lo que pide es poder dormir tranquilo. «Mi miedo es que a mi padre le vuelvan a atacar en otro sitio y en vez de tres, le piquen más, se caiga y no tenga tiempo de llegar al médico», reconoce. Y recuerda que le puede pasar a su padre «y a cualquiera». Alguna determinación habrá que tomar «para evitar los ataques».

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