Barbacoas en plena naturaleza

Familias enteras aprovechan los días de sol para disfrutar en Ucieda de una comida cocinada con mimo en las brasas

El olor de la carne cocinada a la brasa impregna casi a diario la campa de Ucieda./
El olor de la carne cocinada a la brasa impregna casi a diario la campa de Ucieda.
SAMIRA HIDALGO Y ALEXANDER AGUILERA

En la campa del monte Ucieda la humareda típica de las barbacoas se puede apreciar desde lejos. El camino que lleva hasta este lugar no tiene pérdida, únicamente se debe seguir las distintas señales de humo que van dejando los improvisados chefs que allí se encuentran. Todo tipo de carnes, pescados y arroces tienen cabida en esta campa ubicada en plena naturaleza, algo que llama la atención de Javier. Este madrileño, que está pasando unos días en Santander, se ha acercado junto con 17 miembros de su familia para disfrutar de una amplia barbacoa: «Es la segunda vez que vengo aquí y está todo muy bien cuidado, cada vez que venimos recogemos todo, y por lugares como este da gusto venir a Cantabria».

Aunque en los platos ya se ven restos de comida, las brasas siguen haciendo su trabajo asando lentamente un plato típico de Rumanía, país de donde procede su cuñado. «Hemos comido pollo, costilla, morcilla y churrasco, y queda aún el mititiei, que es carne de ternera y de oveja mezclada con especias, tipo albóndigas, pero más rico», explica entre risas.

«Está fenomenal;la gente que viene respeta el entorno», dicen los visitantes

La familia estaba decidida a aprovechar este paraje natural y no dudó en usar como nevera las frías aguas del río que atraviesa esta campa. Con todas estas ventajas a su alcance, Javier ya piensa en volver la semana que viene, aunque siempre «depende del tiempo». Además, anima a los turistas a conocer el lugar: «Lo que más destaco es la limpieza del sitio y para los que venimos de fuera, es un privilegio poder disfrutar de algo así».

Barbacoa y carne siempre han ido de la mano, pero los cocineros que ocupan estas originales cocinas han ido más allá y hoy la tradición manda en una de ellas.

Con José Ibarra se encuentra el chef barcelonés encargado de servir una paella para 50 personas. «Venimos varias familias de distintos sitios de España. Antes nos juntábamos todos en mi casa, pero era mucho trabajo para mi mujer, así que decidimos sacar la tradición. Veraneo en Cabezón de la Sal y esta campa nos ha parecido el lugar ideal para juntarnos los últimos dos años», explica el cocinero.

En cuanto a la paella, está pensada para que salga barata y no tenga un coste muy elevado. Lleva pollo, costilla de cerdo, un poco de pota y judías.

Sin embargo, hay una condición para poder degustarla: «Es obligatorio no ser ni nieto ni hijo de valenciano, porque entonces seguro que está mala», dice. «Los valencianos siempre creen que la haces mal», bromea.

Para poder dar de comer a tanta gente se necesita bastante espacio, por lo que han optado por celebrar la tradición entre semana.

Mesas, sillas, manteles, cubiertos y bebidas ya están preparadas para acoger este banquete. Uno de los afortunados participantes del mismo es el también barcelonés Ibarra, que se decidió a pasar el verano en Asturias, lugar donde se encuentra la familia de su mujer: «Se nos ocurrió venir a pasar un mes al norte y además buscábamos un clima más fresquito, que ahora mismo en toda la zona mediterránea hace un calor terrible». Una vez llegados a tierras asturianas, pusieron destino a la campa de Ucieda, un lugar muy respetado por la gente. «Está fenomenalmente mantenido y limpio, me encanta ver que la gente respeta el entorno y dar un paseo por aquí es especial. De hecho, parte del grupo se ha ido a explorar por ahí», explica Ibarra.

El entorno y ambiente que se respira en esta campa invita a muchas familias a repetir visita para pasar el día o, como en el caso de Jesús, para una celebración.

Este santanderino ha decidido celebrar junto con su familia y 11 invitados una fiesta muy especial: «Solemos venir varias veces al año, siempre que comemos aquí hacemos barbacoa y hoy ha tocado costilla y hamburguesas para celebrar este cumpleaños».

Tras el almuerzo, por la tarde, toca darse un baño en la poza y después del chapuzón cada uno volverá a su casa. Sin embargo, no tardarán mucho en volver porque, si el tiempo en la primavera y el otoño dan un poco de tregua, suelen acercarse varias veces.

En el extenso terreno del que dispone la campa juegan al fútbol Gorka y su hijo Íñigo, de 8 años. Este madrileño afincado en Cabezón de la Sal suele pasar bastantes ratos en este paraje de Ucieda, pero no es muy aficionado a las barbacoas: «Solemos venir de picnic o a merendar. Hoy hemos traído unos bocadillos de lomo empanado y como soy muy aficionado a la fotografía, también hemos aprovechado para sacar unas fotos».

Íñigo, en cambio, prefiere el balón, así que aprovecha estos días para coger los guantes de portero: «Me encanta la campa porque es muy grande para jugar a fútbol, y me gusta parar los tiros, pero a veces juego de delantero».

Al cruzar el pequeño puente por encima del río, el humo de las barbacoas continúa estando presente. Ese olor tan característico acerca poco a poco hasta las brasas donde el alicantino Juan está preparando unos ricos bocadillos de longaniza y filetes de ternera.

Está pasando unos días en Cantabria con su familia. Les ha gustado tanto esta experiencia que es ya la tercera vez que visitan Ucieda. «Las dos anteriores estuvimos investigando un poco por la zona y hoy ya nos hemos decidido a venir a comer», indica Juan, que no ha traído platos ni parrilla por lo que ha cocinado como se hacía antiguamente, «sobre las brasas».

Al contrario que los más atrevidos, el alicantino no se bañará «porque el agua del río está muy fría», pero sí disfrutará del lugar durante toda la tarde.

Casi en el final de la campa, aparece un grupo de personas esperando a que Jesús Espinosa lleve la comida a la mesa. Este madrileño tiene una casa por la zona y veranea desde hace muchos años en Cantabria. «Siempre que vengo al norte, me acerco a la campa de Ucieda. A veces solo vengo a pasear, pero hoy toca barbacoa. Somos 18 personas y hay para elegir carne o pescado, hemos traído variado». En Madrid, es muy difícil encontrar sitios como estos y menos para hacer barbacoas por lo que siempre que puede, aprovecha la oportunidad que le ofrece este paisaje.

Barbacoas, chapuzones, juegos y paseos. Estas son algunas de las actividades que ofrece la campa del monte Ucieda. Un paraje natural en el que familias de distintos puntos del mapa disfrutan de una pequeña parte de Cantabria.

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