Cabezón enseña confección y moda

Los alumnos examinan las telas con las que confeccionar las diferentes prendas en el taller donde realizan las prácticas./Javier Rosendo
Los alumnos examinan las telas con las que confeccionar las diferentes prendas en el taller donde realizan las prácticas. / Javier Rosendo

El Instituto Foramontanos es el único que imparte en Cantabria el Ciclo Formativo de Grado Medio en esta materia

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

A las nueve y media de la mañana del pasado miércoles, las inmediaciones del edificio del Hotel Viar en Cabezón de la Sal producían la misma sensación de abandono de siempre. A los bajos de este antiguo inmueble se asoman cada día los gritos de los alumnos del colegio Ramón Laza, y allí mismo, en uno de los habitáculos que hace esquina, está también el taller del Ciclo Formativo de Grado Medio de Confección y Moda que se imparte en el IES Foramontanos de la localidad. Un reducto de vida entre tanto abandono.

Lo primero que se escucha al entrar es el ruido de una máquina de coser y luego las voces de las dos profesoras, Ana Coro y Paz García (falta Soledad Batuecas), que son las encargadas de impartir el ciclo a los alumnos de primero que este miércoles ocupan el taller (el ciclo dura dos años). Eva Boned es la primera alumna que dice su nombre. Ella y su compañera, María Fernández (está en segundo), han ganado las CantabriaSkills 2018, es decir, las olimpiadas de la Formación Profesional. Representarán a Cantabria en Madrid, en el campeonato nacional. La prueba consistía en crear una prenda en dos días y los trajes lucen ahora sobre maniquíes en medio de la clase. «Estábamos nerviosas, pero alguien tenía que ganar», dice Eva. Tanto ella como sus compañeros, Belén Berodia, María González, María Garay, Juan David Mondragón, Inma Trespalacios y Anjana Vázquez, continúan trabajando mientras hablan y bromean sobre lo «larga» que se les puede llegar a hacer una de las clases teóricas de Ana.

«Hemos solicitado un curso para innovar con las telas»

El IES Foramontanos ha solicitado la posibilidad de participar en un concurso de Innovación que ha puesto en marcha la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria. «El curso se basaría en la colaboración con el Centro Integrado de Formación Profesional de Peñacastilo para incorporar dispositivos calefactores en la ropa». Los dispositivos eléctricos «los pondría la Textil Santaderina y se trata de introducir la tecnología en prendas». En el Foramontanos «crearíamos el tejido y ellos se encargarían de realizar los estudios pertinentes sobre el tejido para averiguar cuál es el más adecuado», comenta Ana. Una forma de ir un poco más allá en la creción de una prenda de ropa.

El IES Foramontanos es el cento educativo de la zona Occidental de Cantabria que más Ciclos Formativos oferta. En la categoría de Grado Medio, los alumnos pueden elegir entre Agraria, Actividades Físicas y Deportivas, Administración y Gestión, Artes Gráficas, Comercio y Márketing, Edificación y Obra Civil, Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica, Hostelería y Turismo, Imagen Personal, Imagen y Sonido, Industrias Alimentarias, Informática y Comunicaciones y un largo etcétra.

«Primero reciben formación teórica en el instituto y luego vienen aquí a ponerlo en práctica», aclara la profesora. En el taller aprenden a manejar la maquinaria y el proceso de creación de una prenda desde que cuentan tan solo con el hilo. Lo que más les gusta «es la confección, porque es cuando empiezas a ver algo», dice María González. Primero todo es tela y bocetos. María estudió Turismo y decidió entrar en el ciclo formativo «porque siempre me ha gustado coser y hacer mi propia ropa». Si hubiese Ciclo de Grado Superior lo habría elegido, pero en el IES Foramontanos de momento tan solo se imparte el Grado Medio, por lo que los que quieran seguir formándose se ver obligados a salir de Cantabria. Una realidad que el director del centro, Manuel Sánchez, quiere cambiar, «pero para eso tiene que haber una necesidad que sea planteada por la industria y por la situación económica», concreta. Así, en este contexto se mezclan alumnos titulados y otros que acaban de salir de la ESO, como Belén, a la que los contenidos se le hacen más duros. Al tratarse del único Ciclo que existe en Cantabria de confección y moda (gracias en parte a la Textil Santanderina), «tenemos alumnos de Torrelavega, Santander o Castro Urdiales.

Seguro que ninguno de ellos pensaba que iba a coser con aguja y dedal, pero en cualquier caso, el taller está muy bien dotado de maquinaria. «En total, tenemos 29 máquinas de coser de diferentes tipos: puntada invisible, recubridora, botones, ojales, presillas, tripe arrastre y remalladoras». Un mundo aparte. Aún así, se nota que hay menos alumnos que otros años. «Aunque la matrícula es la misma que hace unos años, sí que algunos logran reubicarse durante el curso, bien porque encuentran trabajo o bien porque no era lo que ellos esperaban», aclara Ana.

Con respecto a las salidas laborales, una vez finalizado el curso, hay estudiantes que logran trabajar en algún taller textil, otros consiguen plaza en la Empresa Gildelasal, «donde pueden realizar las prácticas gracias a un convenio de colaboración».

Y para estos estudiantes ¿qué es la moda? «es lo que te define, una forma de mostrarte a los demás, porque depende de lo que lleves puesto ofreces una imagen u otra», afirma María Garay. Su profesora, Ana, puntualiza: «hay infinidad de tendencias, pero la moda es lo que el consumidor acepta y compra y lo que luego vemos en la calle». Juan David dice que él siempre se ha fijado en la moda y que quiere estudiar diseño de modas en Santander. Inma, otra alumna, cose desde siempre. «Lo que más me gusta de enseñarles es cuando veo que están ilusionados y satisfechos con lo que aprenden, que progresan», explica Paz. Ellos suelen hablar de forma muy positiva de lo que aprenden» y es que no es fácil llegar al final de una prenda. Y aparte del proceso, experimentan también una cierta concienciación. «Ahora hay una tendencia del consumidor a mirar de dónde viene la ropa y en general prefiere que se haga en España». Por eso en el centro hicieron hace unas semanas una Fashion Revolution, «con el objetivo de reivindicar lo propio». También han realizado diversas salidas. «Fuimos a Bilbao y conocimos a la asesora de imagen Marí Uranga, además de la tienda de telas de Rafael Macías, con precios muy caros y cuatro plantas», relatan divertidos. «Es que claro, el triunfo de una prenda a veces depende de elegir un buen tejido», explica Ana.

Por supuesto, los alumnos han visitado la Textil Santanderina y han visto de cerca el proceso de fabricación de una prenda de ropa. Lo más importante «es que necesitamos empresas que demanden alumnos». Un factor que no depende en absoluto de ellos.

Llega la hora de irse y la clase continúa, y Paz le explica a María como ha de colocar la tela antes de cortarla.

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