Las Cavaducas

Imagen de las Cavaducas en los años anteriores al incendio ocurrido en 1987./Archivo Javier Rosendo
Imagen de las Cavaducas en los años anteriores al incendio ocurrido en 1987. / Archivo Javier Rosendo

Diseñada por Eusebio Güell, esta casa formaba parte del conjunto levantado alrededor de los edificios construidos en las campas de Sobrellano

JUAN RAMÓN DE LA VEGA BENJUMEAComillas

Tenemos la imagen de una preciosa e histórica casa que formaba parte del conjunto urbanístico generado alrededor de los edificios levantados en las campas de Sobrellano por el grupo familiar y de colaboradores de Antonio López, primer Marqués de Comillas, que se instalaron en la villa de los Arzobispos a partir de 1865.

Esta casa que se conoció como las Cavaducas fue diseñada y construida por Eusebio Güell Bacigalupi, miembro de una importante familia catalana que a mediados del siglo XIX tenía importantes negocios tanto en Barcelona como en La Habana. Su padre, Juan Güell i Ferrer, fue un gran emprendedor de la época y el iniciador del Fomento del Trabajo Nacional, institución para la defensa de los empresarios frente al auge de los sindicatos de clase, defensores de los derechos de los trabajadores. Fue en Cuba donde conoció e inició sus relaciones comerciales con Antonio López y López que continuaron posteriormente en Barcelona. Esta relación llevo a Eusebio Güell a contraer matrimonio con Isabel López Bru, hija de Antonio López, lo que enlazó sólidamente a ambas familias en los aspectos tanto económicos como culturales.

Con el auge social y económico de Antonio López que culmina en su relación con el Rey Alfonso XII y la familia real y la estancia estival de estos regios personajes en los veranos de 1881 y 1882, Invitados por la familia López en sus residencias de Comillas, se le concede el título de Marqués de Comillas a Antonio López en 1878. Posteriormente durante el reinado de Alfonso XIII en 1910 se le otorga al matrimonio de Eusebio Güell e Isabel López el Condado de Güell, titulo con el que se les conocerá en su entorno social y familiar.

F. Domenech i Montaner

Eusebio Güell es un gran protector e impulsor de las artes en Cataluña y en especial de la arquitectura, fomentando los inicios del modernismo Catalán y en especial de la obra del arquitecto Antonio Gaudí. Esta influencia es la que se transmite a través de Antonio López a toda la obra de arquitectura que se lleva a cabo en Comillas en las últimas décadas del siglo XIX que por algunos autores se ha denominado el preludio de la modernidad

La casa de las Cavaducas disponía de un bonito parque que lindaba con la carretera de acceso al pueblo, lo que es hoy el paseo del Marqués de Comillas. Disponía de un pequeño picadero y sus cuadras correspondientes para poder ejercitar las actividades propias de la equitación y el manejo de los coches de caballos tan utilizados en aquellos tiempos donde todavía no se había desarrollado la fabricación y uso del automóvil

En esta casa pasaron Eusebio Güell y su familia las temporadas de verano hasta su fallecimiento en 1918. Heredan esta propiedad sus hijas María Luisa y Mercedes que se encargan de mantener la casa en todo su esplendor tanto en su espíritu familiar como en el desarrollo de la vida social y artística, es en esta casa donde María Luisa Güell se dedica a su afición a la pintura en sus temporadas de verano. Posteriormente, María Luisa adquiere una casa en el barrio de la Peña, la casa de las Campanillas, donde se independiza y continúa con su actividad artística.

En el año 1925 fallece Claudio López Bru, segundo Marqués de Comillas, sin descendencia, correspondiendo a su sobrino Juan Antonio Güell y López, hijo mayor de Eusebio Güell e Isabel López Bru, el Marquesado de Comillas con todo lo que esto llevaba aparejado. El esplendor de la familia Güell se traslada al Palacio de Sobrellano quedando las Cavaducas como el auténtico y primitivo reducto de la familia Güell en Comillas donde siguen pasando sus temporadas en generaciones sucesivas.

Incendio

En la Semana Santa de 1987 un accidente fortuito, por un cortocircuito en la instalación eléctrica y dado que era de madera su estructura y todos los componentes decorativos y accesorios, hace que se incendie la casa en su totalidad, no quedando en pie más que los muros de la casa como si de un gran horno se tratase. Muy pocas cosas pudieron salvarse pues a la llegada de los medios de extinción, el fuego lo abarcaba todo.

Las cosas así, se plantea la restauración de la casa con el coste económico que ello comportaba. En negociaciones con el Ayuntamiento de Comillas se llega a una solución satisfactoria que consistía, por un lado en la cesión al municipio de la parte llana colindante con el paseo de Solatorre para hacer el aparcamiento de vehículos que hoy se dispone. Por otro lado se permite reedificar el edificio en su formato original pero repartido en pisos y apartamentos tal y como hoy se puede ver. También se permite agrupar los edificios que existían como garaje, caballerizas, lavaderos, etc. a fin de construir una serie de apartamentos adosados en la colindancia con el nuevo aparcamiento. Este edificio, similar al edificio original fue proyectado por el arquitecto catalán por residencia pero Comillano de origen familiar, Federico Correa Ruiz.

Frente a la tragedia que supuso la pérdida de esta casa singular se pudo arbitrar una solución muy positiva para todas las partes y que ha hecho que siga en pie un capítulo de esa historia que tanto contribuye al desarrollo turístico de Comillas.

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