El centro ecuestre forma al galope

Los alumnos están en contacto directo con los animales./Javier Rosendo
Los alumnos están en contacto directo con los animales. / Javier Rosendo

El complejo militar de cría caballar de Mazcuerras acoge a jóvenes participantes en talleres de empleo y escuela taller que acuden a formarse

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

«Mi objetivo es hacer de Cantabria una tierra de caballos», explica mientras camina hacia las caballerizas el Teniente Coronel Eugenio Heredia del Centro Militar de Cría Caballar de Mazcuerras. Sucede una mañana de martes en que el sol cae con fuerza sobre el patio interior de este centro ecuestre, en el que conviven una treintena de militares con alrededor de 150 caballos de al menos cuatro razas diferentes. Está el Caballo de Deporte Español (CDE), que se dedica a la disciplina del salto de obstáculos, el Hispanobretón y el Bretón, que son de tiro; el Asno Zamorano Leonés y el Angloárabe. «Luego en centro cuenta con un depósito de sementales de todas las razas de España para atender las necesidades de los ganaderos», concreta Heredia. Mientras habla, camina, coge el teléfono y dirige la mirada hacia las verdes montañas que rodean el complejo militar. Su intención y se molesta en transmitirla correctamente, es aprovechar estos campos, los pastos y las condiciones de la orografía cántabra «para ser referentes en el tema del caballo». En la región, además de contar con los pastos, asegura e insiste, «formamos gente para que conozcan estos animales, no solo en lo que a la cría y el cuidado de los mismos se refiere, sino en todos los ámbitos». Existen pues las condiciones para que Cantabria sea un referente ecuestre, «tan solo faltan las voluntades», enfatiza. «En general, todos deberíamos esforzarnos más para que esto sea posible».

«Quiero hacer de Cantabria una referencia en el mundo de los caballos»

El camino hacia este objetivo ya lo están recorriendo en el centro militar de Ibio, que depende del Ministerio de Defensa. A través de esta institución, «tenemos hasta cinco convenios con diferentes entidades para divulgar la actividad que realizamos con los caballos y permitir a personas no militares trabajar en el complejo». El primero fue firmado «con la Mancomunidad de la Reserva del Saja, cuyo objetivo es favorecer el desarrollo rural en todo lo que tiene que ver con el ámbito equino». En torno a este contrato, se ha formado una escuela taller con once jóvenes que acuden al centro una vez a la semana y se forman como guías de turismo ecuestre.

En segundo lugar, existe un convenio con la Consejería de Educación para el área de Formación Profesional Dual, mediante el que se realiza un Curso de Técnico Superior en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal. En este participan otros veinte jóvenes «y además hemos movido los hilos para que se cree el Curso de Grado Medio de Técnico de Actividades Ecuestres, que sería el primero de España en llevarse a cabo». Hay más convenios, pero de lo que Heredia quiere hablar con la prensa es de esos civiles con pantalones y camisetas verdes en las que pone taller de empleo, que pululan por el centro militar. Son 15 desempleados mayores de 25 años, que participan en el Taller de Empleo sobre la Cría de Caballos, del que el centro equino es la entidad promotora. El taller tiene una duración de seis meses y la media de edad está en torno a cuarenta años. Los exteriores del complejo dan para caminar largo rato y Heredia presta todo su tiempo a la prensa. «Los participantes realizan sesiones de teoría y también prácticas con caballos». Lo más importante, aporta, «es tener la misma sensibilidad que tienes con cualquier otro animal». «Estas razas aprenden lo bueno y lo malo y si las enseñas mal, van a huir de tí. El trato hacia ellas ha de ser especial, porque te tienen que admitir».

«Lo mejor es el contacto con el animal, al que se tiene respeto, no miedo, porque puede estar tenso»

Al final de las oficinas, están las caballerizas, de las que salen Carlos Fernández y Gonzalo Yañez, con un caballo blanco y otro negro. Gonzalo nació en Cádiz, es un chico de asfalto y hasta ahora no había tratado con caballos. Estudió ambientales y la cosa está parada en su campo, «por eso decidí empezar este taller de empleo». Carlos es un hombre de 50 años, de Cabérniga, cuya familia tiene caballos de monte «para carne», baja la cabeza mientras dice eso, porque tiene que distinguir un mundo de otro. Gonzalo y su compañero meten a los caballos en el caminador. No les tienen miedo, «tan solo respeto, porque a veces están tensos». En las caballerizas suena la radio y parece que está puesta para los animales. Nadie lo desmiente. En los caminadores los caballos están solos. No hay personas porque hay pantallas electrificadas. «De esta forma ejercitan», apunta Heredia. ¿Qué es lo mejor? «el contacto con el animal», responden los alumnos trabajadores.

Uno de los monitores de este taller es Rodrigo Movellán, cuya vida y cuya formación académica ha estado vinculada a los caballos. «A los alumnos se les enseña cómo manejar las cuadras, la higiene de los caballos, el manejo de los potros, los sementales, las yeguas y los caballos de deporte, así como las disciplinas ecuestres con sus variantes». «Les enseñamos cómo se crian, se alimentan, se reproducen y el trabajo en competición». Lo más importante para Rodrigo es «ponerse en el papel del caballo, pensar como piensa él y saber cómo va a reaccionar, de forma que te puedas anticipar». Tras varias vueltas por el recinto y buena predisposición para informar, Heredia se despide. Antes de irse, eso sí, recuerda «que tenemos otro convenio con la Universidad de León para que se puedan realizar aquí prácticas relacionadas con el mundo equino. En este sentido, recibimos veterinarios que realizan estancias formativas». De hecho, en el transcurso del paseo, Heredia recibe la llamada de un experto en desbrave de potros mexicano llamado Chico Ramírez. «Le hemos fichado para que venga una semana a enseñar a los alumnos».

Además de ser el centro de cría caballar referencia en Cantabria, el complejo militar está realizando una apuesta fuerte por la formación. También colabora con la Fundación Asilo de Torrelavega «para atender a las personas con discapacidad con la técnica de la hipoterapia», concreta el Teniente Coronel. «El objetivo es estudiar esta práctica y que otros puedan seguir el ejemplo».

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