Comillas, de la fotografía a la tarjeta postal

Una de las imágenes gráficas exponenciales de la muestra. /fondos del ciese/comillas
Una de las imágenes gráficas exponenciales de la muestra. / fondos del ciese/comillas

El aljibe del antiguo Seminario Mayor acoge, desde mañana y hasta septiembre, una gran muestra gráfica

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Entre lo documental y lo histórico, lo popular y lo testimonial una de la principales muestras del verano tiene a la imagen como protagonista. El pasado, el entorno y la ilustración se aúnan en una mirada colectiva y diversificada que se plasma desde esta semana en Comillas y con la villa como territorio común. La exposición, que será inaugurada mañana y se podrá visitar hasta septiembre, certifica la popularización de la imagen de la villa a través de la tarjeta postal ilustrada desde la década de 1890, con el evidente auge experimentado a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX. La villa de los marqueses de Comillas y de las visitas reales «es también la villa balnearia y de veraneo, propiciando un ambiente turístico de claro perfil aristocrático pero sin impermeabilizarse al turismo popular que predominará décadas después».

La exposición certifica la popularización de la imagen de Comillas a través de la tarjeta postal ilustrada desde 1890 y hasta 1960, con el auge del inicio del siglo XX

En paralelo a la puesta de largo de la muestra documental se celebra, desde mañana y durante tres jornadas, un foro dentro del Programa general de Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria. En esta edición, bajo el epígrafe ‘Entornos indianos. Los marqueses de Comillas a ambos lados del Atlántico’, el curso se desarrolla en el centro universitario CIESE-Comillas en su IV Edición de Cursos de Verano, en colaboración con el Ayuntamiento de Comillas y con la Textil Santanderina S.L. Además dos citas musicales acompañan estas convocatorias: ‘Sonatas’, Música para violín y guitarra en torno a 1800, un concierto de Daniel García & Paulino García que se celebrará mañana en el Centro cultural El Espolón, a las 20 horas.

Y en la clausura del curso, el miércoles, un concierto de arpa en la finca Moro, cuyo fondo también ha sido cedido a la entidad académica por lo que fotografías de la familia Moro forman parte también de la exposición. El intérprete es Javier Sáinz, referente de este instrumento en Europa y músico asiduo en festivales, que ofrecerá un concierto de Arpa Clarchach Renacentista.

La exposición refleja lugares, familias, retratos, geografías convertidas en evocación o edificaciones simbólicas. El turismo aristocrático en Comillas y el veraneo se reflejan en las imágenes que incluyen las referencias a veintinueve residencias de verano, las cuales configuran un particular mapa en el que caben: El Capricho, Las Cavaducas, El Llano, La Portilla, Ocejo, La Coteruca, Rovacías, El Gato, Villa Niquis, El Corro de San Pedro, Casa de los señores de Lanuza, La Moria y Casa de los señores de Llano, entre otras.

En paralelo, del 10 al 12 se celebra en el Ciese el foro ‘Entornos indianos. Los marqueses de Comillas a ambos lados del Atlántico’

Hay una literatura que testimonia lo que la profusión gráfica denota. «La villa, apacible y risueña, tiene la fisonomía de un trabajador enriquecido y satisfecho; goza de legítimo sosiego, comprado a costa de sudores e inquietudes, y vive tranquilo, y no exento de cierta altivez propia de quien se basta a sí mismo y no pide ni espera mercedes de más poderosos». A través de estas palabras dibujaba Amós de Escalante en 1871 su impresión, visual y emocional sobre la villa.

Otro ejemplo: en la primavera del 95, Galdós dejaba escrito para siempre en su ‘bitácora’: Comillas «es uno de los pueblos más cultos de la costa cantábrica, y uno de los más morigerados y trabajadores. (…) El aspecto de Comillas es alegre, festivo, infunde ideas de salubridad, de comodidad, de bienestar pacífico y laborioso. Sus casas antiguas no se desmoronan como las de Santillana, y las nuevas resplandecen de blancura».

Impresiones y textos «hechos literatura por estos viajeros inesperados», acompañan la exposición gráfica que acoge el histórico aljibe del antiguo Seminario Mayor de Comillas. Bajo el título ‘Comillas. De la fotografía a la tarjeta postal (1880-1960)’, la propuesta se construye a través de la imagen gráfica de Comillas, desde las últimas décadas del XIX y a lo largo de la primera mitad del siglo XX, «con especial presencia de la tarjeta postal ilustrada en las distintas series y talonarios que circularon en la época, dentro y fuera de nuestras fronteras».

Dos conciertos, el de música para violín y guitarra en torno a 1800, y el arpa, completan la cita

Los materiales gráficos forman parte de distintos fondos y colecciones fotográficas que han sido cedidos al centro universitario CIESE-Comillas, para dotar de contenido el Centro de Gestión Documental y Gráfica generado en el propio centro y donde se lleva a cabo el proceso de recuperación, digitalización, catalogación y difusión de estos materiales históricos. La responsable de este centro y del proyecto, Celestina Losada, ha organizado y comisariado esta exposición, en la que ha implicado a los estudiantes del Grado en Estudios Hispánicos a los que imparte clase e inicia en tareas de investigación y gestión relacionadas con el empleo de las nuevas tecnologías en las Humanidades.

Doctora en Historia del Arte y Directora académica de este centro universitario, Celestina Losada ha llevado a cabo el proceso de recuperación, inventario, catalogación y digitalización de valiosas colecciones y fondos fotográficos de Comillas: Colección Correa, Fondo El Capricho de Gaudí, Colección J.R. Vega, principalmente.

Perfil aristocrático

La villa de los marqueses de Comillas y de las visitas reales es también la villa balnearia y de veraneo, propiciando un ambiente turístico de claro perfil aristocrático «pero sin impermeabilizarse al turismo popular que predominará décadas después».

Hacia 1880 se asienta en Comillas, procedente de Reinosa, el fotógrafo profesional Gregorio García, cuyas fotografías le permitieron elaborar y editar álbumes de postales ilustradas. Su taller de ‘Fotografía Artística’ se hallaba situado en la calle del Marqués de Valdecilla nº 7, y en 1896 editó un álbum de 14 postales que bajo el titulo ‘Seminario Pontificio (Santander) Comillas. 1896’, ofrecía un completo repertorio de vistas exteriores y estancias interiores del edificio.

Celestina Losada ha organizado y comisariado la muestra en la que ha implicado a estudiantes del Grado en Estudios Hispánicos

Comillas atraía también el interés de los fotógrafos de Santander, y se editaban tarjetas postales de los principales lugares turísticos de La Montaña. Y así, por ejemplo, en el periódico ‘El Cantábrico’ se anunciaba el 11 de agosto de 1895 que en la ‘Papelería de P. Urtasun’, situada en el nº 4 de la Plaza Vieja de Santander, se vendían «elegantes albums-recuerdo con sus magníficas vistas instantáneas de los puntos siguientes: Santander, Sardinero, Astillero, Solares, La Cabada, Liérganes, Fuente del Francés, Alceda, Puente Viesgo, Las Caldas, Comillas, San Vicente de la Barquera y Santillana».

La imagen de Comillas es a finales del XIX muy selectiva, centrada en los grandes monumentos. En el libro ‘De Cantabria. Letras, Artes, Historia, su vida actual’ (Santander, Imprenta y Litografía El Atlántico, 1890) se dice: «La hermosa villa, por consiguiente, corte veraniega algunos años de D. Alfonso XII, plaza preferida de bañistas y ‘touristas’, ofrece también al artista preciadas bellezas de piedra», publicando fotografías del Seminario y comentando el palacio y capilla-panteón de Sobrellano.

Son, efectivamente, los monumentos debidos a los marqueses de Comillas, prácticamente los únicos considerados. El gran protagonista de esta época, según Losada, es el Seminario Pontificio, actual sede del centro universitario CIESE-Comillas, sin que falte el Monumento al Marqués, el monumental conjunto de Sobrellano, El Capricho o el cementerio.

En el primer tercio del XX se sucedieron las series de tarjetas postales con imágenes de Comillas, como en las ediciones de postales de Hauser y Menet, editadas por ellos mismos o para la Librería General, así como las de Ezequiel Cabrillo o Mumbrú.

En las tarjetas postales aparece una mayor variedad temática, «en consonancia con los intereses de un turismo aristocrático que valora ya el patrimonio histórico, tanto religioso como civil, y el patrimonio natural».

Así surgen postales con las imágenes de las distintas Plazas o Corros, la iglesia parroquial, las villas aristocráticas y vistosos paisajes en vistas panorámicas. Las vistas generales de la villa de Comillas muestran los distintos barrios.

La paulatina transformación del tradicional caserío de la villa comillana y, con él, de su antiguo casco urbano quedó reflejado para siempre en las tarjetas postales. «Las calles y plazas, con sus cambiantes nombres, fueron sustituyendo a las denominaciones de los barrios, los ‘sitios’ y los ‘corros’».

Además, tal como ilustra la muestra que se inaugura mañana, Comillas fue en el primer tercio del siglo XX lugar de encuentro de las familias aristocráticas de Madrid y Barcelona, «cumpliendo así un importante papel social de aproximación entre ambos grupos».

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