Comillas ofrece una exposición con más de setenta belenes

La muestra está compuesta por unos setenta belenes de diferentes ciudades. /Javier Rosendo
La muestra está compuesta por unos setenta belenes de diferentes ciudades. / Javier Rosendo

Los misterios pertenecen a Luis Frechilla, que colecciona nacimientos de diferentes países, que se pueden ver en el antiguo ayuntamiento

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEAComillas

Belenes de aquí y de allá'. Belenes cántabros, africanos, hispanoamericanos y así hasta setenta son los que se pueden visitar estos días en los bajos del antiguo ayuntamiento de Comillas. Luis Frechilla, el palentino que atesora una colección de más de 1.200 nacimientos, ha vuelto a iluminar este rincón de la villa con sus misterios, como ya hiciera el pasado año. Pero esta vez «la muestra es muy diferente», explica Luis, «porque hay más belenes cántabros». Hay uno de la Vega de Pas, «el típico belén cántabro que se caracteriza por la vestimenta de las figuras, por ejemplo, la vaca es una tudanca preciosa, muy característica. San José lleva hasta las albarcas y un cigarro, la mujer aparece en jarras con sus ollas y su queso». Los misterios son por regla general, San José, la Virgen María, el Niño, la mula y el buey, «pero luego en función de cada cultura, se van añadiendo más figuras o elementos». Por ejemplo, en los belenes hispanoamericanos, «hay llamas o animales de su zona y además suelen ser de barro y muy coloristas, y se caracterizan por los rostros, más marcados». En el belén africano se emplean sin embargo, «tallas de maderas, que pueden ser desde ébano a otras más sencillas. Suelen ser negros y no están tan trabajados. Las figuras son muy esbeltas y los rostros son más o menos todos iguales». En cuanto a los materiales de los que están hechos los belenes de la exposición, «hay de madera, de papel o de tela, entre otros». Lo que más se puede ver, eso sí, son nacimientos españoles.

Este palentino arrastra la pasión por los belenes desde que era niño. «cuando hacíamos el nacimiento en el colegio. Desde entonces ya cogí afición y empecé a interesarme por este mundo», señala. En la actualidad, tiene más de mil, que ha ido comprando o le han ido regalando. El último lo adquirió en Nápoles. Un nacimiento muy caro «comprado en esta ciudad italiana que es la cuna de los belenes». «Se les conoce como belenes de palacio, con vestimentas muy elegantes y espectaculares, diferentes a las nuestras», explica.

«En cuanto a los materiales, algunos son de madera, otros de papel e incluso de tela»

Para Luis un nacimiento es magia, «pero también es la magia que le pone el que lo monta». Con respecto a la fe o la creencia, «no tiene nada que ver, aunque para la gente religiosa es algo muy importante». A pesar de todo, «cada vez la gente tiene más afición por los belenes. Hay congresos, ferias... eventos en los que ves cómo han ido evolucionando». «Conozco a mucha gente agnóstica que hace rutas de belenes, a los que les llama la atención el paisaje o los materiales empleados». Los que más lo viven siguen siendo los niños. «Suelo ir a los colegios a explicarles cómo se hace un belén, para lo que tengo un nacimiento exclusivo, realizado con unas piezas de madera muy suaves que no se rompen, y que los niños pueden manejar. El objetivo es hacerles sentir lo que es un nacimiento».

«Cada vez la gente muestra más afición por los belenes, y hay congresos y ferias»

Y la guinda del pastel es que a Luis le encanta Comillas. «El año pasado la exposición fue muy bien, por eso he decidido repetir», manifestó. «La gente me trata bien y me siento como uno más». La muestra podrá visitarse en los bajos del antiguo ayuntamiento hasta el cinco de enero, en que vienen los Reyes Magos de Oriente. Un espectáculo figurativo, con luz y ese toque personal que define a Luis, «porque nosotros al fin y al cabo lo montamos y le damos nuestra forma de entenderlo, nuestra esencia». Una manera muy especial de vivir la navidad comillana.

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