Comillas se tiñe de blanco en la celebración del Día del Indiano

La villa modernista retrocedió a finales del siglo XIX y principios del XX./Javier Rosendo
La villa modernista retrocedió a finales del siglo XIX y principios del XX. / Javier Rosendo
Comillas

La plaza del Corro Campíos alberga un escenario ambientado con carpas en las que se ofrecen una gran variedad de productos

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEAComillas

Suena «habla con la luna y habla con la playa» y la plaza del Corro Campíos de Comillas es una nube blanca de ritmos cubanos. El Día del Indiano, que se viene celebrando desde el jueves en la localidad y continúa el domingo, vivió este sábado su día grande en la villa modernista. De nuevo, todo fueron gorros de paja, telas blancas y bordados rococós de finales del siglo XIX y principios del XX. Una fiesta de día y de noche, en la que vecinos y veraneantes aprovechan para reunirse en la plaza del Corro, que se llena de carpas blancas temáticas, disfrazarse, beber mojitos, cogerse el puntillo y celebrar la vida bailando. En la parada del ron estaba José Jaime Fernández, para quien el Indiano es un día de trabajo. «Llegamos a vender hasta 1.500 mojitos», aseguraba. Mojitos cubanos «realizados con la receta de la Bodegita del Medio, en Cuba, pero con ron tostado». Cada mojito tres euros y el cuerpo se volvía contento y fresquito.

«Es el primer año que me visto de indiana y me gusta participar en esta tradicional fiesta» Paqui Nieto. Veraneante

Al lado de la parada del ron posaba coqueta para una foto Paqui Nieto, veraneante de Palencia, con su marido, Pedro Otero y su amiga, María José Pérez. Los tres se disfrazaron de indianos. Paqui con un blusón de hace cinco años de Zara y una falda blanca «y luego hemos puesto algunos detallitos en el gorro». Los tres, y otros seis amigos más, se reúnen con motivo del Día del Indiano en Comillas, encargan paella para comer y pasan un día de fiesta. «Nos gusta mucho participar, porque esta fiesta anima mucho a Comillas y le da vitalidad al pueblo». De postre «hacemos pacharán de endrinas casero, que es muy digestivo y nos cogemos un puntillo, porque nos gusta beber bastante», bromeaban. Daban ganas de irse con ellos de paella.

De la parada de los barquillos, salía Henar Ureña con dos barquillos en la mano, de Valladolid, a la que también le gusta esta fiesta. «Antes me vestía de blanco, pero ahora ya no», confiesa. Mientras, en medio de plaza, ante un buen número de espectadores, los reyes Alfonso XII y su esposa María Cristina, interpretaban, junto al resto de personajes, el baile de la sombrilla. Con música solemne y pasos cortos, hicieron que Comillas retrocediese en el tiempo. Y después, sobre el escenario, los miembros de la escuela municipal de danza de Comillas, con una interpretación magistral. Comillas no dejaba de sonar.

«Hay que valorar y conocer el trabajo de los indianos, ya que no se conoce lo suficiente» Alfonso de Benito. Comerciante

En la parada comillana, una gran cola de gente esperaba su turno para recibir el gorro de paja con una cinta roja en la que ponía ‘IX edición del Día del Indiano’. También la parada solidaria, la del cacao y la del café. Ya por la tarde, la magia se creó de nuevo y Comillas volvió a mover las caderas. A las 21.00 horas, la alcaldesa ofreció su pregón del indiano y después, actuación de Brumas Norteñas, el coro de Comillas, con habaneras. Un regalo para los sentidos. Más tarde, de nuevo ritmos afro-cubanos y latinos con ‘Sondecuba’. Y la noche terminó en Comillas siendo más blanca e indiana que nunca.

Hoy domingo continúan los actos con el pasacalles teatralizado, que tendrá lugar por el casco histórico de Comillas. Así, a partir de las 12.00 horas, el Rey Alfonso XII y su mujer, así como diferentes personajes de la época recorrerán los lugares más emblemáticos de la villa. Después, tendrá lugar la recepción de los reyes en la plaza de la Constitución y una visita guiada temática.

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