El cruce inundado

Comillas, en la inundación del año 1951. /Colección Javier Rosendo
Comillas, en la inundación del año 1951. / Colección Javier Rosendo

Durante el mes de abril del año 1951, Comillas sufrió unas importantes inundaciones que causarondaños en el centro de la villa

JUAN RAMÓN DE LA VEGA BENJUMEAComillas

Una clásica fotografía de Comillas, muy conocida desde el año en que ocurrió la inundación del centro de la villa en su punto más bajo que corresponde al cruce de las carreteras de Comillas a Cabezón de la Sal con la de Barreda a la Revilla a su paso obligado por el medio del pueblo pues no estaba iniciada todavía la carretera de circunvalación por la costa.

Este hecho tuvo lugar en el mes de abril de 1951 después de unos días de lluvia intensa que llego a colapsar la gran galería de la alcantarilla principal que partiendo de la zona donde se situaría más tarde el Hotel Mary y siguiendo por debajo del paseo de Garelly o lo que es lo mismo de la carretera que va al puerto y a la playa, pasa por debajo de la loma del cementerio para salir directamente al mar en los acantilados que allí encontramos en la costa.

Esta gran galería, que aun hoy sirve en parte de alcantarillado principal, fue construida a expensas del Marqués de Comillas cuando se abordaron las obras y proyectos llevados a cabo con la reforma de Comillas para de preparar la estancia estival del Rey Alfonso XII, la familia Real y sus acompañantes durante los veranos de los años 1881 y 1882.

Se hizo con un numeroso grupo de mineros asturianos. Estos mineros trabajaban en las minas de carbón de Hullera Española en las zonas de Mieres y Ujo propiedad del grupo económico del Marqués de Comillas que explotaba esas zonas mineras para su propio consumo en los barcos de la Transatlántica Española y en los ferrocarriles del Norte. Esta importante obra fue dirigida por el entonces médico de Comillas D. Antonio Correa Pomar lo que significa el comienzo de una profunda y entrañable colaboración familiar con D. Antonio López y López en sus negocios de ultramar en especial en la Cía. de Tabacos de Filipinas.

Esta instalación de alcantarillado, que enviaba todas las aguas directamente al mar, ha estado utilizándose hasta hace pocos años, cuando se actualiza todo el sistema de saneamiento de Comillas a base de conducciones y estaciones de bombeo que transportan las aguas fecales hasta una magnifica planta depuradora subterránea situada en la costa al norte de los terrenos en los que se ubica la Universidad Pontificia

En la imagen que nos muestra la fotografía que comentamos vemos las consecuencias de la gran riada que tuvo lugar y que al no desaguar por taponarse parte de las bocas de las alcantarillas de la zona baja, produjo una acumulación de agua que duró el tiempo necesario para poder utilizar un bote de remos que estaba siendo reparado en el taller de carpintería de D. Camilo Sánchez, también conocido como Camilo Tahona, este taller estaba situado en el mismo cruce de carreteras en lo que hoy es un supermercado de gran aceptación entre la población de Comillas.

Dado el crecimiento de las aguas, se aprovechó el bote que allí estaba siendo reparado para intentar ir a recoger a uno de los sacerdotes de la parroquia de San Cristóbal de Comillas, D. Plácido, para que pudiera llevar a cabo sus funciones religiosas. Residía en la última de las casas que vemos a la derecha de la carretera. Cuentan que no pudieron llegar a embarcarle por no poder acercarse a alguna zona accesible. Fueron los intrépidos navegantes dos famosos personajes muy conocidos en la población de la época, Ponciano Vallina e Ion Torrealdea.

Observando las casas que se ven en la imagen, podemos comprobar que son exactamente las que hoy siguen existiendo en el mismo lugar. A la izquierda tenemos los pilares y rejas que forman el cierre del jardín de la Portilla. A continuación vemos la original casa que fue una pequeña hostería, luego viviendas y hoy pendiente de restauración. Al fondo el cierre de setos y arbolado de Las Cavaducas y el Palacio de Sobrellano, hoy espacios abiertos a la carretera.

Por la derecha vemos una fila de casas, hoy rehabilitadas y en primer lugar la misma casa que hoy se conserva perfectamente gracias al esfuerzo e ilusión de sus actuales propietarios, herederos de los de entonces. Sobre la pared de esta casa podemos ver un magnifico cartel en madera pintada, que anunciaba el Golf de Oyambre con su servicio de restaurante. Se desconoce el paradero de dicho cartel que hoy hubiera sido una joya para coleccionistas de este tipo de cosas.

También es interesante observar la señalización de carreteras de entonces, fondo azul marino y letras blancas que aquí nos indicaba que a Oviedo había 156 kilómetros. Pocos años después las señalizaciones se homologaron a las disposiciones Europeas y se eliminaron estos carteles de fondo azul.

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