Un dron al rescate

Simulación en el que un dron busca a una persona desaparecida / Javier Rosendo

Los Servicios de Emergencia de Cantabria contarán a partir de ahora con la ayuda de drones para diferentes misiones de socorro y urgencia

EP

El nuevo servicio de vuelo de vehículos aéreos no tripulados, más conocidos como drones, contratado por el Gobierno de Cantabria y que ya está operativo, va a ayudar «a salvar vidas y bienes», bien por intervención directa o por localización de personas desaparecidas.

Así lo ha asegurado el consejero de Presidencia y Justicia, Rafael de la Sierra, durante un simulacro realizado en el mirador de la Corneja de Ruiloba en el que se han representado las capacidades de estos aparatos en la atención de emergencias.

En las maniobras realizadas se ha simulado la búsqueda aérea de una persona desaparecida en un área indeterminada, con zonas de monte y costa. Finalmente ha sido localizada por una de estas aeronaves en un acantilado de difícil acceso y se ha procedido a proporcionar a la víctima, también mediante drones, un equipo de comunicación, con el que ha podido hablar con los técnicos de rescate, así como el botiquín médico requerido por el afectado.

Estos aparatos, contratados a la empresa Dronitec por un importe de 21.124 euros y una duración de 50 horas de vuelo, permitirán transmitir imágenes aéreas tomadas con cámaras HD y cámara térmica.

Vistas las capacidades y la operatividad que permiten estos aparatos, el máximo responsable de Protección Civil ha afirmado que «van a ayudarnos a mejorar muchísimo nuestra capacidad de respuesta ante emergencias». En este sentido, el consejero ha matizado que las aeronaves no tripuladas son un elemento que va a tener un «protagonismo extraordinario» en el ámbito de la protección ciudadana, especialmente en búsquedas como la representada, y de cara a minimizar el riesgo de los efectivos en intervenciones peligrosas, que podrán ser analizadas desde la lejanía.

Reforzando esta idea, el jefe de servicio de Protección Civil y Emergencias ha apuntado que esta nueva herramienta supondrá «un antes y un después» en la gestión de intervenciones complejas, «aumentando la capacidad de respuesta operativa, y complementando y optimizando el resto de recursos con los que ya se trabaja».

Utilidades y características de los drones

Además de las misiones realizadas, este nuevo servicio, contratado a la empresa Dronitec por un importe de 21.124 euros y una duración de 50 horas de vuelo, permitirá, por ejemplo, la revisión del estado y amplitud de catástrofes, como pueden ser incendios forestales, grandes inundaciones o nevadas copiosas, así como la valoración de incendios industriales o zonas de extremado riesgo como escapes químicos y/o biológicos para determinar el estado de la situación y planificar acciones, sin comprometer efectivos.

Para garantizar estas acciones el Gobierno dispondrá, en las emergencias que requiera, de al menos dos pilotos con titulación emitida por la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA), de acuerdo a la normativa en vigor, y más de 200 horas de vuelo acreditadas, y de dos drones de carácter profesional, disponibles 24 horas al día, los 7 días de la semana. Estos serán elegidos dentro de una amplia gama, en función de los requerimientos de la intervención a realizar.

Las naves no tripuladas cuentan con una autonomía de vuelo mínima de 30 minutos, pudiéndose realizar vuelos continuos mediante el cambio de baterías en los casos de menor independencia, y contienen plataformas dotadas con cámara de alta definición (HD) y cámara térmica, que permite trabajar durante el día y la noche identificando emisiones corporales de calor en el mar y la montaña.

Las imágenes aéreas tomadas serán transmitidas en tiempo real al Puesto de Mando que se establezca para cada situación a atender, desde el que se coordinarán las estrategias a seguir en función de la información obtenida en el vuelo. Además, las señales de vídeo y de datos de posición que retorne el dron estarán georreferenciadas, para poder obtener puntos exactos de localización de desaparecidos.

Los aparatos que ya trabajan con el Gobierno de Cantabria cuentan también con una red de comunicación, servidor de almacenamiento de datos y cámaras de video IP, con un rango de acción de al menos 2 kilómetros, pudiendo llegar en un futuro a 15 kilómetros, lo que ofrece una gran autonomía para valorar situaciones complejas desde la distancia, sin poner en riesgo a efectivos.

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