Las dunas de Merón prosiguen a la espera de una restauración ambiental

Numerosas personas transitan entre el aparcamiento y las dunas generando numerosos caminos que provocan profundas brechas en las dunas.
Numerosas personas transitan entre el aparcamiento y las dunas generando numerosos caminos que provocan profundas brechas en las dunas. / V. Cortabitarte
San Vicente de la Barquera

La mayor parte de las personas que acuden a la playa barquereña desconocen la importancia de este sistema dunar y su extrema fragilidad

VICENTE CORTABITARTE

En estos días del mes de agosto en los que miles de bañistas acuden a disfrutar de la playa de Merón se hace más palpable que nunca uno de los graves problemas ambientales que se sufre esta área, situada en uno de los espacios más importantes que integran el Parque Natural de Oyambre. Se trata del sistema dunar de la primera parte de este arenal, la zona conocida como El Rosal que es precisamente la más concurrida.

Al estar situado este cordón dunar en la zona mas próxima de la urbanización de la playa y de un camping, y también entre el gran aparcamiento existente y la playa, hace que se produzca un permanente tránsito de personas entre las dunas, creando multitud de pequeños caminos transversales que unido al viento y otros fenómenos ha acelerado el proceso erosivo. La anchura y profundidad de las brechas, ha llegado a producir la fragmentación total del cordón dunar que ha incrementado ese proceso de erosión, facilitando que se produzca inundaciones que llegan a las viviendas situadas tras esa franja cuando se producen las grandes marejadas del invierno.

Las dunas de Merón ya se vieron gravemente afectadas hace casi medio siglo cuando sobre la mayor parte de su antigua superficie se construyó el actual aparcamiento. Eran momentos de escasa sensibilidad ambiental, por lo que las autoridades del momento consideraron una gran idea rellenar toda esa zona con las tierras que se extraían con los desmontes que se producían con las obras de mejora de la carretera nacional 634.

El Instituto de Hidráulica de Cantabria ha redactado un proyecto que contempla la restauración y protección de las dunas

De esa manera se creó el gran aparcamiento con capacidad para más de 1.000 vehículos del que ahora disfrutan los numerosos usuarios que acuden a la playa, aunque pocos son conscientes del alto coste que ha supuesto el contar con este servicio.

La Demarcación de Costas de Cantabria siempre ha tenido entre sus objetivos el recuperar ambientalmente dicha zona para que el sistema dunar originario vuelva contar con su espacio natural. Sin embargo, este objetivo en la actualidad se considera utópico ya que no se ha encontrado una alternativa real y propicia para solucionar el servicio que ofrece el actual aparcamiento.

A pesar de esa actuación Merón mantiene todavía un importante cordón dunar a lo largo de unos 500 metros de extensión que forma parte de la zona de uso limitado del Parque Natural de Oyambre.

Sin embargo, dicho espacio en el que hasta el momento tan solo se han hecho puntuales actuaciones para eliminar plantas invasoras y de plantaciones de especies dunares, no ha contado con acciones para protegerlas ni para concienciar a los usuarios de su importancia ambiental y fragilidad, por lo que la mayor parte de las personas las atraviesan sin ser conscientes del daño que provocan. Incluso es habitual ver niños jugando y a personas montar sus hamacas y tenderetes, para huir de la masificación que sufre la zona próxima de la playa.

El cordón dunar de Merón se encuentra entre el aparcamiento y la playa / V. Cortabitarte

Para acabar con esta situación se cuenta con un ambicioso proyecto de recuperación del sistema dunar del Rosal para convertirlo en una de las medidas compensatorias por los posibles daños ambientales que pueda generar la construcción del futuro puerto deportivo de San Vicente, actuación cuyo presupuesto se eleva a 197.700 euros. Según las estimaciones del equipo redactor que forman parte del Instituto de Hidráulica de Cantabria, la actuación, con una inversión de 200.000 euros contempla el cierre de la dunas y la instalación de cuatro pasarelas.

Para ello será necesario evitar ese tránsito indiscriminado por las dunas, para ello se instalarán cuatro pasarelas peatonales transversales al sistema dunar de 1,5 metros de anchura que permita canalizar ese paso de personas entre el aparcamiento y la playa, cuando en la actualidad tan solo existe una. Se tratará de pasarelas pilotadas, ligeramente sobreelevadas sobre el terreno y provistas de barandillas a ambos lados.

En esos puntos de acceso se instalarán carteles para concienciar a los usuarios de las características, importancia y valor de los sistemas dunares para la protección costera y la principal problemática para su conservación.

Paralelamente se procederá a realizar un cerramiento perimetral de todo el sistema dunar, únicamente interrumpido en las zonas de las pasarelas. Se tratará de un cerramiento rústico de madera y cuerda, consistente en poste de madera tratada para soportar los efectos de la salinidad y la intemperie. Las acciones de restauración previstas se encuentran englobadas en las denominadas técnicas ecológicas, consistentes en la restauración morfológica de las áreas erosionadas y la revegetación del sistema dunar.

La actuación, con una inversión de 200.000 euros contempla el cierre de la dunas y la instalación de cuatro pasarelas

Dicha restauración morfológica se llevará a cabo mediante la instalación de captadores pasivos de arena compuestos por ramas flexibles de mimbre seco. Su instalación en espacios en los que ya no existe vegetación, o ésta es prácticamente ausente, permitirá acumular la arena transportada por el viento. Además, estas estructuras protegen a las plantaciones de la erosión eólica. La ubicación de los captadores se realizará, fundamentalmente, en la base de la duna con el objetivo de incrementar el volumen de la duna embrionaria.

La restauración se completará con plantaciones de especies vegetales dunares que permitan revegetar las zonas del cordón dunar que necesitan ser estabilizadas. Las especies a utilizar serán elymus farctus, en la duna primaria, y Ammophila arenaria, en la duna secundaria.

Para favorecer el establecimiento de las plantaciones y acelerar la estabilización del terreno, se procederá a la fertilización de las zonas replantadas mediante fertilizantes de liberación lenta.

El tránsito de personas ha creado numerosos caminos que afectan a las dunas / V. Cortabitarte

Una actuación de restauración dunar como la contemplada en este proyecto requerirá de un seguimiento ambiental ya que los efectos no son inmediatos, siendo necesario el transcurso de cierto tiempo para que los captadores empiecen a acumular arena, la vegetación plantada se establezca y el sistema inicie su regeneración tras la restricción del tránsito.

La eficacia de los y otras condiciones atmosféricas, que puedan sufrir variaciones frente a las condiciones medias presupuestas en el diseño de restauración ambiental. Las plantas pueden presentar tasas anómalas de mortalidad y crecimiento asociado a factores impredecibles como plagas y los ciados cambios en las condiciones atmosféricas.

Por todo ello, es necesario realizar un seguimiento ambiental de la restauración del sistema dunar que permita, desde la etapa inicial, modificar el emplazamiento de las actuaciones proyectadas, así como realizar un seguimiento del proceso de regeneración dunar una vez finalizadas las obras durante un periodo de cinco años, según las estimaciones de los redactores del proyecto.

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