‘Gastroestancias’ en Cabuérniga

Cantur quiere que la Casona de Carmona esté en marcha antes de verano y que su «hecho diferencial» sea la oferta de talleres de cocina

‘Gastroestancias’ en Cabuérniga
Mada Martínez
MADA MARTÍNEZ

Un rebaño de vacas casinas se acerca hasta el vallado haciendo sonar sus cencerros. Es, junto con el estornudo de un vecino, el único sonido perceptible a mediodía del 5 de enero en Carmona. Los animales trotan hasta el cercado, parecen interesados en averiguar quién está abriendo una de las puertas principales de la Casona de Carmona, a punto de convertirse en un hotel de 4 estrellas.

«Este es el lugar perfecto para quien busque tranquilidad y descanso», indica llave en mano Javier Carrión, director general de Cantur, la entidad pública titular de la Casona. Buscan una empresa que explote una instalación recién remodelada, ampliada y a falta solo del mobiliario y la decoración. Carrión confía en que el grupo empresarial que se ha interesado en el negocio −no revela su nombre− acabe convirtiéndose en arrendatario oficial, y que el negocio comience a funcionar este año y «antes de verano». El director de Cantur valora esta posibilidad mientras recorre las diez habitaciones del edificio (dos adaptadas), la gran escalera de piedra y los pasillos que conectan los torreones de este antiguo palacio del siglo XVIII.

Sea quien sea, el futuro explotador tendrá que cumplir este requisito: organizar actividades y jornadas gastronómicas consensuadas con Cantur. Así se indica en el pliego de condiciones del contrato de arrendamiento del Hotel Casona que Cantur muestra en su web. Una de las 21 obligaciones que ha de asumir el arrendatario es organizar, un mínimo de seis días al mes, varios talleres de gastronomía. Otro requisito es contratar al 25% del personal entre los empadronados en la comarca. A cambio, disfrutará de condiciones de alquiler ventajosas, facilidades administrativa −Cantur, por ejemplo, ya está tramitando las licencias de apertura y actividad para agilizar el asunto−, y el uso de una infraestructura rematada. «Y con las mejores calidades», indica Carrión y señala el acabado de baños, habitaciones y zonas comunes.

A Cantur le seduce la idea de convertir la Casona en una especie de ‘gastrohotel’. «Queremos que el hotel tenga un hecho diferencial: la oferta de cursos y talleres de gastronomía». Y esta idea conduce directamente a la cocina, en cuya creación y equipamiento han invertido unos 130.000 euros. «En esto no hemos escatimado». La cocina se sitúa en una planta soterrada junto a la casona: un espacio de casi doscientos metros cuadrados que albergará además un comedor, una cafetería y una zona para que los huéspedes experimenten cocinando.

El hotel es uno de los proyectos estrella de la legislatura para Cantur. Dice Carrión que «habrá alguno más y en la misma línea, tan especial como este».

La rehabilitación ha sido larga, ha tropezado con problemas técnicos, desencuentros, parones. La última fase de remodelación comenzó a gestarse en 2015, con la vuelta del PRC−PSOE al Gobierno. Además de soterrar y habilitar una cocina que hiciera viable el hotel, se tuvo que volver a mejorar estructuralmente la casa. En 2017 ha concluido el proyecto, y Carrión, que carga contra la gestión que le precedió, la del PP, está ahora satisfecho: «Recuperar la Casona, patrimonio de los cántabros, era importante». Los vecinos, añade, están contentos y sorprendidos por el resultado. «Queremos que esto cree un efecto llamada, y que sea un hotel de referencia en la zona».

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