Los lobos matan a dos ovejas en una finca de Ucieda junto a la carretera

El marido de la ganadera, junto a los restos de una de las ovejas. /Javier Rosendo
El marido de la ganadera, junto a los restos de una de las ovejas. / Javier Rosendo

La propietaria, que ya ha sufrido varios ataques, asegura que los animales aparecieron muertos junto a los restos de un venado

LUCÍA ALCOLEARuente

Los lobos volvieron ayer a matar a dos ovejas en una finca de Puente Meca, en Ucieda (Ruente). Los animales eran propiedad de Cristina Muñiz, ganadera de la zona, que en la tarde de ayer, lunes, mostraba su enfado mientras contaba cómo su marido se había encontrado por la mañana a dos de sus seis ovejas y a un venado muertos en mitad del terreno donde pastan los animales, «a unos 50 metros de la carretera». Un hecho que Cristina definía ayer como «insólito», pues ha sufrido varias veces el ataque de los lobos («he perdido más de ocho ovejas en cinco años»), pero es la primera vez que los lobos se acercan tanto a la carretera en esta zona de Ruente. «Decidimos dejar de llevar a los animales al monte porque allí ya sabemos que desaparecen», se quejaba ayer, «pero es que si también bajan a las fincas ¿qué hacemos con ellos? ¿Dónde los llevamos?», se preguntaba indignada.

La propietaria desconoce cuántos lobos atacaron esta vez a sus ovejas y si la entrada de los animales en la finca se produjo por la noche o al amanecer, «solo sé que nos encontramos a dos muertas y los restos de un venado, que quizá fueron arrastrados hasta allí». Tienen una perra mastín que vigila el ganado, «pero no sabemos si se ha enfrentado a los lobos». Ante esta situación, la vecina decía ayer sentirse «totalmente indefensa». Argumentaba que cada oveja «nos cuesta como cien euros y sólo nos dan cincuenta, mientras que el daño moral nadie nos lo arregla». La propietaria, que se mostraba realmente «harta de esta situación», explicó que «la fauna salvaje en general nos está creando muchos problemas, porque los jabalíes nos destrozan las fincas y lo arado, algo que luego cuesta muchas horas y mucho esfuerzo reponer». Lo mismo sucede con los venados, «que dejan a las vacas sin tierras en las que pacer». «Todos los días sucede algo. Nos están achicharrando y esto no hay quien lo soporte y luego quieren que los jóvenes se dediquen a la ganadería y no se marchen a las ciudades», insistía enfadada. «Todos estamos en la cadena trófica y si una especie no se controla y se sobrepotege, como es el caso del lobo, entonces no funciona». Las consecuencias, asegura, «las estamos sufriendo los ganaderos, que somos los grandes perdedores en esta historia, con pocas ayudas y sin protección».

¿La solución? «No lo sé, pero están esperando a que suceda una desgracia», sostenía. «Los pueblos se mueren por culpa de los que nos gobiernan, que están sentados en un despacho y no conocen cómo es el mundo rural y la ganadería», señalaba muy acalorada. «Es importante que se tenga en cuenta nuestro trabajo».

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