'De la ría a la mesa', una actividad para descubrir la cultura marinera

Rederas de San Vicente en plena faena, explicando su actividad a algunos de los jóvenes participantes. /DM
Rederas de San Vicente en plena faena, explicando su actividad a algunos de los jóvenes participantes. / DM
San Vicente de la Barquera

Este programa realizado durante el verano en San Vicente ofrece visitas guiadas por el estuario y las instalaciones portuarias barquereñas

VICENTE CORTABITARTE San Vicente de la Barquera

En estos días veraniegos son numerosas las personas que disfrutan en los restaurantes de San Vicente de la Barquera de muchos de los pescados o mariscos que a diario capturan los pescadores barquereños y son vendidos en su lonja del pescado. La mayor parte de esas personas se quedan con el buen sabor que les deja ese manjar que el mar proporciona. Pero cada vez son más los que se interesa por todo ese largo y en general desconocido proceso que recorre el pez desde que nace, muy probablemente en el propio estuario de San Vicente, hasta que llega a la mesa del restaurante o de la casa del consumidor.

Esta es una tarea en la que esta colaborando activamente la iniciativa Ambientalia que forma parte del programa del Gobierno de Cantabria Provoca desde el intenta aportar su granito de arena en el desarrollo sostenible de Cantabria, con la imprescindible colaboración de las empresa y las entidades públicas.

Un buen ejemplo de esta filosofía es la campaña de salidas guiadas que bajo el título 'De la ría a la mesa' se ha desarrollado un año en San Vicente de la Barquera con la participación del Gobierno de Cantabria, la Cofradía de Pescadores de San Vicente y la empresa Ambientalia Consultores.

Mas de 500 personas han participado en esta actividad en la que colaboran el Gobierno de Cantabria y la Cofradía

A lo largo del mes de julio y sobre todo agosto, se han venido ofreciendo diferentes salidas guiadas por el estuario y el puerto de San Vicente de la Barquera en el que de manera general se ha mostrado a los participantes la importante y frágil relación que existe entre el mar y el ser humano.

El pasado viernes precisamente se realizó la última de estas salidas en las que ya han participado mas de 500 personas en las diferentes ediciones celebradas, personas de todo tipo, con grupo de adultos y de niños. En unos casos turistas procedentes de diferentes lugares de España, entre los que predomina de manera destacada los madrileños y castellanos, pero también con muchos del entorno de San Vicente, que aunque la ría y el mundo de la pesca no tienen muy cercano, los desconocen.

La ruta

Por medio de esta original y novedosa iniciativa se ofrece a los participantes un itinerario que recorre la margen izquierda de la ría de San Vicente de la Barquera, partiendo desde el mirador del puerto, acercándolos a las artes artesanales de pesca que utilizan los pescadores barquereños y a toda esa riqueza natural y paisajística del entorno de San Vicente, en la que se unen naturaleza, mar y cultura marinera.

Pero el principal atractivo de este recorrido es la visita a las instalaciones del puerto pesquero, en la que los participantes han tenido la oportunidad de conocer de cerca el tipo de pesca artesanal que se realiza en San Vicente de la Barquera, viendo sobre el terreno los barcos pesqueros y las artes de pesca, presenciando en algunos casos labores cotidianas como la descarga del pescado, el trabajo de las rederas e incluso la actividad de la lonja, acompañados de un pescador que les ha explicado como se lleva a cabo la subasta del pescado. En definitiva conocer como es el día a día de la vida en el puerto de San Vicente.

Los participantes tienen un contacto directo con el mar, los pescadores y su cultura

Con todo ello se ofrece una interpretación del medio natural que los participantes pueden observar durante el recorrido, acompañado de una explicación de la interacción entre dicho medio y el ser humano, para hacerles consciente de la fragilidad e importancia del equilibrio en esa relación y las problemáticas derivadas que se padecen actualmente.

Se trata de una actividad lúdico-didáctica que transmite tres ideas generales: el estuario de San Vicente de la Barquea como guardería de alevines (algo que la mayoría desconocen); la pesca como actividad que es algo mas un que oficio, ya que es una forma de vida; y la necesidad de realizar un consumo responsable de los recursos marinos.

Experiencia

María Grijuela es la guía que ha acompañado a los participantes a vivir de cerca esta novedosa experiencia en la que todos, sin excepción salen muy satisfechos «y en general sorprendidos y muy concienciados de la importancia de un estuario como el de San Vicente y de la necesidad de realizar, allí donde se encuentren, un consumo responsable» apostilla María.

«Las personas que acuden son muy heterogéneas, en general conocen muy poco de este mundo, ni de las especies que se capturan, ni de los diferentes sistemas de pesca y se quedan muy sorprendidas de todo el proceso que lleva el pescado desde que entra al puerto hasta que llega al consumidor, con la gran variación de precio que sufre», señala María Grijuela.

Una de esas participantes ha sido Isabel Cervera, que acudió junto a su marido, hijos y hermanos al considerarlo una propuesta muy interesante dentro de las vacaciones que han disfrutado en San Vicente. «Me ha resultado muy enriquecedor conocer de primera mano este mundo que para una madrileña como yo me resultaba totalmente desconocido. Ha sido una experiencia única el poder hablar con la persona que realiza la subasta del pescado, comprobar el precio que tiene en la lonja para compararlo con el que finalmente pagamos en la pescadería, pero sobre todo el riesgo de esta actividad en la que los pescadores salen a faenar sin la seguridad de unos ingresos, en la que todo depende al final de las capturas y del precio» ha señalado.

El entusiasmo que muestran los participantes solamente se ve decepcionado porque la experiencia que viven no pueda terminar comprando ellos mismos el pescado en la lonja, algo que sólo pueden hacer los compradores autorizados y sobre todo porque no puedan embarcarse en los pesqueros, algo que la legislación actual prohibe total y absolutamente.

No obstante la experiencia es tan positiva que sus responsables están valorando la posibilidad de extender las visitas a lo largo del año, para que puedan participar mas gente del entorno y de Cantabria que, a pesar de lo que parece, desconocen en gran medida el mundo marinero.

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